Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, septiembre 29, 2008

Teatro: Espinete no existe

Cuando mi hermana y mi cuñado me dejaron, me dio tiempo justo para arreglarme antes de ir al teatro con MP y CG. Tenía entradas para "Espinete no existe", de Eduardo Aldán.

Más que teatro, este espectáculo es un monólogo que acertadamente se define como nostalcómico. Nos lo había recomendado mi hermana, con la advertencia de que nos costaría un poco pillar la forma de hablar del único intérprete del monólogo. ¡Qué razón tenía!

El chaval hablaba a una velocidad de vértigo, impidiendo que cualquier hijo de vecino entendiera el 100% de su cháchara. De hecho, al final y después de habernos acostumbrado, yo creo que nunca llegué a entender más del 90%. Eso si, la parte que comprendí due muy divertida, y disfruté muchísimo con la forma jocosa de comentar los lugares comunes de nuestra infancia.

Digo de nuestra, porque la mayoría del público estaba formado por treintañeros y cuarentones recientes. El monólogo se aprovechaba de los códigos que todos compartimos, y que, ya pasados uno años, nos hacen sonreir como crios. De nuevo.

Lo peor, la velocidad a la que habla el artista. Lo mejor, las risas que nos echamos, especialmente en el momento karaoke mosqueperro.

Y es que lo único que faltó fue que alguien te preguntara si tomabas Nesquik o Colacao...

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Pasta caldosa

Ayer vinieron mi hermana y mi cuñado a comer y a quejarse de la falta de mesa en el comedor. Además, mi hermana insiste en que debo de pintar de verde una de las paredes. Debo de decir que estas comidas dominicales -con quejas y sugerencias incluidas- también se están convirtiendo en una tradición. También son una oportunidad para lucirme en la cocina, ya que, aunque me gusta cocinar, no me gusta nada hacerlo solo para mí.

Como de costumbre, no sabía qué preparar y mi hermana me sugirió un arroz caldoso con calamares que se convirtió en pasta merced a las grandes lecciones aprendidas en Italia: todo lo que se puede cocinar con pasta, vale para el arroz; y viceversa. Por cierto, que esta sugerencia
me dejó alucinada. Siempre pensé que mi hermana, aunque no fuera una inútil total en la cocina, había desarrollado una especie de alergia que le impedía cualquier tipo de conocimiento culinario. No le suponía ni el sofrito.

Al final, pervertí todas sus sugerencias, y pese a todo salió bueno.

Hice un sofrito con cebolla -una-, pimiento verde-uno grandecito- y tomate -dos-. Me lo tomé con calma y lo dejé a fuego lentísiiiimo antes de echar encima las anillas troceadas de calamar (300 grs aprox.). Me dijeron que aún tardarían un poco, así que no le dí más ritmo al fuego.
Chup-chup-chup al nivel dos durante media hora al menos.

Cuando llegaron, saqué el pinchito de revuelto de gulas para entretener el gusanillo -para matarlo necesitaba algo más contundente- y puse la pasta a cocer por otro lado. La saqué a medio cocer y la eché encima del sofrito con calamares, echando a la vez caldo de pescado hasta casi cubrir la pasta. Un ratito más de chup-chup -poco, que se pasa la pasta- y ya estaba listo.

Estaba muy bueno, aunque le faltaron dos cosas para el sobresaliente: Más tomate y cambiar de pasta...

¡Y es que los macarrones no son la forma más adaptada para comer con cuchara!

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domingo, septiembre 28, 2008

Pequeños rituales

Hoy, como cada domingo, he comprado el periódico. Y cuando lo he subido a casa, me he dado cuenta de los pequeños gestos habituales que todos tenemos, esos detalles que configuran el dia a dia.


Normalmente son mis padres quienes lo compran -lo hacen por mi, son unos cielos-. Lo comienzan leyendo ellos y yo lo recojo cuando acaban, con suplementos y revistas incluidos.


Si soy yo quien lo compra, empiezo separando todos los suplementos, y siempre comienzo a leer uno de ellos, dejando el periódico para el final. Y eso si, siempre leo todo el periódico, y en orden, sea desde el principio o desde el final...

Creo que, si no lo hiciera, los domingos en ZgZ no serían lo mismo...

sábado, septiembre 27, 2008

888

Eso es lo que me ha costado el billete a Costa Rica. ¡¡Ya lo tengo!!

Ayer, con un mail, reactivé la búsqueda de todo el mundo, quedando ya el lunes como fecha tope para sincronizarnos.

