Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

jueves, octubre 28, 2004

Llegó el día

Pues si, mañana me voy de vacaciones. A Argentina, nada menos.

La verdad es que no estoy demasiado ilusionada pero es que al final se han torcido un poco las cosas.

Para empezar íbamos a ser tres, pero una de ellas ha tenido un problema personal y no ha podido venir. La otra chica me cae bien, pero la conozco poquísimo. Espero que todo salga bien y que nos lo pasemos genial. En todo caso, está claro: si no acabamos el viaje a tortas, acabaremos super amigas.
¡Son 17 días juntas!

Se suponía también que a estas alturas mi casa estaría ya terminada, y me habría mudado allí hace un mes por lo menos. Pues no. Ha sido un despropósito completo. Esta tarde tengo que elegir los grifos y los lavabos, y ya voy tarde.

Y para terminar de arreglarlo, no hemos terminado (ni casi apenas empezado) a fijar detalles de la boda de mi hermanita. Agggggggggggggg.

Me da rabia dejarla sola, además. Ayer estuvo diciéndome que no fuera, insistiendo en que me lo pensara, que ella me pagaba todo lo que no recuperase. Pero no es tan fácil, cielo.

No es solo el dinero. Tampoco quiero dejar colgada a la otra chica. Aunque me apetezca menos una vez que A. no viene, pero eso no dice que me lo vaya a pasar mal, ¿no?

En fin, que me voy dejando mi casa en manos de mi madre y hermana como elemento decisor, y a mi padre como elemento ejecutor y jefe de obra.

Que sea lo que Dios quiera...

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martes, octubre 19, 2004

Punto de no retorno

El sábado fue uno de estos.

Igual que si estiras demasiado un muelle, jamás volverá a su posición, el sábado fue el momento en que, de una forma u otra, los acontecimientos cristalizaron este punto.

P se casó. No se donde, ni a qué hora.
Sé que celebró una fiesta la tarde anterior con multitud de gente, pero ahí se acaba. No se por qué, pero aunque duela la gente sigue pensando que la información es necesaria.

El jueves anterior, apoyada por mi mamá y mi hermana, tomé la decisión de ir a Madrid. O escapar, si se prefiere el verbo. La verdad es que sabía que lo iba a pasar mal, y que en ZgZ sería peor.

Aunque mi tendencia natural hubiera sido quedarme en el sofá, me forcé a salir y estar con mis amigos en Madrid.
Hice bien.

Fue un buen fin de semana, aunque diferente.



viernes, octubre 15, 2004

Bonito fin de año

El pasado sábado fue mi cumpleaños, y para celebrarlo cogi un resfriado que me ha dejado hecha pure durante toda la semana...¡Como si cumplir taitantos no fuera ya demasiado!

La víspera, coincidiendo con las fiestas del Pilar, mi hermana me hizo uno de esos regalos que no se pagan con dinero: me organizó una "minifiesta" sorpresa en mi casa, con champán y pasteles.

Si, en mi casa, la misma que no tiene cocina, ni baños, ni nada de nada. Bueno, si, ahora tiene restos de globos por el suelo del pasillo, que es lo que me hizo sospechar (además de una risa ahogada que salía del fondo) que algo se tramaba allí.

Siguiendo mi estilo fielmente (despistada que es una), les vi antes a ellos saliendo de detras de la lavadora -en mi futuro dormitorio- que a los pasteles con velas que había en el salón.

Fue bonito e inesperado. Sobretodo ahora que estoy pasando un pequeño bache.
Después nos fuimos a cenar, y mi hermana me confeso que había intentado traer a mis amigos de Madrid, aunque no pudo ser al final.

¡Gracias, nena!
Solamente el hecho de pensarlo y organizarlo fue un bonito regalo...

miércoles, octubre 06, 2004

Jugando a quinceañeras (y III)

Y con esto acabo. No tengo ganas de perder más tiempo con estas cosas.

El lunes llamó C, que había llegado el sábado y se había sorprendido de no verme en la despedida -pues haber preguntado, chata-. Y no fue la única.

