Agridulce con toques de amargura
Hoy me han recordado cómo funciona esto de vivir; cómo, si no te aborregas, no encajas y simplemente fastidia y te rehuyen-"así no querremos estar contigo"; más claro, agua-, así que tienes que poner una sonrisa falsa como una moneda de 3,5 euros, disimular, y pagar con falsedad manifiesta la posibilidad de relacionarte con otros seres humanos.
Y lo peor de todo es que, a la única persona a la que se lo hubiera contado hace unos meses -ya la relación no lo permite-, me hubiera dicho "te lo dije". Y con toda la razón del mundo; ella siempre ha abogado por las relaciones utilitarias y por el egoismo hipócrita como forma de moverse por el mundo.
Ahora, hablarlo con ella ni siquiera es una opción. Quizá este hecho sea lo peor de todo.