Si, sincronizarnos, porque normalmente, y no se como lo hacemos, en estos viajes de otoño siempre acabamos yendo de n maneras diferentes al destino, encontrándonos allí. No importa que vayamos desde el mismo sitio o en la misma fecha: el hecho es que coincidir en más del 50% del trayecto se ha convertido en un imposible.

Así, viendo que el viaje directo se había puesto carísimo -lo que ayer a las 9 eran 930 € se habían hecho 1300 a la hora de comer-, opté por hacer una escala en NY y que fuera lo que Dios quisiera. Y así estamos, confiando en que la escala de hora y media sea suficiente para no quedarme colgada en medio de los estados Juntitos.

¡¡Podría ser peor!! :-)

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miércoles, septiembre 24, 2008

Teatro: ¿Por qué lloras, Marie?

Ese es el título de una obra de teatro a la que asistí ayer. Y me encantó. Fui sola, porque cuando intenté convencer a alguien (yo ponía la entrada, así que el dinero no era una excusa), me encontré con que nadie podía. Y una amiga que podía se rajó al pensar que era de títeres, argumento que convenció a mi hermana para no acompañarme. ¡¡Qué poder de convocatoria!! (Léase con ironía, claro). La obra, de Marie de Jongh, se representaba en el Teatro del Mercado, un teatro donde se suele hacer un tipo de teatro artesanal, con poca tramoya, y que, quizá por eso, me gusta bastante. Los dos (perdon, tres) personajes principales no pronunciaron una sola palabra en toda la obra, comunicándose por medio de ruidos, gestos y música. ¿Qué hay más teatral? Él argumento, sencillo, contaba las peripecias de una guardería en la que una niña terrible (Marie, supongo) demuestra como ser una terrorista infantil para luego ablandarse con el cariño. Una fábula sencilla, pero bien contada y bastante divertida, especialmente por la labor de mover a la muñeca, cuya cara de mala pieza estaba increiblemente conseguida. Supongo que también era para niños, como M.P. me había alegado para no ir, pero yo también disfruté. Tampoco es de extrañar: a mi me siguen gustando los dibujos animados... Después, completé la noche aceptando la invitación a cenar con mi hermana y mi cuñado, mientras pelábamos a gusto a los concursantes de GH. Y es que, lo de cenar salchichas mientras vemos el culebrón "telerealidad" del momento es ya una tradición familiar. :-)

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martes, septiembre 23, 2008

Habemus viaje

Pues si, el domingo, después de un rato de conversación tecleada, llegamos a un acuerdo:

¡Nos vamos a Costa Rica!

Al final seremos cuatro, porque P. se cae por motivos laborales -ajenos a su voluntad, eso si-. La fecha, una vez comprobado que yo tengo flexibilidad, es lo único que falta para cerrar el tema billetes...

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lunes, septiembre 22, 2008

Niños

Hablando ayer con V., una amiga a la que hace mucho que no veía, le comentaba que lo de tener niños debe de compensar, porque la gente repite.Mi comentario era más bien ligero y jocoso, pero ella me contestó algo que me hizo pensar:

-Es adictivo - me dijo. -El amor incondicional es adictivo y eso es exactamente lo que te da un niño, por muy cansado y agotador que sea-.- Además - continuó - es sentirse como en los primeros meses de una relación amorosa. Es lo que tú llamas la nube rosa, y estar en ese estado te ayuda a superar los inconvenientes-.

Hasta ayer, siempre había pensado que la única persona que te querría siempre de forma incondicional es una madre.

domingo, septiembre 21, 2008

Paradojas

Hoy, domingo, dia de la movilidad en Zaragoza, han desviado la mayoría de los autobuses que pasan por el centro. Ergo, cerca de mi casa.

No me han dejado opción: si quiero llegar a la cita que tengo con una amiga, tengo que coger el coche....

La verdad, no creo que fuera esto lo que pretendían...

sábado, septiembre 20, 2008

Donde Europa pierde su nombre

Acabo de volver de Estonia, donde las carambolas de la vida -y del trabajo- han hecho que tuviera una reunión de dos días que no podía perderme. Confieso que no me apetecía nada esta reunión. Un proyecto ya comenzado, una reunión en donde Europa pierde su nombre (en Tartu, más cerca de Rusia que de Tallin, la capital de Estonia), una temperatura invernal y un viaje que se iba a llevar la mitad de mi fin de semana...Todo se juntaba para hacer de este viaje lo menos apetecible que podía imaginar.

