Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

miércoles, diciembre 28, 2022

Teatro: Cuento de Navidad

A principio de mes vi que a final de mes iban a representar "Cuento de Navidad" en el teatro, e inmediatamente pensé en mis sobrinas. Les pregunté a las dos, y con ese entusiasmo(*) característico, las dos se apuntaron rápidamente. Pues no, tardaron, y me costó más de una re-pregunta, pero finalmente me dijeron que sí, que se animaban. 

Hablé con mi hermana, que se mostró encantada, como de costumbre. Yo propuse el día 22, pero mi hermana me sugirió que fuera el 28. Con su acuerdo, compré los billetes y avisé a mis sobrinas de que ya teníamos entradas.

Hace una semana o dos, mi hermana me comentó que si se podían cambiar las entradas. Pero no; las entradas del teatro no admiten cambios, compres como las compres (yo las suelo comprar en taquilla). Parece ser que tenían comida de primos el mismo día, y no había caído. Y claro, para una vez que se juntaban todos...

Yo alucino. Cuando compré las entradas ya le pregunté precisamente para asegurarme de que podían -mis niñas tienen una vida social más intensa que la mía-, y claro, qué me viniera con esas, no me hizo mucha gracia. Dijo que ella se encargaría, así que la dejé. Y hasta hoy, porque no he vuelto a saber nada más de este tema.

Ayer le escribí para ver cómo quedábamos, y no me respondió. Hoy la pobre ha acabado en urgencias por una bajada de tensión salvaje -ayer ya debía estar fina- pero me ha conseguido responder. Le he propuesto quedar a las 6,45 en el teatro, y me ha dicho que sí.

Conociéndola como la conozco, no debería haberme sorprendido cuando he hablado con ella y me ha dicho que sí, que a menos cuarto o menos diez. Vamos estirando. Y cuando me ha llamado a menos cuarto para decirme que cogían el tranvía y que fuera a buscarlas a la parada, me he enfadado. No se entra tarde al teatro -en realidad, no se llega tarde a las citas; es una falta de respeto y punto-. Pero es que encima, la niña estaba harta de razones. Que mire usted, que la estaba agobiando; que si ya tenía las entradas, y eran numeradas, que cual era el problema; que bastante hacían con venir, teniendo la comida de primos; y que me había dicho a menos diez y el tranvía tardaba cinco minutos. 

En fin, que me ha dejado tan contenta con toda esta historia, que he decidido que va a llevarlas a espectáculos y eventos Rita la Cantaora -lo que estoy segura es que su madre no lo hará-. Estoy cansada de que asuman que siempre estoy allí. ¡Y encima parece que me hacen el favor a mí!

Las crías han llegado a menos cinco, y en un momento estábamos en el teatro. Estos días Teresa comentaba con ilusión lo del teatro, y, aunque me austaba que no le gustara, le ha encantado. Hasta hoy no había venido a una representación así. Sofía sí, y aunque no es tan expresiva como su hermana, creo que también le ha gustado.

Después de la representación, han venido sus padres a buscarlas para seguir la fiesta familiar en otra parte y yo me he ido a casa, contenta. Al menos les ha gustado.

(*) Léase con tooooooda la ironía del mundo

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lunes, diciembre 26, 2022

Concierto: Up & Jazz

Hace unos días, las gemelas nos propusieron a Marta y a mí ir a un concierto de jazz que daban en Caixaforum. La verdad es que no lo miré mucho, pero el jazz me gusta, así que me apunté sin pensarlo demasiado.

Hemos quedado a menos cuarto en la puerta, que estaba llena de familias con niños. De hecho, el cocierto se celebra en el auditorio como una actividad "familiar". ¡Es para niños! Confieso que, al darme cuenta, mi entusiasmo ha bajado bastante. Esto me pasa por no leerme las cosas... y eso que el hecho de ser a las 6 de la tarde tendría que haberme dado una pista; pero no, he ignorado todas las advertencias.

Sea como fuere, a las seis estábamos en una sala de butacas llena de niños -y padres, claro- de todas edades y tamaños, incluyendo un puñado de bebés demasiado pequeños para este tipo de cosas, los cuales protestaban como era de esperar: llorando.

El concierto tenía como hilo conductor el ascensor de un hotel de los años 20-30, donde se juntaban varios personajes que, de forma amena, tocaban piezas con sus instrumentos: un teclado, una flaura travesera, una armónica, un saxofón, un clarinete, un contrabajo y una batería. Por supuesto, dos de ellos cantaban las piezas, muy conocidas y bonitas.

Todo esto, acompañado por una escenografía muy bien hecha (dos pantallas ayudaban a imitar la subida y bajada del ascensor) ha dejado un concierto muy majo. De hecho, he pensado que les hubiera encantado a mis sobrinas, la verdad.

Las piezas, a cada cual más conocida, han sido:

