El deporte no es sano
O al menos eso es lo que me parece hoy.
Ayer, en plena clase de baile aeróbico -me lo estaba pasando genial-, noté como si algo se rompiera dentro de mi pierna. Al principio pensé que era un golpe pero no había nadie cerca y, al poner el pie en el suelo, vi las estrellas.
Aunque el monitor me dijo que podía ser de estirar mal, y me hizo estirar un rato el gemelo -ahí es donde supe lo que significaba la palabra dolor-, seguía sin poder andar. Fui a casa como pude, y mi padre, que es un santo, acudió al rato a buscarme y llevarme a urgencias.
Resultado de la historia: desgarro muscular. Una semana sin apoyar el pie, unas cuantas semanas sin hacer deporte ni triscar como las cabras, las mismas semanas de criar culo en el sofá -eso no me lo dijo el médico pero es el corolario perfecto de lo anterior- y un fastidio conmigo misma monumental.
No he querido coger la baja, pero, salvo el trabajo, se me han ido todos mis planes a freir chufas:
mis amigos iban a venir este fin de semana, y ahora seguro que se lo piensan -¡con la ilusión que me hacía!, mi gimnasio, mi alemán...
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyy, suspiro
Ayer, en plena clase de baile aeróbico -me lo estaba pasando genial-, noté como si algo se rompiera dentro de mi pierna. Al principio pensé que era un golpe pero no había nadie cerca y, al poner el pie en el suelo, vi las estrellas.
Aunque el monitor me dijo que podía ser de estirar mal, y me hizo estirar un rato el gemelo -ahí es donde supe lo que significaba la palabra dolor-, seguía sin poder andar. Fui a casa como pude, y mi padre, que es un santo, acudió al rato a buscarme y llevarme a urgencias.
Resultado de la historia: desgarro muscular. Una semana sin apoyar el pie, unas cuantas semanas sin hacer deporte ni triscar como las cabras, las mismas semanas de criar culo en el sofá -eso no me lo dijo el médico pero es el corolario perfecto de lo anterior- y un fastidio conmigo misma monumental.
No he querido coger la baja, pero, salvo el trabajo, se me han ido todos mis planes a freir chufas:
mis amigos iban a venir este fin de semana, y ahora seguro que se lo piensan -¡con la ilusión que me hacía!, mi gimnasio, mi alemán...
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyy, suspiro
Etiquetas: Salud y médicos

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