No había solución, así que por lo menos aproveché para quedar a cenar con Azu y el Abuelo la víspera. Ya que tenía que dormir en Madrid, por lo menos podía ver a mis amigos. Como ya conté, la cena fue agradable, pero la resaca del dia siguiente, después de una noche de vino y copas, fue monumental. ¡Qué horror! Siempre había pensado que no había nada peor que coger un avión con fiebre, pero ahora ya dudo si cogerlo con resaca no lo supera. ¡Terrible!

Dormir solamente dos horas no ayudó nada a la recuperación, así que tuve que suplicar un café en una de las salas VIP del aeropuerto. No había ninguna cafetería abierta y me veía incapaz de sobrevivir al viaje que me esperaba sin un buen chute de café y paracetamol. Gracias a Dios, la
chica de la recepción era comprensiva y conseguí un expreso doble que me arregló hasta Amsterdam, mi siguiente escala. Entre cabezadas, esperas, cafés y chutes de aspirina conseguí llegar a Tallin, capital de Estonia, pero aún quedaba la parte divertida: dos horas de autobús hasta Tartu.

No hay avión ni tren para conectar las dos ciudades, y eso que son las dos mayores del país. La única solución era el coche o el autobús. Al menos, la frecuencia de autobuses es bastante elevada, así que en teoría no tendría que esperar demasiado para coger uno. Mi preocupación sobre la forma de llegar al hotel desde la estación se disipó cuando vi que la parada de autobuses estaba justo delante. ¡Perfecto! Hacía un tiempo helador y yo llevaba un cuerpo bastante estropeado por mis actividades de la víspera, así que confieso que por uno momento estuve tentada de quedarme a dormir un rato.

Resistí la tentación y me abrigué como pude para salir a dar una vuelta. Idiota de mi, me había dado pereza coger un abrigo (todavía no he cambiado la ropa de temporada) y llevaba una gabardina finita que no es que tapara demasiado. ¡Qué frío! ¡No aprenderé en la vida! El aire olía
a nieve mientras me arrebujaba en mi gabardina de flores. 5 grados de temperatura, un cielo gris y las calles llenas de gente volviendo a casa antes de las seis de la tarde...La sensación me era conocida.

El ambiente, las casas, las calles. Todo me recordaba a Finlandia. Incluso tenían los mismos kioskos de comida rápida e indescifrable (no sabes lo que comes por mucho que te esfuerces), con el mismo olor a fritanga extendido por todo el centro. También ayudaba la temperatura y los rótulos en estonio, uno de esos dos idiomas que, vaya usted a saber por qué, tiene raices comunes con el finlandés -el otro es el húngaro, por cierto-.

Pese al ataque de nostalgia, el frío pelón era más fuerte y acabé rápido el paseo para meterme en un centro comercial que estaba cerca del hotel. Después de comprarme dos libros -vicio que no consigo quitarme- y de caer en la tentación de cenar comida basura, finalmente pude caer rendida en la cama y coger fuerzas para el dia siguiente.

La reunión no fue mal, y por la noche Finlandia volvió a asaltar mis sentidos cuando lei en la carta la posibilidad de comer carne de reno. ¡Cuánto tiempo! Al día siguiente -ayer- dormía en Tallin , desde donde cogería un vuelo a Madrid esta misma mañana. Llegué a media tarde, y, como también se quedaban otros dos compañeros, aprovechamos para dar una vuelta por la ciudad antes de que se hiciera de noche. Hace ya diez años que había estado en Tallin por primera vez; también en invierno, para variar; y las cosas habían cambiado muchísimo.

Recuerdaba de entonces una ciudad bonita pero pobre, donde la pobreza se podía ver en cada rincón y ayer encontré una ciudad limpia, bonita y con la bandera de la Comunidad Europea por todos los sitios. Han debido de invertir muchísimo dinero, y si, se luce. Supongo que, como en España, todo tendrá sus contrapartidas (en forma de inflación galopante), pero se nota la mejora a simple vista.

La cena fue deliciosa, y esta mañana, a eso de las cuatro, ya estaba despierta para poder coger el avión a las 6. Al menos, he podido comer en casa, aunque sea con ojeras.

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miércoles, septiembre 17, 2008

Cotilleos

Ayer, aprovechando una escala de mi viaje a Estonia, quedé a cenar con A. y el A. Tanto A. como yo esperábamos que el A. nos contara como había ido la famosa boda de L. y C., a la que ninguna habíamos ido a pesar de estar invitadas.

No solamente nos contó un montón de cosas, incluyendo su conversación con L. antes del evento, sino que disfrutamos de una buena cena en su restaurante de cabecera.