1. Take Five - Música: Dave Brubeck (1920-2012). Letra: lola Brubeck (1923-2014)
2. St. Thomas - Sonny Rollins (n. 1930)
3. "Duke Ellington Medley": C Jam Blues -Duke Ellington (1899-1974)
4. Take the "A" Train -Música: BiIIy Strayhorn (1915-1967). Letra: Joya Sherrill (1924-2010) 
5. In a Sentimental Mood -Música: D. Ellington. Letra: Manny Curtis (1911-1984) e lrving Milis (1894-1985) 
6. It Don't Mean a Thing - Música: D. Ellington. Letra: I. Milis 
7. Unsquare Dance - Dave Brubeck 
8. "Miles Davis Medley": So What - Miles Davis (1926-1991) 
9. Milestones - M. Davis
10. All Blues - M. Davis
11. "Gershwin Medley": Summertime - Música: George Gershwin (1898-1937). Letra: DuBose Heyward (1885-1940), Dorothy Heyward (1890-1961) e Ira Gershwin (1896-1983) / Rhapsody in Blue (G. Gershwin) / 1 Got Rhythm - Música: G. Gershwin. Letra: I. Gershwin 
12. "Mancini Medley": The Pink Panther Theme - Henry Mancini (1924-1994)
13. Moonriver -Música: H. Mancini. Letra: Johnny Mercer (1909-1976) 
14. Baby Elephant Walk - H. Mancini 
15. Peter Gunn Theme - H. Mancini 
16. Days of Wine and Roses - Música: H. Mancini. Letra: J. Mercer 
17. "Sing, Sing, Sing / 1 Wan'na Be Like You": Sing, Sing, Sing - Música y letra: Louis Prima (1910-1978) / 1 Wan'na Be Like You - Música y letra: Robert Sherman (1925-2012) y Richard Sherman (n. 1928) 
18. "My Baby Just Cares for Me / Love Me or Leave Me": My Baby Just Cares for Me -Música: Walter Donaldson (1893-1947). Letra: Gus Khan (1886-1941) / Love Me or Leave Me -Música: Walter Donaldson. Letra: Gus Khan
19. "Watermelon Man/What 1'd Say": Watermelon Man - Herbie Hancock (n. 1940) / What l'd Say - Música y letra: Ray Charles (1930-2004) 

La representación ha estado a cargo del grupo Tripole, que ha tocado -y cantado- fantásticamente bien. En conjunto, una buena representación, aunque seguramente sin niños hubiera estado mejor :-)

Nota sacada de la documentación de la actuación:

El primer ascensor público se instaló en la ciudad de Nueva York en 1857, ideado por Elisha Graves Otis, fundador de la compañía Otis, que todavía existe en la actualidad y es una de las más importantes y extendidas de hoy en día. Este ingenio inicial funcionaba gracias a una máquina de vapor y subía a una velocidad de unos diez metros por minuto. ¿Qué os parece? No era precisamente veloz, ¿no? El trayecto debía hacerse interminable. 

Pero a finales del siglo XIX se empezaron a hacer ascensores eléctricos y, a inicios del siglo xx, se desarrollaron nuevos sistemas que permitieron hacerlos más rápidos y seguros en edificios cada vez más altos. Sin embargo, a pesar de mejorar su velocidad, en edificios tan altos como los rascacielos subir y bajar tardaba un buen rato y aún debía de ser algo aburrido, ¿no? Incluso algunas personas podían experimentar miedos, recelos hacia las nuevas tecnologías o cierta intranquilidad. 

Bien, para calmar los ánimos y hacer que el viaje fuera más agradable, alguien tuvo entonces la idea de poner música en los ascensores, con temas principalmente instrumentales que no fueran demasiado estridentes y que hicieran pasar el tiempo de una forma más ligera. Eran los años veinte y acababa de nacer la llamada "música de ascensor", que tuvo un especial desarrollo en Chicago, una ciudad bien conocida igualmente por sus rascacielos y por los numerosos y famosos ascensores que se instalaron en sus edificios.

Y uno de los estilos que más fácilmente se adaptaron a este tipo de ambientación musical fue el jazz, seguramente por su versatilidad a la hora de realizar adaptaciones de cualquier tema y de los éxitos más populares del momento. Curiosamente, los ascensores y la música de jazz siguieron una evolución paralela. 

Los antecedentes de ambas "invenciones" surgieron a finales del siglo xix, y se desarrollaron especialmente durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Eso sí, cada una con sus propias características. Por ejemplo, en la construcción y uso de los ascensores no conviene improvisar, ¿no creéis? Pero en el jazz es todo lo contrario. Una misma pieza puede tocarse de mil maneras diferentes y en su interpretación la improvisación es esencial. 

A menudo, los músicos varían los ritmos y armonías, y también juegan y se recrean con las melodías o intercalan citas musicales de otras piezas que inevitablemente nos hacen sonreír en el momento en que las reconocemos.

Sí, porque el jazz también tiene un lado lúdico y, de hecho, una de sus principales características es que los músicos disfrutan y se lo pasan en grande cuando tocan juntos y comparten sus hallazgos y su alegría con el público. Porque la comunicación directa con los espectadores es igualmente una de sus partes esenciales.

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jueves, diciembre 22, 2022

Fiesta de Navidad para los niños de la empresa

Hace ya varios años que mi empresa organiza una fiesta de Navidad para los niños de los empleados. En principio es para los hijos, pero como yo no tengo, pregunté en su día, y siempre me han dejado llevar a mis sobrinas, a las que les encanta -especialmente a Teresa-. 

Desde que fueron por primera vez, muy chiquitinas, les encantó. Además, salvo el primer año, en el que cometieron el error garrafal de dar un regalo sólo a los hijos de los empleados, siempre les han dado algún regalillo que les ha hecho bastante ilusión.

El chocolate con churros y las medianoches de nocilla y embutido siempre han estado ahí, pero desde hace unos años, la fiesta consiste en dejarlos hacer pequeños experimentos -física y química elemental- vestidos con batas de papel, gafas de plástico y guantes de latex que les hacen creerse científicos por un rato.

Hacen grupos, que van pasando por los distintos experimentos, mientras los adultos tomamos algo y departimos con nuestros compañeros. A mí siempre me ha parecido una fiesta muy maja. 

Con esto de la pandemia, han estado dos años sin organizarla, y antes era para niños de hasta 12 años, así que este año, me temía que solamente Teresa podría venir. Pero no, a mitad de mes -tardísimo, para lo que suele ser-, nos dijeron que iban a organizarla el 22 -el último día laborable- y que la edad máxima era 14 años.

