Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

miércoles, septiembre 29, 2004

Mañana de agujetas

Que es lo que sigue a una tarde de gimnasio.

Ayer me lo planteaba mientras mi querido Armando (monitor único en su especie) volvía a deleitarnos con una hora de sufrimiento.

Bueno, sufrir, sufrir, lo que se dice sufrir tampoco.
Pero para un cuerpo curtido en las artes del buen comer y del buen beber, que hasta hace poco no iba al gimnasio más que para pagar la cuota, lo de ayer fue demasiado.

La semana pasada mi hermana y yo fuimos a la misma clase impartida por otra chica. El dia siguiente costaba trabajo hasta moverse, pero, por masocas e inconscientes, ayer volvimos.

"Será más relajado", pensamos. Como ya estamos curtidas...
¡Animalicos! ¡Esto nos pasa por inocentes!
Volvimos y nos encontramos con un clase durísima, con Armando, que es super simpático pero da una caña alucinante. Al menos te ries, eso sí.

¿Y qué decir de la gallarda postura?
Hubo un momento que estábamos con las piernas abiertas, rodillas flexionadas, espalda recta, cuerpo hacia delante, abdominales contraidos y culo para fuera....¡¡SUPER SEXY, ¿no?!!
Ni siquiera te daba tiempo a pensar en todo, porque cuando te descuidabas, la espalda se arqueaba o los abdominales (vale, vale, el flotador, en realidad) se salían de madre.

Pese a todo, y porque me gusta pagar por sufrir, la semana que viene volveré a castigarme, je, je...

Quizá, como dice mi compañero de despacho, el deporte no es sano, pero es super divertido.

martes, septiembre 28, 2004

Jugando a quinceañeras I

Este mensaje es la continuación de "Limpiando la agenda", pero el nuevo título refleja a la perfección el contenido. (Sugiero no leerlo si se está buscando algo con pies y cabeza)

Y es que, aunque ninguna vamos a cumplir los treinta, lo que escribo se corresponde más con una panda de adolescentes histéricas que con mujeres hechas y derechas. Y si me sienta así de mal, es que quizá yo tampoco haya madurado, como dice mi amigo M.

¡Qué lástima!

Mirándolo por el lado positivo, en cuanto madure un poco puedo coger esta información para escribir libros para adolescentes. :-) Y así, de paso, reflexiono sobre todo lo que ha pasado, que tampoco sobra.

En la última escena descrita, yo borraba como una posesa todos los teléfonos de la agenda (¡que a gusto me quedé!). Esto ocurría en domingo y al jueves siguiente recibí un mensajito de S diciendo literalmente: "Se me ha hecho tarde para llamarte. Nos vamos mañana y no tengo la maleta. Lei el mensaje tarde porque el domingo fui al pueblo y no hay cobertura. Hablamos a la vuelta. ""

Yo había sido débil y le había escrito uno dos días antes para felicitar a su niña, que cumple un año (y es una monada además de no tener la culpa de nada). Pero no esperaba respuesta: ya había visto cuanto podía sacar de esta panda.

El fin de semana me fui de boda y lo pasé genial. Me reconcilié con el género humano. Bueno, con parte de él, al menos.

Y la semana siguiente, la saga continuó.
El viernes estuve fuera de la oficina y me encontré con E, una amiga común. Esta no se metía en nada, pero fue a bocajarro:
- Oye, ¿qué te pasa con estas?
- Mejor no hablar- Yo estaba tierna y sensible, y no estaba por la labor
- ya, pero claro, yo siempre quiero que la gente se lleve bien y haya un buen ambiente, y...- (pero mira que es ingenua la gente, ¡Dios!)
Bueno, vale, no debería haber preguntado...

Pero al rato, me la volví a encontrar y no pude por menos que dejar que siguiera. Soy humana y curiosa, por añadidura.
...
- Claro, es que no entiendo. Primero lo que pasó con A. Ahora lo que pasa contigo...-
- Ah, ¿y qué pasa conmigo, ya que nos ponemos?-
Y a partir de ahí aluciné en colores. Parece ser que alguien había preguntado en casa de S qué ocurría conmigo. Y la respuesta fue que C. había dicho que yo pensaba que P. se casaba por desesperación y de forma precipitada.
Lo mejor era que, según la fuente "fiable", me habían preguntado si yo lo había dicho y yo parece que lo había confirmado. ¡Ah!¡Impresionante la fiabilidad de los rumores maliciosos!

Lo peor fue saber que era C. Esa puñalada trapera no me la esperaba...



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lunes, septiembre 27, 2004

Complejo de Elena Francis

Pues si, y cada vez más.

Vale que soy una chica encantadora (no, no tengo abuela) y que sé escuchar y que soy buena amiga y todo eso, pero ¡basta ya!

Necesito un respiro.
Cada vez que quedo a tomar café con dos personas (por separado, ¿eh?) les da por contarme sus historias y desventuras con sus parejas o sus sueños parejiles, respectivamente. Yo lo entiendo pero llega un momento que agotan.

La una con su chico. Me conozco su relación mejor que él, estoy segura.
La otra con sus prisas, con su sensación de "arroz pasado", y sus anhelos, que además son de manual.