Bien regada, eso sí. Acabé con un dolor de cabeza espantoso y esta mañana he desayunado aspirina con café. Dormir solamente tres horas tampoco ha ayudado nada de nada. ¡¡Menos mal que he encontrado un alma caritativa en la sala VIP del aeropuerto que me ha hecho café!!

A. me ha contado que el A. llenaba mi copa en cuanto se quedaba medio vacía, y yo no me di ni cuenta. Entre eso, y la mezcla de bebidas -malísima para el hígado y la cabeza-, no me extraña que esté como estoy.

¡Con decir que ni me acordaba de cuanto me había costado la cena!

Eso sí, a pesar de que viajar con resaca es la peor forma de coger un avión, confieso que me alegré de verlos a los dos, y es que cada día es más dificil cuadrar agendas y rollos cuando me acerco a Madrid. Especialmente es dificil cuadrar los malos rollos entre la gente.

¡Ay!¡Como nos complicamos la vida!

martes, septiembre 16, 2008

Comenzando los preparativos

Esta es la época del año en que empezamos a hablar del viaje de invierno y este año no ha sido diferente.

Ya llevabámos un tiempo pensando en el destino, y Madagascar se perfilaba como un claro ganador. Lo había sugerido F., que también sugería que lo hiciéramos como viaje organizado por la dificultad de moverse en sitios así. F. sugería dos semanas allí y después una en La Reunión. Yo solo tengo dos semanas, así que me venía perfecto...

G. y Pg. también se venían, y más o menos tenían las mismas vacaciones que F. y yo (tres y dos semanas respectivamente) y a ellos Madagascar les gustaba como posibilidad. Todo parecía más o menos fácil de cuadrar, hasta que metimos a P. en la ecuación. ¡¡Ya decía yo que parecía
demasiado sencillo!!

P. dispone de cinco semanas y le apetece ir a Madagascar por su cuenta, perdiendo tiempo en los translados. Está claro que es la mejor manera de viajar, pero para eso hace falta un tiempo del que los demás no disponemos. Y en mi caso, dudo que la situación cambie en el futuro...

Viendo el panorama, ayer quedamos (virtualmente) para hablar del tema y dejar las cosas más o menos claras. La cita era a las ocho, pero tardamos un poquillo en ponernos de acuerdo en el programa y en conseguir que todos acabáramos en una pantalla. ¡¡Como se olvidan estas
cosas!!¡Con lo bien que manejaba yo el msg cuando trabajaba en Acc!

Después de una hora de conversación (de tecleo, más bien), la cosa quedó más o menos así:
a) Nos vamos a Madagascar en viaje organizado. P. se iría por su cuenta y quizá podríamos coincidir algún día...
b) Elegimos Costa Rica, yendo por nuestra cuenta, y cada uno se apaña la vida para estar lo que sus vacaciones den de sí.

Como además tenemos el problema de las fechas (Pg. no puede irse de vacaciones en diciembre y yo no puedo salir antes del 22), la segunda opción permitiría que cada cual se las ingeniase como quisiera para casar sus vacaciones y los destinos.

Finalmente, como no llegábamos a nada, decidimos quedar el domingo para tomar una decisión definitiva. A ver entonces que pasa...

A una remalísima, tengo dos semanas de vacaciones para achuchar a mi sobrinita, que ya estará aquí para entonces.

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lunes, septiembre 15, 2008

Fin de fiesta

Hoy ha terminado oficialmente la Expo Zaragoza, y lo ha hecho a lo grande, exactamente igual que empezó: con una gran traca de fuegos artificiales.

Eso si, a diferencia de la inauguración, esta vez si he podido ver los fuegos artificiales. Como en el Pilar, los han organizado a lo largo de la orilla del Ebro, mientras la ciudad en pleno miraba al cielo.

Mientras los fuegos explotaban y media ciudad mirábamos alucinados, unos proyectores emitían distintas imágenes aprovechando los edificios de la orilla como pantalla. No tenían ni pies ni cabeza pero seguro que han costado un pastón. ¡Otro que ha sacado tajada de la supuesta modernidad!

Antes de los fuegos habíamos quedado a tomar una cervecita. En un principio solamente las gemelas, C. y yo (M. había alegado alguna excusa estúpida para hacerse de rogar, como de costumbre), pero al final M. ha venido trayéndose a E., una amiga a la que utiliza de taxista.

Hemos disfrutado mucho, y no está nada mal como traca final...

A partir de ahora solo quedan las facturas por pagar como recuerdo de esto. Veremos cuanto se alarga...