Así, les pregunté a mis (no tan) pequeñas si querían venir. Teresa enseguida respondió que sí, pero a Sofía -con su entusiasmo habitual- le costó un poco más animarse. Al final, entre unas cosas y otras (incluyendo la confirmación de mi hermana), las apunté el día límite, el jueves de la semana pasada.

A diferencia de otros años, la fiesta comenzaba a las 4,30 -prontísimo, la verdad- así que las he traído yo directamente después de comer. Teresa se ha tenido que saltar inglés -no parece que le haya importado mucho- y Sofía decía estar cansada, pero no ha dicho que no venía, así que a las 4 las he metido en el coche -han comido en casa de mis padres, como yo- y hemos ido a la fiesta. 

Mi hermana me ha llamado n-mil veces para decirme que, si Sofía se aburría, que la avisara y venía a buscarla. Creo que tenía miedo de que fuera demasiado mayor en relación con el resto. Pero no, cuando hemos llegado, estos temores se han disipado.

Estaban ya formando los grupos, y en el que habían puesto a mis niñas había dos chicas más de catorce -pintadas como una puerta, según mis pequeñas-, y un par de trece, amén de un chico de la misma edad y alguno más de doce. Mi hermana se ha tranquilizado, y ya solamente ha llamado un par de veces más. Bien.

No tengo claro si les ha gustado o no (lo han calificado las dos de 8/10 pero en algunas de las mesas ponían cara de aburrimiento total), pero me ha gustado ver la complicidad que tienen entre ellas. Discuten sí, pero también disfrutan de su compañía mutua, lo que no es lo de menos.

Con el resto de los niños, tan apenas han tenido relación; ni ellas ni ninguno, me refiero. Siempre me ha sorprendido esto de las fiestas de la empresa: les ponen por grupos de edad, pero no establecen ningún tipo de amistad, ni de conocimiento, ni nada...

Al empezar tan pronto, en vez de empezar con la merienda han hecho un descanso a mitad de tarde para el chocolate con churros y los bocadillos. En mi caso, Teresa le ha dado al chocolate -a los bocadillos de chorizo no ha llegado-, y Sofía le ha dado a los churros y a los bocadillos de nocilla -sí, ella ha llegado a comerse cuatro-.

Al final, tras una despedida deshaciendo un muñeco -Teresa ha ido a coger algo de la masa que quedaba, que era como plastilina-, las he llevado en coche a casa (recogiendo a su madre en el camino). El tráfico ha sido espantoso; se nota que es Navidad.

Lo mejor, que ha disfrutado la tarde.


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domingo, diciembre 18, 2022

Concierto de cuerda: 'Candlelight', Lo Mejor de Hans Zimmer

A principio de noviembre Amparo nos sugiere ir al concierto de Hans Zimmer a la luz de las velas. Ella estuvo con Susana en uno de Las cuatro estaciones de Vivaldi y le encantó, así que lo propone. Hay varias opciones, y al final se fija el domingo 18, así que me animo -yo los sábados prefiero no liarme, pero viernes y domingos son terreno libre-. Y en enero, otra de las opciones,

El concierto es música de películas a cargo de un cuarteto de cuerda, así que pienso en mis sobrinas, a las que me gusta llevar a hacer cosas distintas -ya veremos si les gusta o no, pero al menos, que lo prueben-. Sofí me dice que sí casi enseguida -en su estilo poco entusiasta- y a Teresa no le apetece mucho, pero su madre la embarca sin dudar: creo que también impelida por sus deseos de que prueben cosas distintas. Y si paga la tata, mejor.

Anamari se anima y Amparo también se trae a Carla, así que en total somos seis. Pili, por supuesto, piensa en Sofía, pero como trabaja no puede venir el 18.

Cuando Amparo, tras comprar las entradas, nos dice cuanto es (35€ cada una) no puedo dejar de sorprenderme negativamente. Es carísimo. No digo nada pero, honestamente, pienso que antes de comprar algo tan caro tenía que haber consultado... Pero bueno, de todo se aprende. Yo tampoco había preguntado, así que es también culpa mía. Espero que mis sobrinas, o al menos mi hermana, sepan apreciarlo.

Tras cierto debate, quedamos a las 8,15 en la puerta, 45 minutos antes de que comience. Amparo quería quedar a esa hora para conseguir la primera fila. Yo prefiero más tarde, pero An dice que si no, sera dificil sentarnos juntas. a las 8,15 pues.

Quedo con mi hermana en que recogeré a mis sobrinas en la parada del tranvía, donde me encuentro con Anamari -la había llamado para preguntar dónde estaba, sabiendo que suele llegar pronto-. Mis pequeñas llegan puntuales y en breve estamos en la puerta del Gran Hotel. Cuando llegamos, Am y Carla ya han entrado, y sí, han cogido la primera fila.

Según comenta Am, en el concierto anterior la disposición era totalmente diferente. El público estaba al mismo nivel que los músicos, y en la primera fila se creaba un ambiente muy íntimo. De ahí el entusiasmo por la primera fila. Ahora, sin embargo, el sitio de los músicos es un estrado en alto rodeado de velas falsas (Teresa dice que es un timo, que ella quería velas de verdad). El estrado, bastante alto, está rodeado de sillas por tres de sus lados -el cuarto es la pared-. Así, la visibilidad desde la primera fila es más bien mala, especialmente desde un lateral, donde estamos nosotras. Mis sobrinas insisten en ponerse a mi lado (no las dos juntas), así que Sofía se queda entre An y yo. Así, después mi hermana me cuenta que Sofía comentaba qe notaba cada vez que se movía An. Normal, cariño, las sillas están juntísimas.