Me estuvo diciendo (resumo):
- que tenía unos prontos que ya, ya (cierto, tengo una mala leche de impresión). Que la gente no estaba contra mí, y que me lo tomaba todo a la tremenda.
- que sabía que yo estaba cabreada con ella por el mensajito que le escribí a las dos de la mañana (cierto, el sábado anterior, para decirle que esperaba que la boda de M. me la dijese ella y no saberlo de terceros). Que también lo sabía porque (alucina, vecina) llevaba dos semanas sin llamar y yo era de las que llamaba bastante a menudo.
;nota: a partir de ahora el pretérito imperfecto va a reflejar exactamente la situación: llamABA
- que pensase lo que quisiera, pero que ella no había dicho nada. A estas alturas la verdad es que eso ya importa un bledo, ya he visto con quien puedo contar.
- que intentase llamar a B. para arreglar las cosas (va lista, otra igual). ¿qué pasa?¿le han cortado el teléfono a B.?
- que cambiase el compromiso de Madrid del día de la boda, porque sino después me daría pena, y bla, bla, bla. La verdad es que le había dicho a A que tenía que irme a Madrid el día D, y ya me había dicho que sonaba muy orgulloso. Sonara o no, así era.
- Que ¿como sabía que no me había invitado si aún no había dado las invitaciones?. Esta chica es tonta...¡pues una "corazonada", mujer!
- Y que según mi prima estaría muy triste, pero no que no paraba. Mira, sola por parte de estas si, pero tonta no: se buscarme la vida. Y eso sí se lo dije.
- Que tambien podían cabrearse ellas porque yo me iba de viaje y quedaba con amigas y no les decía nada. Que también se podía enfadas Mz, que estaba soltera y todas las demás emparejadas. ¡¡Ohhhh, qué pena!! No me gusta mezclar gente y esto solo me ha dado la razón.

En fin, que en mi semana de madurez y tras haberlo pasado fatal, decidí portarme como una mujer de treinta años y no como una cría de catorce: llamé a P. y quedé a tomar café el jueves.

El café fue una de las escenas surrealistas que jalonan últimamente mi vida. Me equivoque en el lugar de la cita, para empezar. Nada más llegar estuvimos media hora hablando como si tal cosa, como si hubiese vuelto de vacaciones y no supiera nada de lo que había pasado.

Le dije que sí me alegraba de su boda y me dió su versión de los hechos. Ella no creía que yo lo pensara cuando dije eso (ahhhhhhh), sabía que era producto del cabreo (más ahhhh), pero le molestó que no llamara para disculparme.

¿Y como lo voy a saber yo?¿por ciencia infusa?

Que como no llamaba, hizo que su hermana me telefoneara(¡¡!!). Y como no respondía, lo dió como una afirmación. Estaba de vacaciones, que también tengo derecho, ¿sabes?

Dejamos esa parte clara, aunque no me quiso decir quien le había ido con el cuento. CCC, a la que se lo había dicho...¿quién?

Me confirmó que no me había saludado aquel día porque, cuando se iba a parar, las otras le hicieron señas y ella, sin saber que pasaba, decidió hacerles caso. Después me dice que no se deja influir por lo que piense o le diga el resto del mundo, ya. Me comentó que lo sentía y que no había estado bien.

La verdad es que yo tampoco soy una santa y cuando fui a ver a A al hospital yo pasé de ella como si no estuviera, lo que tampoco se puede considerar educado ni correcto.

En fin, que todo quedó más o menos arreglado. Le dije lo que si había dicho como producto del cabreo: "que no quería ir a la boda de alguien que no me quería saludar". Ella me respondió que lo entendía.

Y nos despedimos con un "ya sabes donde estoy". " Y tú también". Muy educadas ambas.
No sé, sigo pensando que los jarrones rotos no se reparan así como así. Hace falta demasiado esfuerzo para sujetar los trozos con fuerza mientras se pegan.

Antes de que pregunteis: no me dijo nada de ir a la boda ni yo le dije que quisiera ir.

El broche final de la historia lo puso S, que llamó el sábado por la tarde a casa. Que no sabía lo que pasaba pero que no era cuestión, que no me podía pasar toda la vida cabreada. No, pero apática si. Y que si estábamos así no podríamos quedar todas juntas. ¡Pues mira qué pérdida para la humanidad!

También me dijo que ella, M. y MC estaban en medio, en una posición incómoda. En realidad se han posicionado por omisión y no por acción, pero no deja de ser una forma de tomar partido.