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sábado, septiembre 13, 2008

expo 13 sep

Con Marta pili
Oman
Vietnam
Argentina
Malasia
tailandia
Brasil
Filipinas
Mauritania
Argelia
Circo por la noche

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viernes, septiembre 12, 2008

expo 12 sep

Con mi hna
Euskadi
Andalucía imposible
Indonesia
Vietnam
Mauritania
Caribe
Quatar

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Una monería

Ayer vi a mi sobrina por primera vez...

En blanco y negro, el médico nos iba traduciendo en partes de la niña lo que a primera vista parecían un montón de manchas. Eso si, unas manchas monísimas, y con visos de ser un ternasquito de lo grande que está.

Lo que no vi, por mucho que lo diga mi hermana, es que la nariz sea clavada a la de su madre.

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miércoles, septiembre 10, 2008

Llegará, llegará...la tormenta llegará...

Eso cantaba Amaral a principio de verano. Y llegó, vaya si llegó.

Ayer, a eso de las ocho de la tarde, el cielo tenía un bonito -y premonitorio- color rojo tierra. Yo estaba en la Expo, donde había ido con M.P. para tomar algo y ver algunos de los pabellones que nos faltaban. Habíamos quedado a las seis y media, pero yo llegué tarde: la frecuencia del autobús estaba descontrolada por los cortes de calles debido a la vuelta a España y no me quedó otro remedio que ir andando.

No solo llegué tarde sino agotada; el calor se pegaba anunciando ya la tormenta que iba a caer un poco más tarde, y los tacones -no había pensado en caminar tanto- no eran el calzado más adecuado para grandes caminatas.

Cuando finalmente nos vimos, estaba deshidratada, pero nada que no tuviera una solución rápida. Una cervecita (yo) y un helado (ella), y ya estábamos listas para ponernos en las filas. Comenzamos por Suiza, un pabellón en el que ninguna habíamos estado todavía. Tras diez minutos de fila y una breve explicación a la entrada del pabellón, entramos a una sala en la que una tela colgada en el techo servía de telón para una proyección que, en teoría, hacía que el visitante se sintiera en el fondo de un lago. Pues más bien no.

Además, esta tela servía para refrigerar el pabellón utilizando un sistema de bajo coste, a base de agua y del aprovechamiento de la porosidad de la misma tela. No se estaba mal, pero confieso que lo mejor era el ambiente, relajado y relajante, que inspiraba la proyección del agua sobre nuestras cabezas.

Para terminar, el pabellón tenía un bar con pantallas en la pared cuyo interruptor de encendido eran cadenas de retrete...El producto estrella del bar, por cierto, era el chocolate. Líquido o en forma de pastel, y con menos gente que en el de Bélgica, era el sitio perfecto para calentarse o hacer una pausa. Me habían dicho que había allí una fuente de chocolate, pero no vi ni rastro de ella.

Después de Suiza, con el cielo poniéndose más y más rojo, entramos en Grecia, que yo ya había visto el sábado con M. y mis amigos de Madrid, y en Holanda, que emitía una proyección sobre el país en una pantalla curvada que se extendía por el suelo y la pared.

Como el cielo ya no dejaba ningún lugar para la esperanza, y empezaba a levantarse aire, empezamos a dirigirnos hacia la salida, no sin antes pasar por el pabellón de Andalucía. Nos caía de paso, era el único que le faltaba a Marta y yo aún no lo había visto, así que era perfecto.
Bueno, perfecto hasta que vimos la fila que estaba esperando. ¿Darán algo? Viendo el panorama, decidimos pasar por Valencia a ver si tenían gafas (pues no, se les habían acabado, como siempre que lo había intentado) y dirigirnos a la salida.

Justo a tiempo, porque empezaban a caer gotas y el aire cada vez olía más a tormenta. Cogí el autobús pensando en la tormenta inminente, pero tuve suerte: ya solamente me faltaban 500 metros para llegar a casa cuando las gotas empezaron a caer.

Y cuando ya estaba en casa, fue cuando definitivamente llegó. ¡Y con ganas! ¡Qué tormentón!

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Teleadicta con ojeras

Eso es lo que soy. Y es que, desde un tiempo a esta parte, las series nocturnas cada vez empiezan (y terminan) más tarde.Ayer, sin ir más lejos, "Mentes Criminales" comenzó a las diez y media y terminó más tarde de las doce y media.

Terrorífico, sobre todo para el madrugón de esta mañana...

