Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

jueves, enero 29, 2009

Las ideas claras

Fui a Barcelona a la expectativa, sin saber a qué carta atenerme. La preparación del viaje me había dejado bastante fría, y el hecho de que la posibilidad del mal tiempo le hubiera hecho recular y plantearse si ir o no había sido un jarro de agua fría. Para mí, lo de Barcelona era una excusa para vernos, y para él, según parecía, era un fin de semana turístico. Algo fallaba, pero quería ver como estaban las cosas y en qué situación estábamos.

Nos reunimos el viernes directamente en el hotel. Yo había ido en tren, y él en avión, y aunque habíamos hecho coincidir bastante bien los horarios, él había llegado un rato antes. Cuando abrió la puerta, me recibió con un beso -con una serie, realmente-. La habitación era pequeña y la mayor parte estaba ocupada por una cama. Tenía un pequeño rincón con un sillón y una mesa con una ventana que daba al rótulo luminoso del hotel. Bueno, no estaba mal. Además la localización, que es lo verdaderamente importante, era perfecta; entre el paseo de Gracia y la rambla de Cataluña, a tiro de piedra de casi todo.

Estuvimos un rato en la cama, echados, viendo la tele y haciéndonos arrumacos. Me comentó que la previsión del tiempo para el fin de semana incluía un temporal de viento huracanado, que llegaría esa misma noche, ante lo que no pude menos de reirme. ¿Tan importante es el tiempo? ¿Tanta historia por el viento? Intenté hacerle entender que su indecisión me había dejado a cuadros pero no fue capaz de entenderlo. Él se escudaba en que, estando solamente un fin de semana en una ciudad, era una estupidez ir con lluvia si podía evitarse. Estaba claro que no estábamos hablando de lo mismo, pero dejé de intentar explicárselo al segundo intento. Si no es capaz de comprenderlo, no voy a ser yo quien se lo explique. Con estas cosas, me doy cuenta, ocurre como en los chistes: si tienes que explicarlos pierden toda la gracia.

Nos fuimos a cenar a Borne, cogidos de la mano, y disfrutando de una noche no excesivamente fría. No deja de ser un chico majo con sentido del humor y buena conversación, así que en cualquier caso sabía que iba a disfrutar. Durante estas semanas, la falta de contacto (más bien, la falta de necesidad de contacto) me había hecho dudar sobre la situación, y sobre qué había entre nosotros. Me había propuesto esperar hasta el fin de semana para preguntarle sobre este tema, pero no pude esperar y ya durante las copas le espeté un "Creo que no vamos a ninguna parte", explicándole que veía que "falta algo, quizá entusiasmo". Como mientras se lo decía estábamos haciendo manitas y dándonos besos, no creo que me tomara demasiado en serio, pero me dijo algo que se me quedó clavado: "Somos amigos achuchables". Añadió que no sabía si íbamos a ninguna parte pero que estaba muy a gusto conmigo. Yo también, pero no creo que eso me baste, ¿sabes?, omití.

En cierta manera esta "etiqueta" me dejó muy tranquila. Quizá sea demasiado racional, pero de alguna manera yo necesitaba ponerle nombre a las cosas, a esto. El resto del fin de semana fue agradable, aunque se quejó todo lo que quiso del viento. Era fuerte, si, y tiró árboles y mobiliario urbano, pero yo no dejaba de verlo como una incomodidad y no un impedimento. Mientras le tomaba el pelo, no podía evitar pensar que, de haber estado en su casa, no hubiera salido en todo el fin de semana. ¡Cómo para vivir en ZgZ! También debo admitir que, si el domingo no pudimos visitar el parque Güell, fue precisamente a causa de los árboles caídos. Quizá lo juzgue un pelín exagerado pero algo de razón tenía el chaval...

El domingo, antes de separarnos para volver a casa, tomamos un café cerca de la catedral. Quizá no debí hacerlo, pero volví a comentarle que no veía las cosas claras. "¿Acaso te quita el sueño?", me replicó. Y no, él ya había comprobado que no me quita el sueño, pero soy como soy, y necesito tener las cosas medianamente claras.

