Y estoy tan contenta que casi debería encender una hoguerita con los presupuestos que me sobran...¡¡fumata bianca!!
La verdad es que me he pegado casi mes y medio mirando cocinas. ¡Qué horror!
Es casi una maldición bíblica. Y todo para decidir como llenar un espacio de nueve metros cuadrados con todo lo que se necesita en la vida moderna.
Y no me refiero solo al congelador y al microondas, no (eso es para la vida moderna versión acelerada). Lavadora, lavavajillas, fregadero, campana, placas, horno...
Cuando comencé a mirar, quería muchos muebles, mucho espacio. No sé por qué, pero siempre me ha parecido que todo acaba yendo a la cocina, y que es necesario mucho sitio para almacenar. Sobretodo, pensando que yo no tengo otro sitio en la casa para tener despensa.
Mi hermanita ya aclaraba (simpática ella) que necesitaba sitio para las latas de escabeche. Y que, oyéndome, iba a tener latas de escabeche hasta en el canapé (otra de mis obsesiones por el sitio).
Después el tema "diseño".
Yo, como diría mi hermana, iba de clásica por la vida. Entraba en las tiendas diciendo que mi gusto es bastante clásico (en cierta manera lo es) y que no quería saber nada de estridencias.
Antes de seguir, deben saber que mi hermana se ha puesto una cocina pintada, sin azulejos, con los muebles rojo vivo y la encimera negra con brillos. Cuando yo oi eso, y ví el color, pensé varias cosas:
- les va a quedar oscurííííísima
- estos si que son modernos
- se han vuelto locos
Mi madre pensó además que se quedaban escasos de muebles, pero en fin, eso es otra historia.
Me enseñaron diversas cosas, más o menos normalitas, lo que ellos entendían como clásica (todas carísimas. ¡Hay que ver lo que cuesta una cocina!). En algunos sitios me trataron bien, en otros regular,...
A veces la que iba un poco borde era yo, mi hermana y las dependientas se han ganado el cielo.
Pero no vi la luz hasta que mi hermana, harta de mí, me llevo a un sitio que sabía que no me gustaría.
Realmente fue una revelación. Cuando me preguntaron si quería zócalo o cornisa en la parte superior de los muebles, fue el momento cumbre. Decidí que quizá mis ansias de clasicismo eran exageradas, y que una cocina de color madera -eso era lo que yo quería- podía ser excesivamente clásica.
Durante este proceso, además, varias cosas cambiaron: decidí cambiar la caldera de sitio (limitaba mucho la forma de la cocina), mover el radiador, y hacer una encimera en forma de L.
Ahora estoy dudando entre la placa de gas o la vitro. Siempre había querido de gas, pero me dicen que es muy sucia. Mi madre se unió también a mi hermana en la dura tarea en esta última fase.
Al final, mi hermana me llevó donde ella se hacía su cocina. Y entre la que me propusieron allí y la de otra tienda estuve decidiéndome hasta el jueves pasado.
Cuestan más o menos lo mismo así que el precio no puede ser discriminante. El viernes fui a una de las tiendas (la última que miré), y tras hacer tres arreglillos, he acabado por decidirme por esa.
Ahora que me he decidido, solo me falta decírselo a la tienda, buscar baldosas, arreglar el baño (¡¡ay!!¡espero que sea más fácil que la cocina!) y pintar.
Casi nada, ¿eh? :-D
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