Lo peor es que esto cada vez se alarga más, y en mi caso es malo, ya que todas las noches tengo alguna que me gusta. CSI, Mentes Criminales, Life, Los Simpson, Sin cita previa, Medium,...

Me veo grabando todas las series nocturnas para verlas al dia siguiente, mientras espero a que comience la de ese dia.

martes, septiembre 09, 2008

Cuenta atrás

El próximo domingo se acaba la Expo, y, aunque me faltan muchas cosas por ver, no me importa demasiado. Lo que pueda ver, lo veré. El resto, "tant pis!", que dirían los franceses. Además, pienso que no hay ningún pabellón por el que merezca la pena hacer más de 45 minutos de fila, y eso restringe mucho ahora que la gente está como loca. ¡¡Hasta cuatro horas he visto esperar al personal por ver una filmación!! Si, vale, en 3D, pero no deja de ser una peliculilla de menos de quince minutos.

En cualquier caso, quedan unos cuantos dias y aún intentaré ver algunos de los pabellones que me faltan. Esta semana tengo previstas tres visitas a la Expo, como mínimo.Bueno, dos, porque ayer por la tarde hice la primera.

Fui con mi hermana, embarazadísima de siete meses y pico, lo que nos permite utilizar las filas de "lisiados" de los pabellones. En teoría son más cortas, pero hecha la ley, hecha la trampa, con lo que puedes llegar a esperar tanto en una "normal" como en una fila de "minusválidos". Mi hermana me contó de casos conocidos de primera mano, de los que hacen echarse las manos a la cabeza. Sin ir más lejos, gente cambiándose la tarjeta de minusválidos, un grupo haciendo turnos para entrar (cambiando al ocupante de la silla de ruedas),...La verdad es que el abuso de esas filas es impresionante, por mucho que ahora ya comprueben el DNI antes de dejar que alguien use la entrada "especial". Sin ir más lejos, la fila para conseguir el pase preferente es enorme; ¡¡hay hasta lista de espera para sllas de ruedas!! Si, esas mismas sillas de ruedas que después se ven vacías. Y otra pregunta, si una persona necesita silla de ruedas, ¿cómo ha llegado hasta allí? ¿arrastrándose?

Bueno, el caso es que ayer, a eso de las seis, mi hermana y yo estábamos dispuestas a ver los dos o tres pabellones más solicitados de la Expo: Alemania, Japón y Kazajistán.
Japón estaba imposible; 50 minutos de espera hiciéramos lo que hiciéramos. Siendo así, lo dejé correr para otra ocasión y es que mi hermanita, por muy valiente que sea, se cansa ya de estar mucho de pié.

En Alemania tuvimos que esperar un rato. Media hora, quizá. A cambio, hay que decir que es un pabellón super trabajado. Han preparado un recorrido por el "subsuelo" con unas barquitas comodísimas que te llevan por un canal mientras te cuentan la forma de depurar el agua. Al final, unas cuantas pantallas interactivas muestran como gestionan el agua, y, para terminar, hay una fuente de agua fresquísima. Perfecta para los dias de calor, como el de ayer.Aunque quizá sea el mejor pabellón de todos - o el segundo -, confirmé mi creencia: no merece la pena esperar dos horas y media por verlo.

Para acabar el día -mi pobre hermana no podía más-, fuimos a Kazajistán. No tuvimos que esperar demasiado, y la verdad es que el pabellón estaba bastante bien. Primero habían reproducido un paisaje invernal, con nieve y bajas temperaturas, que llevaba a una yurta (la tienda tradicional de aquellos parajes). Se trata de una tienda portatil, redonda, porque tradicionalmente creían que los malos espíritus se escondían en las esquinas. Tras un momento en la yurta, salímos por otra puerta (normalmente las yurtas solo tienen una) y nos encontramos en un paisaje estival, mucho menos cálido que el español, debo de decir.Por último, una proyección y varios carteles que rodean varios árboles dejan paso a una tienda de recuerdos y por último, la salida.

La verdad es que me gustó. A ver que veo esta tarde...

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sábado, septiembre 06, 2008

A la Expo de nuevo 6 sep 08

Pabellones visitados:

nepal
India
Grecia
Santa Sede (bueno, esta vez yo me quedo fuera porque ya lo he visto)
Rumanía (repito)
América Latina
UE
Andorra (sin simulación)

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jueves, septiembre 04, 2008

Mala educación

O sencillamente pura desfachatez, aún no lo tengo muy claro.

