Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

Nombre:
Lugar: Zaragoza, Spain

jueves, diciembre 01, 2022

Celebrando un cumpleaños: comida y curso de cocina saludable

Hoy es el cumpleaños de V., y para celebrarlo, hace ya tiempo que ella propuso apuntarnos a un curso de cocina navideña saludable que hacían en el centro de nutrición al que ella acude para controlar el peso. T. y yo nos apuntamos enseguida, pero como hacían falta un mínimo de seis para que se celebrara, V.  se lo comentó también a otras amigas suyas, de las que acudieron Pili y Esperanza. Ya éramos cinco. Cuando, conforme llegaba el día, vió que había solamente dos plazas libres, se quitó un peso de encima. Ya salía el curso, que sería a las 8 en el centro.

Antes de eso, en el trabajo, R. había propuesto irnos a comer ese día; y si no estaba de viaje, contaba conmigo. Por supuesto, yo me apunto a todo, y reconozco que en ese grupo me siento querida y apreciada. Lo que en principio iba a ser cosa de tres o cuatro (P. también venía), se amplió cuando V. tomó las riendas: Mc no ha podido venir, pero Ro., J., y Fco sí lo han hecho, y al final hemos sido siete.

Así, el día ha sido un poco anáquico: he ido a una reunión por la mañana a la universidad, he vuelto a casa para escuchar un seminario en línea, y a las dos y cuarto más o menos he ido en tranvía al restaurante*. Aunque es una arrocería, no tenía arroz en el menú -antes, cuando tenía otro nombre siempre lo tenía- pero hemos comido bien y la comida ha sido agradable. Lo dicho, yo me siento super bien acogida por este equipo.

P. se ha ido antes del café, como ya sabíamos, y Ro. se ha tenido que ir también. El resto nos hemos ido a tomar una copa** antes de separarnos.

V. y yo nos hemos bajado de paseo al centro, para juntarnos con las otras tres. P. y E. han venido más o menos pronto, pero T., que en teoría estaba lista mucho antes -nos había preguntado por wasap- llega tarde. Estaba haciendo tiempo en el coche, nos dice cuando llega.

V. nos avisa de que quizá solamente sea mirar cómo cocinan, sin meter las manos. Y que no sabe si habrá que llevar mascarilla. Ufff, pues empezamos bien.

Cuando entramos, una de las preguntas se responde sola: nada de mascarillas. Genial. Nos hacen entrar en una cocina con una mesa de trabajo enorme que tiene un fregadero y una placa. Somos diez personas finalmente -una de ellas trabaja allí-, y un cocinero, Javier, que es encantador y que nos va guiando por las recetas.

Con el delantal puesto, mi segundo temor se resuelve: sí que vamos a meter las manos en la masa. Literalmente, de hecho, porque los dos primeros entrantes son más o menos limpios, pero el plato principal es pasta rellena, hecha desde el principio. Y ahí la clase se convierte en la fiesta de la harina.

Una señora, celiaca, nos mira desde un rincón, tomando un vino mientras nosotros estiramos y cortamos y rellenamos la pasta -el relleno estaba hecho de antes, menos mal-. En teoría se hacía por parejas, pero como nosotras somos 5, a mí me toca hacerla sola. Tere me ayuda al final, menos mal, porque por mucha maquinita que uses, o falta encimera, faltan manos, o sobra masa.

La verdad es que es super divertido. Y no sabe nada mal -todos cocemos nuestra pasta para comerla luego, claro-. Mientras cocinamos, bebemos cerveza o vino, lo que ayuda al ambiente distendido general. Y el otro grupo, que son de Huesca, son muy majos. Uno incluso me ayuda a aplanar la pasta en una de las máquinas.

La señora celiaca, incluso, promete pasarme la receta del empanadico de calabaza de su suegra. No sé si lo hará, pero por intentarlo...

Finalmente, acabamos con un soufle de arroz con leche -que le guardo a mi padre; me había traído un tarro para ello-. Yo sabía que iba a ser el postre y como no me gusta, y a mi padre le encanta, había pensado en llevárselo desde un principio. Al ser un souflé es bastante más pequeño, pero por intentarlo, que no quede :-)

 Así, con la cocina sucia y hecha un desastre (hay trozos de pasta por el suelo), nos vamos a casa.

Nota: al día siguiente, V. me dice que le sentó mal la cena; demasiado pesada. Y claro, es que la pasta era quizá muy gruesa, lo que la hace pesadísima para dormir. 

(*) V. ha elegido uno en el actur porque así P. podía venir -tiene que salir pitando para recoger a los niños a las 4:30-. 

(**) V. ya me había dicho que suponía que entre la comida y el curso nos iríamos de copas/farra, sin pasar por casa. Y como yo soy una chica "fácil", no he puesto ninguna pega :-)


Etiquetas: ,

Free counter and web stats usuarios conectados