Habían quedado por la tarde debajo casa de C (y de la mía, para más señas) para pasear a la niña de C y me pidió que me pasara, que así nos veíamos. Yo me fui de compras y haciendo de tripas corazón fui a saludarlas.

No creo que esperasen que fuera. Saludé a todos, siguiendo mi nueva campaña de "sé sincera y natural con tus amigos y una hipócrita de las que odias con el resto del mundo mundial", con dos besos. El ambiente era gélido pero hice lo que tenía que hacer.

Para terminar de una vez, diré que hay gente que me ha decepcionado mucho en esta historia, y que me ha dolido, pero he decidido tirar para delante.

La primera puñalada por la espalda te la dan sin opciones. Si la misma gente te da otra es porque te dejas. Y no pienso permitirlo.

Tengo gente que me quiere, me aprecia y me lo demuestra. Con ellos y por ellos seguiré.

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martes, octubre 05, 2004

La edad hace estragos

Y si pienso esto ahora, no sé qué ocurrirá cuando tenga diez años más...

Esta mañana me he dado cuenta de que hay que correr el botón de los pantalones. Esos bonitos pantalones que me compré hace una cantidad indecente de años, y que me encantan. Esos mismos pantalones que me venían como un guante cuando me los compré. Esos pantalones que ahora me quedan divinos una vez que consigo meter el culo, pero donde es imposible abrochar el botón de la cintura.

¡Ay!¿Donde estará esa cinturita de avispa que tenía yo?

Ya no voy a hablar de la imposibilidad de ser persona las mañanas después de una juerga. A los dieciocho, yo me iba de farra y la mañana siguiente estaba dando clase de matemáticas a una niña con ganas de aprender.

¿Hoy? Bebo una copa de vino o un cubata de más y al día siguiente parezco el Goblum del señor de los anillos, arrastrándome por mi casa. Y las bodas o acontecimientos especiales hacen que hasta dos días después esté en estado catatónico total.

¡Qué lástima, Señor!

lunes, octubre 04, 2004

Jugando a quinceañeras II

Voy a terminar de contar esta historia surrealista antes de que alguien me acuse de esnifar sacarina...

El día siguiente al momento "revelación" (viernes 23 sep), había quedado con A. para tomar un café. A había sido la que me comentó por qué su hermana P. estaba enfadada conmigo.

Después de las frases vacías de rigor (qué tal, bien, cómo va todo, etc, etc), entré directamente en faena preguntándole si realmente había sido C. Me lo confirmó, y además me dió la versión de la otra parte del café de abril.

Ellas pensaron que era yo la que no les había querido saludar al pasar delante de ellas (¡¡pero si ni las vi!!). Y claro, decía A, como no aclarais las cosas ni nada....
Me dijo que le extrañaba por mi parte porque yo suelo decir las cosas (si, pero ya cansa). Que su hermana y las demás lo habían pasado mal y que todos pasábamos malos periodos.

A. pensaba que debo considerar si me merece la pena esa amistad (si eso es la amistad, me declaro asocial), y en ese caso hacer un esfuerzo. Sabía que tenía un problema con B. y no se metía en eso. Incluso parece ser que le había sugerido que me llamase y B. respondió "NO" de forma seca y cortante. Pues yo te voy a decir lo mismo, le dije.

Honradamente, estoy hasta el moño de ser yo la que dé el paso al frente cada vez que hay que darlo. ¿el resto no tiene medios, o que?

Me dijo también que el resto estaba en medio y que no tomaban partido, y algo más de lo que ya me he olvidado. Al final me recordó que ella no tenía problema, pero que estaba en una posición difícil porque se trataba de su hermana.

Yo la entiendo, y así se lo dije. Al fin y al cabo es muy fácil elegir entre tu hermana y una amiga: siempre sale ganando tu hermana.

Ah, si, algo más: cuando estábamos tomando café, nos encontramos en el mismo sitio (¡que ya es casualidad!) con una de ellas, AM. Esta debe de pensar que soy tonta o ciega, porque le ponía caritas de "¡qué papelón!" a A a menos de medio metro de mí.

Así me enteré que ese sábado era la despedida de soltera, y lo que le iban a hacer. Nada del otro jueves, por cierto.

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