Ayer fui a la Expo a ver el ballet "El Trovador". Básicamente una compañía de danza coreografiaba la ópera homónima de G. Verdi, y me apetecía verla. Llegué con viente minutos de tiempo, y me reuní con I., con la que había quedado. Se notaba que era danza porque, comparado con otras ocasiones, el anfiteatro estaba medio vacío.

Desde el comienzo, vimos que se trataba de una interpretación bastante moderna de "El trovador", incluyendo fragmentos donde la 'música' sonaba exactamente igual que el ruido de un televisor mal sintonizado. En diez minutos, la cosa solamente había mejorado un poco, y viendo como estaba el tema, decidimos darle diez minutos más antes de irnos.

Algo mejoró, incluyendo la música. Las notas de la ópera eran el fondo de una historia que más o menos se podía seguir. En cualquier caso, y como la coreografía no nos gustaba, decidimos marcharnos. Hoy teníamos que madrugar y tan solo estábamos disfrutando con la música, que, eso si, es maravillosa. Estaba grabada, así que siempre podríamos ponernos un CD en casa para disfrutarla a una hora más normal. Además, yo al menos estaba destrozada. Toda la tarde caminando con tacones me había dejado para el arrastre.

Entre unas cosas y otras, I. y yo salíamos de la Expo a medianoche, dispuestas a coger el autobús. Completamente agotada, me puse en la fila del 23, esperando que llegara pronto. ¡¡En qué mala hora no cogí el Ex8!! Además de tener mayor frecuencia me hubiera ahorrado la situación surrealista en la que me vi después.

Un extranjero decidió preguntarme si ese era el autobús a las murallas, y le respondí en inglés, lo cual agradeció mucho. Ahí acaba la cosa, pensé yo, y me puse en mi lugar de la fila, delante de una pareja madura, la cual -especialmente la mujer- tenía ganas de hablar. No se que me preguntó, la verdad, pero al responder, me comentó que hablaba muy bien español, preguntándome de donde era. De aquí, respondí, sin saber donde me metía. ¿Quién me mandará ser agradable con el personal?

Me halagó diciendo que hablaba muy bien inglés y que parecía extranjera. Yo le dije que había vivido fuera, sin darme cuenta de que eso daba pie a una conversación. Y que donde había vivido, y que qué había estudiado, que dos de sus hijas habían estudiado lo mismo, y que una estaba en
China, con la Balay y la otra en Samca. Que en qué colegio, ¡qué casualidad! ¡el mismo que sus hijas! ¿Y no las he conocido? ¿Y cuantos años tienes? ¡Pues con esos años tienes que haber conocido a las Marzo! Son tres y la mayor tiene 31. ¿Y como te llamas?¿Y no tienes hermanas?
¿Así, con pinta de extranjera, como tú? Pues le preguntaré porque a tu hermana al menos la conocerán...

Prometo que yo no respondía más que con lo justo, pero la verborrea de la mujer no tenía fin. El marido debía de estar acostumbrado, porque de vez intentaba apoyar mis tesis de que, del colegio, me acuerdo lo justo. Y de las compañeras de años inferiores, menos.

Y la señora seguía, y seguía. Yo intentando cambiar de tema, hablando de la expo, del tiempo y de que se yo, pero esta señora era incansable. Un híbrido entre la L., y mi tía. Una cotilla temible e implacable que no soltaba a su presa una vez que la había acorralado. Horror. Que donde
trabajaba -lo preguntó tres veces porque yo me escaqueé dos-, que allí trabajaba el hijo de una amiga, jovencito, que qué tal pagaban -a lo cual dije que mal como en todos sitios, pero en plan de broma-, que donde vivía para ir al colegio, que ellos vivían en Leon XIII, que si ahora donde, que su hija también se había emancipado -con esa madre, lo extraño es que hubiera tardado tanto; yo me hubiera emancipado a los 16-, y lo peor, que cuanto ganaba. Ahí me planté y le dije que no se lo decía. Y ella, que si se lo decía me decía cuanto ganaba su hija. Que no, señora, que hasta ahí.

En ese momento vi que estaba cerca de mi parada y conseguí escaparme, no sin soltar un suspiro de alivio. Pensaba también en las pobre hijas de esta mujer, de las que su madre contaba todo. Si me enterase que mi madre hacía lo mismo, dejaría de hablar con ella de cosas que no fueran el tiempo durante una buena temporada.

Para acabar la nochecita, al llegar a casa, vi como el ocupante del ascensor salía con un cigarrillo encendido. Le recriminé (¿que parte de "prohibido fumar" no entienden?) y me dijo que no se había dado cuenta. ¡Y una mierda! ¡Esto si que era falta de educación!