Presentamos a las niñas. Yo pensaba que Carla tenía 16 años, pero Am pronto me aclara que ¡tiene 13! Las que alucinan son mis niñas, quienes le atribuyen 18 (la chica es alta, pero es que además va pintada y vestida de tal forma que no cuesta atribuirle esa edad). Como me contará luego Teresa, si pide un whisky en un bar se lo dan (alucino con las comparaciones de estas dos). Además, me dicen después, se ha pegado el concierto con auriculares puestos. Yo no la he visto, la verdad.

Los músicos tocan bien, pero el programa es largo para una hora, lo que tenía que habernos dado una pista de la duración -extremadamente corta- de cada pieza. En teoría este es el programa, pero tocan alguna más, como puede ser la música de la serie "El Pacífico", de hbo:

  • Piratas del Caribe
  • Gladiator - Honor Him, Now We Are free
  • Pearl Harbor
  • Origen - Inception
  • Batman: El caballero oscuro
  • El Código da Vinci
  • Interestellar
  • The Holiday - Maestro
  • Sherlock Holmes - Discombobulate
  • Madagascar
  • Man of Steel
  • Wonder Woman

La verdad es que yo esperaba que durase más de una hora. Bastante más, aunque sólo fuera por lo que ha costado. Amparo me comenta que son conciertos para gente que no va nunca a estas cosas; son más bien conciertos de iniciación, pero por eso mismo me parece carísimo. Son perfectos para mis sobrinas pero nada más. Yo ya he pasado el primer curso de asistencia a conciertos, y esto me parece un timo. No repetible, por supuesto.

Como anécdotas, mis pequeñas han pasado vergüenza cuando nos hemos hecho fotos delante de las velas (son así), cuando las he presentado a mis amigas. Y lo mejor, cuando una chica, aliada con los músicos, ha pedido matrimonio a su novio en medio del concierto, estas dos se han vuelto a mí diciendo lo mismo: "¡Qué vergüenza, tata!". En realidad, a mí no me gustaría, pero cada cual... lo que no siento, es cierto, es vergüenza ajena. Cada cual sabe lo que quiere y lo que le gusta.

El concierto ha acabado prontísimo, apenas una hora, y han avisado de que a final de enero harían uno con música de Queen, al que Sofía me ha dicho que le gustaría venir. Es en el puente, cariño, así que mal.

Si he traído a mis sobrinas, es, entre otras cosas, para ver si les gustaba -me gusta que prueben cosas distintas-. Las dos le han puesto un 7 sobre 10. Eso sí, cuando les he preguntado si, sabiendo lo que era, volverían. Sofía ha dicho que sí, pero Teresa ha dicho que solo si cantaban -esto es, un "no" rotundo-. Pues bien, eso haré. Llevaré a Sofía a uno más normal -y barato- la próxima vez.

Al acabar, Marcel ha venido a por Carla y Am, Gerardo ha recogido a sus polluelos, y yo he acompañado a An al autobús. Cuando le he comentado que Carla me parecía mayor, me ha dicho que la cría lo llevaba mal, porque la ven mayor y la tratan como tal. Me he callado, pero si vistiera como una niña de 13 años, quizá tuviera menos problemas. Es alta, muy guapa y se viste como una adolescente. No me extraña la confusión.

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viernes, diciembre 16, 2022

Cena de navidad de la empresa

 Hoy se ha celebrado la cena de Navidad de la empresa. Aunque me he perdido muchas -especialmente cuando entré, y era precisamente cuando las pagaba la empresa-, si estoy aquí suelo ir. Lo considero una pseudo-obligación laboral.

Al principio solía ir a disgusto y sentarme con las de administración porque mis compañeros de departamento no eran precisamente acogedores -no sé por qué pero les caía fatal, o sencillamente son cerrados-. Bueno, uno directamente es un asocial de libro. Pero desde hace unos años me junto con el departamento de Tecnologías Digitales, con los que me llevo muy bien, además de que son bastante abiertos y acogedores.

Pues bien, esta noche se ha organizado la cena anual de Navidad. Cuando empezamos a tener que pagarla nosotros, mucha gente dejó de venir, especialmente la facción que no se alinea con dirección. A partir de ahí, la gente ha ido apuntándose menos y hoy, yo pensaba que iría poca. A pesar de los dos años que han pasado, cuando no se ha celebrado.

Pero no, había muuuucha gente -cerca de cien personas-, de las que, reconozco, no conocía ni la mitad. Son jóvenes, becarios, nuvas incorporaciones... hay que decir que la plantilla se está renovando y lo de hoy es una buena prueba de ello.

Como de costumbre, E. ha organizado juegos y jolgorios varios -siempre lo hace-, y tras el café los del curso de salsa hemos bailado una canción. El problema es que, en vez de seguir la música tras este baile, todos hemos vuelto a la mesa y se ha cortado un poco el ambiente festivo. Sí, nos hemos tomado alguna copa, pero a partir de ahí, se ha empezado a disgregar la gente.

Nos hemos ido a eso de la 1,30 - 2. Algunos a casa, la mayoría a la sala Oasis, y algunos a otros bares. V., P., A. -que tenía ganas de hablar-, y Fco. estaban entre estos últimos, yéndose a un bar cerca de la universidad. Yo les le acompañado un rato, pero estaba cansada y resfriada -hoy me hubiera quedado en casa sin problemas; llevo toda la semana arrastrando un trancazo-, y les he dejado para volverme a casa.

Y ahí es cuando la noche se ha puesto surrealista.Cuando me alejaba, he oido mi nombre. Fco. ha decidido no quedarse -había mucha gente y se agobiaba, me ha dicho- y se bajaba conmigo al centro. Él iba mucho más lejos, pero me acompañaba porque le venía más o menos de camino. Bien, un detalle, la verdad.

Conforme caminábamos se ha puesto más y más cariñoso, hasta que incluso ha intentado besarme. Él está casado, lo que hace su intento un verdadero error (además, no me atrae nada, pero esto no se lo he dicho). Como le he comentado, era un error que ni él ni yo íbamos a cometer esta noche.