Más claras no me las pudo dejar, a mi modo de ver. Cuando me lié con él tampoco lo pensé mucho, pero me hice ilusiones. Me gustaba y estaba a gusto con él, y quizá me esperaba otra cosa. Ha pasado poco tiempo, pero no he visto -ni sentido- la ilusión que suele (y debe) acompañar al inicio de una relación de pareja. Pese a todo, no sabía a que atenerme, y si me hubieran preguntado, no habría sabido qué decir sobre nosotros. ¿Un rollito?¿Un tonteo? Ahora lo se: no hay nada: ni compromiso ni ataduras, por leves que sean. Me siento libre como el viento, aunque un poco desconcertada.

No solo por las expectativas no cumplidas, sino por algunos comentarios que, a lo largo del fin de semana, no se correspondían con el concepto "amigos achuchables". Al menos el concepto que yo tengo. Hablaba de ir de vacaciones a algún sitio juntos, de 'guardar la ausencia'...¿En qué parte del contrato de "amiga achuchable" ha leído eso? Va a ser que no. Además, me hace comentarios sobre su trabajo que, según mi hermana, son normales, porque los chicos normalmente no tienen confidentes a la manera en que los tenemos nosotras. También es cierto, como dice ella, que hace ya muchísimo tiempo que no tengo un amigo y claro, no estoy acostumbrada, pero es normal que me cuente estas cosas.

Da lo mismo. Si necesitaba algo para terminar de enfriarme, era esto. Me has dicho todo, 'corasao', y no es lo que quería oir.

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martes, enero 27, 2009

¿Alemán o psicología?

Hace unos años, cuando iba al Centro Alemán, una de las preguntas que nos hizo un profesor me dejó un poco descolocada: ¿cómo pensábamos que sería de nosotros en diez años? Ufff. ¡Qué duro!

Yo pensaba que, además de un ejercicio para practicar la conjugación del futuro y el condicional, la pregunta era cosa del profesor, un prusiano muy particular.

Pero no, parece ser cosa del idioma, porque ayer, en clase de alemán -en otra escuela, con otra profesora-, la profesora nos soltó otra del estilo: "¿Sois/haceis lo que esperabais ser cuando empezasteis?".

¡¡Otra igual!!

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domingo, enero 25, 2009

Silencio

He vuelto sin ganas de hablar.

Antes de nada necesito asimilar este fin de semana, procesar lo que ha pasado. Y después, quizá, pueda ponerlo en palabras para quien me pregunte.

Y para mí.

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martes, enero 20, 2009

Parece que sí

Ayer me llamó por la tarde y me dijo que estaba cogiendo el billete de avión, que el tiempo parecía lo suficientemente bueno para que no le diera pereza...¡Qué valentía, por Dió!

En fin, a ver que pasa este fin de semana. Por una parte me apetece, aunque reconozco que todavía no me he recuperado del jarro de agua fría del viernes.

Tiempo al tiempo.

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viernes, enero 16, 2009

Descolocada

Le he preguntado si ha cogido el billete de avión y me ha respondido que aún no, que la previsión indica lluvia, y que no sabe qué hacer. Que igual se echa atrás.

¿Y cómo me lo tengo que tomar?¿Esas son las ganas de vernos? Y lo peor de todo es que no creo que sea una excusa. Es que él es así.

¡¡Menuda sangre de horchata!!

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Menudo timo

Ayer supuestamente era el último capítulo del internado, así que me arrellané en el sofá, colgué el teléfono y me dispuse a ver lo que yo esperaba la respuesta a todos interrogantes de los últimos años.Durará más, pensaba yo. Es imposible que en dos horas aten todos los cabos.

Efectivamente, no cerraron todos los puntos abiertos. Lo que es peor, nos dejaron con la miel en los labios, unos cuantos muertos -o heridos- más y con una sensación terrible de estafa. ¡No hay derecho!