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lunes, septiembre 01, 2008

Entrando de VIP

Ayer fue un dia cansado. El calor, especialmente, ayudó a que me echara a la cama como los niños: a las once y media. Bueno, vale, quiza no como los niños, pero tampoco tan tarde como suelo hacerlo.

Después de comer con mi hermana y mi cuñado (la chica tenía antojo de tapas), y de mucho re-pensárnoslo, decidimos entrar a la Expo para intentar ver algún pabéllón de los que nos faltan.

Según parece, el sábado estuvo hasta la bandera (los del pase de temporada recibimos un SMS diciendo que el aforo estaba a punto de completarse y que nos pensáramos dos veces lo de ir). Y nos temíamos que ayer, domingo, estuviera igual.

Yo he visto bastante más que ellos dos, así que en teoría yo me iría antes. En cualquier caso, a las cinco de la tarde y bajo un sol de justicia nos unimos a las masas que visitaban la Expo.

Si, había barbaridad de gente. Demasiada. Y todos los pabellones tenían filas inmensas que hacían plantearse la cordura del personal. Si algo he aprendido es que no hay nada en la Expo que merezca más de una hora de fila. NADA.

Nuestra suerte -la de mi cuñado y la mía- es que mi hermana está de treinta semanas, y la pobre, además de cansarse rápidamente y de tener la temperatura varios grados por encima de lo normal, se considera como "lisiada" a la hora de entrar en los pabellones.

Esto nos permitió entrar en varios de los que más fila tenían sin esperar prácticamente nada, aunque también vimos la de abusos que se hacen ahora que ha corrido la voz. Había lista de espera para coger sillas de ruedas, y en más de una ocasión vimos las sillas vacías en medio del recinto. ¿Se habrían ido a dar una vuelta?

Cuando me fui, a eso de las siete y media, aún se quedaron un ratito, pero no pudieron ver mucho más. En Kuwait, uno de los pabellones que ellos querían ver, la fila de "lisiados" era de dos horas, y tenían ya todo completo. Tampoco vieron ni Croacia ni Francia porque mi hermana no podía más.

Lo malo es que ahora vamos contra reloj: cada dia queda menos tiempo y hay que aprovechar los dias que quedan. El problema: creo que somos tropecientos en la misma situación...y a ninguno nos gustan las filas.

Los pabellones que vi ayer:

- Aragón - El comienzo es un poco decepcionante. Un pasillo bordeado de fotos sin ningún tipo de pista sobre lo que muestran lleva a una tienda y una cafetería. Después, bajando al piso inferior, una sala oscura rodeada por pantallas permite ver una proyección con distintos sitios de Aragón mientras suena una música muy bonita. Aunque pasa mucha gente por en medio y la arquitectura no facilita la visión, es un bonito sitio para sentarse/tumbarse en el suelo y disfrutar.

- Afganistán - No tiene prácticamente nada: varias fotos colgadas de las paredes (la primera es la única que me llamó la atención), una tienda - ¡qué raro! - y un par de carteles explicativos.

- Santa Sede - Un minimuseo con cuadros y esculturas relativas al agua traídas de distintos museos y catedrales. No hay que olvidar que Jesucristo es fuente de vida para la iglesia católica...
Me gustó bastante.

- Rusia - Aunque el simulador estaba cerrado, entramos a ver el pabellón. Es bastante espectacular -a lo grande, vamos-. Me sorprendió el hecho de que el lago Bakal tuviera el 25% del agua dulce sobre la Tierra. También tiene un pequeño documental sobre el agua que nos podíamos haber ahorrado. En cuanto al simulador, no creo que lo vea ya; desde fuera avisan que la fila para verlo está dentro y puede durar de dos a tres horas, y me niego por principio.

- Corea - El pabellón de Corea tiene dos partes: la exposición y el audiovisual. La exposición es curiosa y no tiene filas de espera. Básicamente se trata de una habitación enorme con un montón de pantallas simulando la superficie de unos calderos de hierro. El audiovisual es una pequeña peliculita en 3D que cuenta una historia sobre un gigante hecho de agua.

Como cosa curiosa, nos contaron que Corea es uno de los cinco países donde se extrae agua del mar para beber. A más de 30 metros de profundidad, el agua no es dulce, pero los minerales que contienen la dejan apta -y aconsejable- para el consumo.

Pudimos probarla, y la verdad es que, a pesar de tener un sabor bastante curioso, era bastante agradable. Especialmente con el calor que hacía...

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