Semana en blanco
Ya a viernes, ¡menos mal! El fin de semana pasado empecé con lo que yo pensaba que sería un resfriadillo de nada. El sábado en casa, tranquilita, y el domingo también me lo tomé con calma. Básicamente me dediqué a vegetar todo el fin de semana.
Pero no sirvió de nada, y lo que el lunes era una tos insidiosa se ha acabado convirtiendo en un gripazo en toda regla. Dos días y medio en casa (que deberían de haber sido tres y medio porque hoy no estoy al 100%), y una semana en blanco. Ni gimnasio, ni alemán, ni nada. Lo único bueno ha sido que, como he perdido el gusto, comía por comer, lo que me ha hecho quitarme algo de peso.
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