Mientras persistía, me ha soltado un par de perlas que he decidido tomarme bien; según me ha dicho, lleva tiempo soñando con mis pechos (puede seguir soñando). También me ha comentado que me iba a "echar un polvazo...". En fin, halagador, supongo.

En breve hemos llegado a mi casa, y le he dado un beso antes de subir, solita. Y un poco alucinada, la verdad.

Nota: El lunes siguiente, cuando hemos hablado en el trabajo, ni yo he hecho mención ni él tampoco, así que creo que vamos a correr un tupido velo y dejarlo correr. Surrealista, la verdad.

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sábado, diciembre 10, 2022

Exposiciones: Ilse Bing y sobre la colaboración de Pablo Picasso con Julio González

Este es un fin de semana de exposiciones. A estas alturas ya conocemos las posibilidades, y propongo ir a la Fundación Mapfre, a ver la de Ilse Bing. Yo no la conocía, pero me gusta la fotografía y el anuncio de la exposición me atrajo. A Javi no le importaba, y además, como es asegurado de Mapfre la entrada era gratuita, así que sacamos entrada por internet para las 12,30, y cogimos el metro hasta Recoletos.

La exposición, bastante extensa, se centra en la obra de Ilse Bing, una fotógrafa alemana que desarrolló su trabajo entre Frankfurt y Paría antes de trasladarse a EE.UU. ante la amenaza nazi. Además de usar técnicas curiosas (la solarización, por ejemplo, que da un ambiente onírico y melancólico a las fotografías), me ha gustado la forma en que su fotografía se adapta a su biografía, siendo especialmente patente en las fotografías tomadas en Estados Unidos, que se podrían agrupar bajo el título de “desarraigo”. En general, la exposición me ha gustado mucho.  

Cogido del folleto:

La obra fotográfica de Ilse Bing, desarrollada entre 1929 y finales de la década de los años cincuenta, está marcada por las distintas ciudades en las que vivió: el Fráncfort anterior a los años treinta, el París de esa década y el Nueva York de la posguerra, donde fundamentalmente experimentó su condición de exiliada. Sin embargo, no resulta posible adscribir su trabajo a ninguna de las corrientes fotográficas o culturales que conoció, aunque se nutra de todas ellas. Su obra está influida por Das Neue Sehen (la Nueva Visión) de László Moholy-Nagy y la Bauhaus de la República de Weimar, por André Kertész, así como por el surrealismo de Man Ray, al que conoció al instalarse en París en 1930. A su llegada a la capital francesa, la ciudad era un hervidero de tendencias artísticas e intelectuales donde brotaban algunos de los movimientos clave para la evolución de las vanguardias. Los ecos del surrealismo resuenan en las fotografías que Bing tomó de objetos y en los encuadres que realizó al captar sillas, calles o espacios públicos, que transmiten una sensación de extrañeza, casi de enajenación.

Con respecto a la Bauhaus, hay que señalar que tanto las teorías de El Lissitzky como las de la Nueva Visión de Moholy-Nagy, que promovían la unión de la arquitectura y la fotografía, así como la independencia del medio respecto de la pintura, tuvieron gran repercusión en la autora. Las posibilidades de la Nueva Visión eran infinitas e Ilse Bing las aprovechó aplicando algunas de ellas a su trabajo: abstracción, primeros planos, picados, contrapicados, fotomontajes o sobreimpresiones, tal y como se puede contemplar a lo largo del recorrido de la muestra. Ilse Bing formó parte de una generación de fotógrafas que logró una visibilidad hasta entonces insólita. Por aquella época lo natural no era que las mujeres fueran artistas, y por lo general este campo estaba ocupado exclusivamente por hombres, que miraban con desdén, incluso con animadversión, la presencia de las mujeres en el ámbito social y cultural. Para Bing, como para muchas de sus contemporáneas —Germaine Krull, Florence Henri, Laure Albin-Guillot, Madame d’Ora, Berenice Abbott, Nora Dumas o Gisèle Freund—, la cámara se convirtió en una herramienta esencial de autodeterminación y en un modo de confirmar su propia identidad.

La artista nació en Fráncfort el 23 de marzo de 1899 en el seno de una familia judía de clase media. Con catorce años tomó sus primeras fotografías. Autodidacta en el medio, se dio cuenta de su vocación cuando comenzó a fotografiar con el fin de ilustrar su tesis. Estudió Matemáticas y Física antes de decantarse por la Historia del Arte. Finalmente, en 1929, abandonó la universidad y, armada con la que a partir de ese momento será su inseparable Leica, se dedicó a la fotografía durante los siguientes treinta años. En París continuó su dedicación al fotoperiodismo al tiempo que desarrollaba un trabajo más personal, convirtiéndose en una de las principales representantes de la fotografía francesa moderna. En 1941, ante el avance del nacionalsocialismo, Bing se exilió en Nueva York junto a su marido, el pianista Konrad Wolff. Dos décadas más tarde, a la edad de sesenta años, abandonó su trabajo como fotógrafa y dirigió su creatividad a la elaboración de collages, de obras abstractas, de dibujos y también a la escritura de poemas. Ilse Bing falleció en Nueva York en 1998.

En el mismo espacio, además de la exposición de Ilse Bing, también hay una sobre la colaboración de Picasso con Julio González, nombre que hasta hoy ni Fari ni yo conocíamos. Se enmarca en la celebración del año de Picasso, y, aunque en principio no era nuestro objetivo, decidimos que, ya que estamos aquí, vamos a entrar a verla.

Julio Gonzalez, además de ser amigo de Picasso, era un escultor en hierro bastante conocido, según parece. En 1928, Pablo Picasso, que carecía entonces de experiencia en el trabajo del hierro, le pidió ayuda para afrontar el encargo de un monumento funerario al poeta Guillaume Apollinaire.