Continuará...

jueves, enero 15, 2009

Una noche difícil

No falla: o la gran secada o la gran remojada...

Esta noche va a ser criminal: el mentalista en la sexta, medium en la cuarta, y el internado en antena 3. Tras años enganchada a la serie de marras HOY es el capítulo final. ¡¡Aggg!! ¡¡Y solo un video!! Para postre, también emiten la semifinal de GH.

Definitivamente ganará el internado, pero no será por las ganas de ver el resto. ¡Ay!¡Qué dura es la vida de una teleadicta!

lunes, enero 12, 2009

Barcelona

Se lo he dicho, y le ha parecido una buena idea. Además, me ha dicho, hace tiempo que tiene ganas de visitar Barcelona de turista.

Eso si, el fin de semana que viene le parece muy acelerado, así que será el del 24. Bueno, me quedaré sin café en casa de B. Como ella me ha dicho, lo primero es lo primero.

A ver qué pasa...

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sábado, enero 10, 2009

Otra oportunidad

Ayer por la tarde me llamó, y, aunque de temas intrascendentes, estuvimos casi cuarenta minutos hablando.

Mientras hablábamos, surgió la pregunta (la hizo él): ¿Y cuando nos vemos?¿Cuando viajamos a algún sitio?

Ufff, la fecha es complicada - él tiene dos semanas de viaje en febrero y C. viene aquí a final de enero- pero no será por no intentarlo. Voy a intentar conseguir materializar el fin de semana en el balneario que tengo pendiente desde hace dos años, y quiero que sea con él. Es perfecto: un hotel de cinco estrellas con balneario en medio del Pirineo, y la única posibilidad de salir es ir al pueblo de al lado. Con lo seta que es este, le encantará....

Sino, siempre quedará Jaca. Mi hermana me sugiere que no cometa el mismo error: id a Barcelona, o a cualquier sitio donde no tengais casa, Pues. Es más fácil y tú estarás mejor. Creo que tiene razón, la verdad. También me dice que igual no quiere correr por mi, para que salga huyendo -por la falta de costumbre, claro-.

Además está el problema del coche. El mío está hecho puré -mi padre no quiere que me lo lleve a ningún sitio fuera de la ciudad por si las moscas- y no quiero que él se lo traiga desde Madrid. Sería una paliza, la verdad.

Puede que Barcelona sea una opción. He quedado que el lunes le digo donde y cuando. Y así nos despedimos..."¡Hablamos el lunes!" ¡Pues vaya! A mi me gustaría hablar antes pero si quiere jugar así...¡allá él!

De momento, yo le voy a dar otra oportunidad. A Él. A esta proto-relación. A esto.

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jueves, enero 08, 2009

Incumpliendo mis autopromesas

Tengo menos voluntad que Felipe, el amigo de Mafalda, que ya es decir.

Me había prometido a mí misma que no le llamaría ni le escribiría. Estoy harta de ser siempre yo la primera que llame o que escriba. Él siempre responde enseguida, o si no me lo coge, me vuelve a llamar, pero raramente da el primer paso. Y no, el viernes decidí dejarle demostrar que él quería hablar conmigo tanto como a mi me apetece hablar con él. El maldito orgullo, que me pierde.

El sábado me llamó para confirmar la receta del tiramisú, puesto que iba a hacerlo. ¡¡Manda huevos!!¡Que vivan las conversaciones trascendentes! C. dice que puede ser la excusa de alguien tímido. ¿Tímido? C. empieza a ver la vida con más color de rosa que yo, me temo...

En cualquier caso, intercambiamos un par de sms el domingo -el postre no le había salido bueno sino espectacular- y nada hasta ayer. Porque si, señoras y señores, ayer incumplí mi promesa y le escribí un mail que contestó rápidamente. Agggggggggggggggggggggg ¡Soy idiota!

O al menos estoy idiota.

