Paris
paredes del salón.
Buscaba una foto en blanco y negro que cubriera toda la pared. En un principio pensé en el papel pintado, ya que parecía la opción más sencilla. Me ofrecieron papeles que eran murales en rollos. Bonitos, caros, y pocos. Las medidas tampoco me convenían en todos los casos. De alguna forma, me resistía a poner una foto que no fuera especial.
S. me envió una página web donde hacían papeles pintados a medida. Tenían también murales ya listos, pero siempre tenía la opción de dar una foto si no encontraba nada que me convenciera. Tú envias la foto y ellos lo convierten en rollos de papel para encolar. También era caro pero merecía la pena. Y más cuando ves las fotos de muestra que están en la misma página. Ahora solo quedaba encontrar la imagen perfecta.
Paseando por un centro comercial, este verano, de repente me topé con la solución: una imagen de la Torre Eiffel de 2 x 1,5 me contemplaba. Primavera en Paris, se titulaba, y tomaba la vista de la Torre desde abajo, una de mis favoritas. Era en blanco y megro, preciosa y tenía el tamaño perfecto.
Medí la pared, confirmé las medidas del cuadro, la compré, mi cuñado la preparó y mi padre la colgó.
Desde entonces, todas las noches me asomo a la Torre Eiffel desde mi sofá. Y Paris me arropa.
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