En el transcurso de cuatro años abordaron la creación de un proyecto de escultura desmaterializada, cuya inspiración obtuvo Picasso de un pasaje de la novela de Apollinaire El poeta asesinado. La exposición muestra obras de ambos, el resultado de la colaboración en esta escultura, y algunos cuadros de Picasso de esa época, incluyendo algunos inspirados por su amigo y otros realizados tras la muerte de éste, en 1942.

He de decir que la muestra nos encanta. No esperábamos encontrarnos con algo así, lo que añade el placer de lo inesperado a la exposición en sí.

Cogido del folleto:

En el período comprendido entre 1928 y 1932, Julio González y Pablo Picasso colaboraron en el proyecto artístico que tenía como fin realizar un monumento funerario dedicado a Guillaume Apollinaire, fallecido en 1918; Picasso había recibido el encargo de una comisión formada, entre otros, por la viuda del poeta, Jacqueline Apollinaire, y los escritores André Billy y André Salmon. Este trabajo conjunto, que Picasso no abordó hasta pasados casi diez años desde la muerte de su amigo y que no llegó a materializarse en los términos previstos, se ha estudiado tradicionalmente como el origen de un nuevo tipo de expresión escultórica: la escultura en hierro. El nuevo modo de trabajar el metal iba a jugar un destacado papel en la producción artística de las décadas centrales del siglo XX y sería considerado el equivalente escultórico del expresionismo abstracto y del informalismo; es decir, equivaldría al nacimiento de la escultura abstracta. La segunda premisa desde la que se suele tratar este tema implica encerrar la indagación dentro de los límites del pequeño conjunto de obras producidas en colaboración por los dos artistas —once esculturas, siete de ellas bocetos de pequeño tamaño—, realizadas en el transcurso de unas quince o veinte sesiones de trabajo a lo largo de cuatro años. La exposición Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura que presenta Fundación Mapfre pone de manifiesto que la cuestión es bastante más compleja; su planteamiento permite un mejor entendimiento de la relación entre ambos creadores y aborda problemas fundamentales para la comprensión de la escultura moderna.

La historiografía tradicional del arte ha considerado esta colaboración entre ambos artistas como el momento en el que se produce la «invención» de la escultura abstracta en hierro. La tendencia hacia la desmaterialización de la escultura y el nacimiento de la escultura en hierro fue, sin embargo, un largo proceso que se inició con la práctica escultórica cubista y que implicó en mayor o menor medida a distintos artistas en el París de los años veinte y treinta.

Las trayectorias creativas de Picasso y González fueron bastante diferentes, aunque culturalmente próximas. Amigos desde muy jóvenes, ambos vivieron en la Barcelona modernista de principios del siglo XX, trabajaron en París durante las tres primeras décadas y mantuvieron un vínculo que solo rompería la muerte de González en 1942. Su colaboración artística se estudia en esta exposición teniendo en cuenta esa formación e inquietudes comunes, así como el impacto que dejó en sus respectivas obras. En el caso de González, este trabajo conjunto dio lugar a una serie de esculturas desmaterializadas, a una línea creativa que «le permite potenciar la fantasía y la imaginación como claves de su poética personal» —en palabras de Tomás Llorens—; en el de Picasso, supuso el aprendizaje de las posibilidades del trabajo de forja y de la soldadura en hierro, así como la realización de algunas de las esculturas más relevantes del pasado siglo, como Mujer en el jardín.

Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura es el último gran proyecto de Tomás Llorens, uno de los más lúcidos y emblemáticos historiadores del arte de nuestro país, fallecido en junio de 2021. Comisariada junto a su hijo Boye Llorens, esta muestra culmina una línea de investigación a la que el historiador dedicó una parte central de su trabajo durante buena parte de su trayectoria.

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viernes, diciembre 09, 2022

Exposición: Alicia en el país de las maravillas por Dalí, Ernst, Laurencin & Tenniel

Cuando me puse a mirar las exposiciones que estaban en Madrid, y que se podían visitar, vi una sobre Alicia en el País de las Maravillas, en la Fundación del Canal de Isabel II, en la Plaza de Castilla. Mis amigos ya la habían visto, y me dijeron que estaba bien. Además, como hoy por la mañana ellos trabajaban y yo me iba de paseo, la incluí en mis planes para hoy sin dudarlo.

El día ha salido lluvioso, tal y como se anunciaba, así que he cogido el autobús para ir a la exposición. No había mucha gente, aunque debo de confesar que aún me esperaba menos; no solamente es día laborable sino que los niños hoy en teoría están en el colegio. Digo en teoría porque en poco rato han llegado varios grupos de niños y un par de familias cuyos niños han debido hacer novillos.

Además de exponer reproducciones de las ilustraciones originales(*), la exposición ha rendido homenaje a la icónica historia de Lewis Carroll a través de las obras de arte de distintos artistas. Así, la muestra incluye grabados e ilustraciones dedicados a Alicia en el país de las maravillas firmados por que los artistas Salvador Dalí, Max Ernst y Marie Laurencin crearon sobre ella y fruto de su motivación por la obra.  También han incluido un corto que Disney hizo en colaboración con Dali, y que yo pensaba que estaba inacabado. Es un fragmento muy corto, pero a la vez muy daliniano, muy surrealista. Sin diálogo, solamente con música e imagen, se cuenta una historia de amantes separados y reunidos.

La muestra incluye grabados e ilustraciones dedicados a Alicia en el país de las maravillas firmados por que los artistas Salvador Dalí, Max Ernst y Marie Laurencin crearon sobre ella y fruto de su motivación por la obra.