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sábado, enero 03, 2009

Tiramisú para dos

Hace una semana le enseñé a hacer tiramisú. Me encantó, ¡fue tan bonito! Y él, que es un desastre cocinando, lo agradeció como un niño con zapatos nuevos... Hoy me ha llamado para confirmar que no le faltaba nada. Va a intentar hacerlo solo. Dos huevos, una tarrina de queso mascarpone, tres o cuatro cucharadas de azúcar, bizcochos de soletilla, una cafetera y polvo de cacao (vale cola cao o similar). Además, él se ha comprado un batidor, un molde y un cuenco, porque tiene escasez de utensilios de cocina. Se baten las claras a punto de nieve (no os imaginais lo bien y rápido que lo hace Mc), y se mezcla en un cuenco el queso, el azúcar, las yemas, y las claras montadas. hay gente que además le añade parte del cacao o incluso algo de nata, pero yo no lo hago. Se hace una cafetera, y se empapan los bizcochos en el café. Que no se deshagan ni se queden secos: he ahí la gran dificultad del tiramisú. Mis amigos italianos me decían que añadiera un chorrito de marsala al café, porque si no parecía tiramisú para niños. A gusto. Ahora ya es fácil. Se pone una capa de bizcochos en el fondo del molde, una capa de la crema, otra de bizcochos encima, y aún otra de crema. Y al final se espolvorea cacao por encima. Solo queda meter el molde en el frigorífico y esperar al día siguiente para comérselo.

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Hecha un lío

Llevo toda la semana así, dándole vueltas a la cabeza y sin saber en qué situación estoy. Mi hermana piensa que mi gran error fue traérmelo a casa. Al fin y al cabo, argumenta, tú estás acostumbrada a vivir sola y cuatro días de "inmersión" son difíciles para cualquiera. Y en la casa
propia, más. Por eso estás agobiada, concluye.

Yo no creo que fuera tal error, porque de alguna forma, y visto que nos conocemos bastante superficialmente, traérmelo a casa ayuda a que me conozca mejor. Además, no quería ir a Jaca (la otra alternativa) porque no creo que hubiéramos salido de casa por el frío. Lo que no me
imaginaba era lo poco que saldríamos en ZgZ. Me lo había dicho, la verdad, pero si no lo hubiera visto no lo hubiera creído. ¡Es super casero! Básicamente "lo mismo" que yo...(léase con ironía, claro).

No es que nuestros estilos de vida sean diferentes, es que son antagónicos.

Estuvo bien ver la tele juntitos en el sofá, darnos cariñitos por la noche, y disfrutar de alguien que tiene sentido del humor y con el que disfrutas conversando. Tenemos puntos de vida dispares sobre muchas cosas y, como él dice, ¡somos tan diferentes!, pero estuvo bien. Y si, me gusta. Me gustar estar con él, que me toque, que me abrace, que me de mordisquitos; Quizá si me besara un poco menos estaría mejor, pero ¿qué se le va a hacer? Una que es rara...

Lo que acabó conmigo fue salir cuatro veces en cuatro días. El tiempo no acompañaba demasiado, cierto, pero viviendo donde vivo no hace falta ni paraguas para llegar a un garito de tapeo...Y solamente diluvió un dia...

Además de estas cosas, confieso que me molesta que no me llame más. Hasta ahora soy la que -casi siempre- le llama o le escribe la primera. No veo que haya un interés por hablar conmigo, por saber de mi todos los días. Puede que pida demasiado, o puede que me guste tener todo bien
atado. No lo se, igual que tampoco se qué pasará ahora.

Él hablaba de que, cuando vaya a Madrid y venga conmigo, mis amigos me pedirán explicaciones porque él no suele moverse en ese círculo. Es cierto, pero tal y como están las cosas no le voy a incluir aún, aunque por la forma de hablar él parece asumir que todo va adelante. Quedamos
en vernos un fin de semana en enero, pero no se siquiera si lo voy a intentar. Él tendrá que mover ficha y demostrarme que le apetece.

Creo que pienso demasiado...

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