¡¡Más de quince minutos!!
Exactamente diecisiete.
Ese es el tiempo que he estado esperando el autobús para venir a trabajar. Y claro, he llegado por los pelos a la reunión que tenía a las 8,30.
Se supone que el autobús pasa cada cinco minutos, así que en un principio, no poder conducir no es una gran limitación para venir a la oficina.
Se me ha escapado el anterior por no poder correr a cogerlo, pero como pasan a menudo...
En fin, que echo de menos mi coche y mi libertad de escoger la hora a la que salgo de casa...
Si es así como funciona el autobús urbano, creo que seguiré contaminando...cuando tenga bien la pierna, claro...:-D