A pesar del exceso de gente, y de los grupos de niños, he podido disfrutar de la exposición. La verdad es que la obra siempre me ha gustado, y estaba muy bien expuesta, con una sección dedicada a cada capítulo.

Para terminar la mañana, me he ido a casa de mi prima a tomar un café -y visitar su nueva casa- antes de bajar al centro.

(*) Las ilustraciones que Tenniel se encargó de elaborar para la primera edición de la novela de Lewis Carroll publicada en 1865 y que es una de las cumbres de la cultura popular.

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jueves, diciembre 08, 2022

Teatro: Primera cita

Cuando he propuesto ir al teatro esta tarde, tanto Fari como Esther se han animado enseguida. Yo ya había estado echando un vistazo a la cartelera, pero ahora tocaba ver qué obra, con entradas y función hoy, nos apetecía.

Había alguna de improvisación, que parecía llamar a Fari. A mí me gusta mucho este tipo de obras, pero me apetecía algo más clásico, más teatral. A Colero también le gustan más, así que, la decisión se restringía un poco.

Leyendo las reseñas, nos hemos decidido por "Primera Cita". Tras preguntar al resto, Sonia se ha animado, así que hemos comprado cuatro entradas y a las 7 menos algo estábamos en el teatro.

La sala, pequeña, estaba llena, aunque había algún sitio libre aquí y allá. 

La obra se centra en una mujer, Maribel, bastante desafortunada en el amor. Harta de que los hombres se aprovechen de ella nada más conocerla, prepara junto a su íntima amiga Cintia -una mujer bastante desinhibida y liberada- un plan: Tener una cita con un apuesto desconocido para “usar y tirar”, teniendo relaciones en la primera cita. Vamos, lo que los hombres hacen habitualmente. Pero cuando aparece Lorenzo, un tipo romántico que solo busca el amor verdadero, todos sus planes saltan por los aires.

La obra ha sido simpática, pero sin más. La actriz que tenía el personaje principal, Cristina Acosta, me ha parecido bastante floja -el mejor era Pedro Llamas, el que tenía el papel de Lorenzo-; y el argumento tenía puntos flojos. De hecho, tal como está el mundo, me gustaría saber qué hubieran dicho las feminazis y la progresía bienpensante si en vez de dos mujeres protagonistas haciendo trastadas a un hombre, hubiera sido al revés. 

En cualquier caso, ha sido un rato agradable.

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Exposición: Tesla

Esta mañana he ido a Madrid, a pasar una parte del puente, y como hoy era festivo propuse hacer alguna actividad. Llovía, así que las excursiones ni se han planteado, y varias de las exposiciones que queríamos ver han tenido que ser descartadas (por falta de plazas, o directamente porque estaban carísimas -¡15€ por una exposición! A mí me parece un pelín atraco…-). Al final, Fari y yo nos decantamos por ir a Caixaforum a ver la exposición de Tesla. A Esther no le atrae demasiado, pero cede y acepta. El resto no puede venir, así que de momento decidimos solamente los tres. 

No llovía demasiado y en un momento hemos llegado al Caixaforum. Había bastante gente -nos ha costado encontrar una taquilla- pero no hemos tenido problema en conseguir entradas para el siguiente pase. Teniendo en cuenta que yo he llegado a ver fila hasta la calle ahí, no podemos quejarnos, ni mucho menos.

Esta exposición —la primera sobre Tesla en España que cuenta con el sello oficial del Museo Nikola Tesla de Belgrado, entidad oficialmente depositaria del legado del gran científico serbio— refleja la vida de este extraordinario científico e ingeniero, una de las mentes más brillantes que se hayan conocido a pesar de todas las dificultades que experimentó. Es el padre del desarrollo de la corriente alterna como fuente de energía, del motor de inducción y de la transmisión inalámbrica de la energía, aunque su gran competidor, Thomas Alva Edison (con quien protagonizó la famosa “guerra de las corrientes”) y otros contemporáneos, se apropiaron del mérito de algunos de sus inventos. También fue pionero en ramas de la ciencia y de la tecnología que aún tardarían décadas en ser tomadas seriamente en consideración, como la robótica, las energías alternativas, la aviónica, las comunicaciones interplanetarias...

 

Se ha podido documentar que, a lo largo de su vida, Tesla registró unas 280 patentes en 26 países diferentes, y se sospecha que puede haber más que aún no han sido identificadas. Esta cifra, a pesar de estar lejos de las más de 700 que a menudo se le atribuyen, no deja de ser espectacular. Pero aparte de que sea la cifra real, la esencia de los descubrimientos e invenciones de este personaje único radica en sus soluciones ingeniosas, sus aplicaciones universales y los numerosos avances científicos y tecnológicos que puso en marcha en todo el mundo. Cuando Tesla nació, el mundo funcionaba gracias al vapor y a la fuerza física; cuando murió, lo hacía impulsado por la electricidad. A menudo se dice que Tesla inventó el siglo XX. No fue el único, pero sus aportaciones fueron, sin duda, decisivas.

Estos dos últimos párrafos los he sacado de la página web de la exposición. La verdad es que está muy bien hecha, y es bastante didáctica, pero el mogollón de gente -niños incluidos- no deja disfrutarla como se merece. Además, reconozco que toda esta parte de la electricidad la tengo super olvidada. Hubiera estado bien estudiar un poco el tema antes de venir.

Como supongo que irá a Zaragoza y llevaré a mis sobrinas, me propongo repasar el tema antes de la próxima visita… aunque sea para, al menos, poder explicar las diferencias entre corriente continua y corriente alterna, así como las ventajas de una sobre la otra.

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lunes, diciembre 05, 2022

Desempolvando agendas

Aprovechando que estoy aquí en el puente, me ha dado por intentar ordenar un poco mi casa (aunque necesito más de un puente y muchísimo entusiasmo para que se note; lo confieso). Y he empezado por las agendas.

Desde hace muchos años, uso una agenda de papel. No sólo es para apuntar las citas y los compromisos; de hecho, raramente la uso para eso. Como he visto hacer siempre a mi madre, uso la agenda para apuntar los gastos diarios. Además, aprovecho para apuntar las cosas que he hecho ese día, si las considero relevantes -y no, trabajar no es relevante :-)-. Así, con más o menos detalle -y entusiasmo- he conseguido tener una colección de agendas que se asemeja más a un diario que a una planificación. Sin la parte subjetiva, debo de decir.

Así, he recopilado todas mis agendas -he encontrado desde 1995-, y me he prometido que pasaré los viajes y puntos importantes a la hoja excel donde tengo la lista de los viajes*. Pero es complicado, porque hojearlas es recordar otros momentos, otras épocas, y el tiempo fluye como arena entre los dedos.

No creo que acabe, pero bueno, al menos ya tengo esta tarea incluida en la lista -¡otra!- de las cosas por hacer :-)

(*) Sí, tengo listas para todo.

jueves, diciembre 01, 2022

Celebrando un cumpleaños: comida y curso de cocina saludable

Hoy es el cumpleaños de V., y para celebrarlo, hace ya tiempo que ella propuso apuntarnos a un curso de cocina navideña saludable que hacían en el centro de nutrición al que ella acude para controlar el peso. T. y yo nos apuntamos enseguida, pero como hacían falta un mínimo de seis para que se celebrara, V.  se lo comentó también a otras amigas suyas, de las que acudieron Pili y Esperanza. Ya éramos cinco. Cuando, conforme llegaba el día, vió que había solamente dos plazas libres, se quitó un peso de encima. Ya salía el curso, que sería a las 8 en el centro.

Antes de eso, en el trabajo, R. había propuesto irnos a comer ese día; y si no estaba de viaje, contaba conmigo. Por supuesto, yo me apunto a todo, y reconozco que en ese grupo me siento querida y apreciada. Lo que en principio iba a ser cosa de tres o cuatro (P. también venía), se amplió cuando V. tomó las riendas: Mc no ha podido venir, pero Ro., J., y Fco sí lo han hecho, y al final hemos sido siete.

Así, el día ha sido un poco anáquico: he ido a una reunión por la mañana a la universidad, he vuelto a casa para escuchar un seminario en línea, y a las dos y cuarto más o menos he ido en tranvía al restaurante*. Aunque es una arrocería, no tenía arroz en el menú -antes, cuando tenía otro nombre siempre lo tenía- pero hemos comido bien y la comida ha sido agradable. Lo dicho, yo me siento super bien acogida por este equipo.

P. se ha ido antes del café, como ya sabíamos, y Ro. se ha tenido que ir también. El resto nos hemos ido a tomar una copa** antes de separarnos.

V. y yo nos hemos bajado de paseo al centro, para juntarnos con las otras tres. P. y E. han venido más o menos pronto, pero T., que en teoría estaba lista mucho antes -nos había preguntado por wasap- llega tarde. Estaba haciendo tiempo en el coche, nos dice cuando llega.

V. nos avisa de que quizá solamente sea mirar cómo cocinan, sin meter las manos. Y que no sabe si habrá que llevar mascarilla. Ufff, pues empezamos bien.

Cuando entramos, una de las preguntas se responde sola: nada de mascarillas. Genial. Nos hacen entrar en una cocina con una mesa de trabajo enorme que tiene un fregadero y una placa. Somos diez personas finalmente -una de ellas trabaja allí-, y un cocinero, Javier, que es encantador y que nos va guiando por las recetas.

Con el delantal puesto, mi segundo temor se resuelve: sí que vamos a meter las manos en la masa. Literalmente, de hecho, porque los dos primeros entrantes son más o menos limpios, pero el plato principal es pasta rellena, hecha desde el principio. Y ahí la clase se convierte en la fiesta de la harina.

Una señora, celiaca, nos mira desde un rincón, tomando un vino mientras nosotros estiramos y cortamos y rellenamos la pasta -el relleno estaba hecho de antes, menos mal-. En teoría se hacía por parejas, pero como nosotras somos 5, a mí me toca hacerla sola. Tere me ayuda al final, menos mal, porque por mucha maquinita que uses, o falta encimera, faltan manos, o sobra masa.

La verdad es que es super divertido. Y no sabe nada mal -todos cocemos nuestra pasta para comerla luego, claro-. Mientras cocinamos, bebemos cerveza o vino, lo que ayuda al ambiente distendido general. Y el otro grupo, que son de Huesca, son muy majos. Uno incluso me ayuda a aplanar la pasta en una de las máquinas.

La señora celiaca, incluso, promete pasarme la receta del empanadico de calabaza de su suegra. No sé si lo hará, pero por intentarlo...

Finalmente, acabamos con un soufle de arroz con leche -que le guardo a mi padre; me había traído un tarro para ello-. Yo sabía que iba a ser el postre y como no me gusta, y a mi padre le encanta, había pensado en llevárselo desde un principio. Al ser un souflé es bastante más pequeño, pero por intentarlo, que no quede :-)

 Así, con la cocina sucia y hecha un desastre (hay trozos de pasta por el suelo), nos vamos a casa.

Nota: al día siguiente, V. me dice que le sentó mal la cena; demasiado pesada. Y claro, es que la pasta era quizá muy gruesa, lo que la hace pesadísima para dormir. 

(*) V. ha elegido uno en el actur porque así P. podía venir -tiene que salir pitando para recoger a los niños a las 4:30-. 

(**) V. ya me había dicho que suponía que entre la comida y el curso nos iríamos de copas/farra, sin pasar por casa. Y como yo soy una chica "fácil", no he puesto ninguna pega :-)


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