¡Piedad! Hay más cosas en la vida, ¿sabeis?
Pues eso, que cada vez tengo más complejo de Elena Francis. Y no hay que pensar que soy una insensible, o nada por el estilo: me encanta que me lo cuenten. También soy consciente de que si estás enamorada, la mitad del cerebro no funciona y la otra mitad está volando entre nubes, de forma que solo piensas/hablas/actuas con un norte: él.

Entenderlo lo entiendo, pero no quita que agote un poco...

p.d. el día que me enamore otra vez, habrá que aguantarme. soy peor que ellas (por experiencia).

lunes, septiembre 20, 2004

Lunes después de boda

Ayer estuve resacosa y catatónica todo el día. Y es que el sábado se casó una amiga y estuvimos celebrándolo como Dios manda. ¡Fue genial!

La boda preciosa, con una ceremonia emocionante y unas miradas/gestos de complicidad y cariño que hicieron llorar a más de uno. La novia guapísima y el novio elegante, como corresponde, je, je.

La cena, con "chou" incluido (a cargo de los amigos de la novia, osease, nosotros), buenísima y realmente divertida. Incluso los músicos se quedaron a ver el espectáculo, incluso cuando podían haberse ido. "Está muy ameno" nos dijeron.

Y después baile hasta las tantas, destrozándonos los pies (yo ayer tenía insensibilizados los dedos...¡Putos tacones!). Por último, canciones guarras en el autobús camino a la ciudad...

Todo esto con los amigos, celebrando que unos de nosotros se casaban.

En fin, genial.
A ver si se me pasa el estado "lunes catatónico", aunque siempre es mejor que el "domingo resacoso".

Y si, ya me he reconciliado con el género humano. Al fin.

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jueves, septiembre 16, 2004

¿Cómo estás?

Pregunta de pura educación a la que se responde con más educación aún: Bien, gracias.
¿Y tú? A veces se puede decir "Tirando" si hay confianza pero pocas veces se piensa la respuesta de marras.

Pues bien, como dice mi hermana, no soy de hierro. Y tengo malas temporadas y sufro como el resto del mundo. Pero odio contarlo al mundo. No me gusta. Ella comenta que me haría bien desahogarme, así que lo voy a hacer desde el papel (como decía alguien, el papel es más paciente que los hombres).

¿Qué como estoy?
Mal. Es una mezcla entre dolida, triste, decepcionada y hundida. Y cansada, además; cansada de todo y con unas ganas que tienden a cero de re-iniciar mi vida. Me siento sola.

Siento que he perdido el tiempo, que he dedicado mucho tiempo y esfuerzo a una gente que no merece la pena.
Que por ello he dejado otras cosas de lado que podrían haber sido mucho mejores.
Que he estado viendo espejismos tomándolos como realidades, sin admitir las pequeñas pistas (tamaño plaza de toros) que he recibido.
Que he perdido el rumbo. Hace cinco meses que volví a casa, y aún no sé qué he hecho, ni si he hecho bien, si ha merecido la pena, y qué diablos debo hacer en el futuro.
Que debo reaccionar, pero no se cómo ni por donde empezar.
Que soy idiota, por dejar que unas memas (substituir "memas" por lo más gordo que salga en el momento de leerlo) me afecten tanto, sobre todo teniendo amigas que me han demostrado que lo son.
Que sea lo que sea lo que crean que les hecho, me merezco una explicación. Pero en este sentimiento asumo la falacia de que son coherentes y normales, amén de sinceras.
Que estoy vacía, al menos ahora mismo, en este momento, me siento así.

Nota: estoy en plena semana "depre", así que hay que ignorar mis estupideces al menos hasta el lunes. Quizá entonces logre reconciliarme con el mundo. Fin de nota.

lunes, septiembre 13, 2004

Limpiando la agenda

Eso es lo que hice ayer: borrar teléfonos de la memoria del móvil.

Ha sido una temporada de decepciones sin fin (por idiota, vale, lo admito) que ha culminado en un fin de semana de pesadilla. Estoy dolida, de verdad, hasta un punto que poca gente sabe.
Y me siento sola, porque, por mucho que mi hermana y algunas amigas de verdad estén ahí, cuando te amputan algo que pensabas tuyo te sigue doliendo un tiempo.
¡Y mira que me doy cuenta de que lo único que me he quitado son el equivalente de las verrugas!

Escena primera:
Antes de irme de vacaciones me llama una de las presuntas(*) y me dice que no le gusta la relación que tengo con su hermana (llamemosla P). Hasta ahí bien, no tengo ninguna relación desde que hizo por no verme en Abril. Que P me había dejado de hablar -esto es nuevo; pensaba que era al revés- porque le habían llegado noticias de que no me alegraba de su boda, y de que pensaba que era muy precipitada (¡¡!!) y de que se casaba por estar desesperada (¡¡!! esta parte me encantó: ¡es taaaaaaan imaginativa!).

En la misma llamada me dijo que no pensaba que hubiera dicho eso, y que, confirmándolo, esperaba que yo llamase a su hermana para aclarar las cosas. ¡Pues iba lista! Entonces yo le conté que la que estaba escocida como el culo de un bebé era yo, y que no iba a llamar.

Me dijo que ella solo hablaba por su hermana, no por todas las demás, y que, claro, su hermana no quería una amiga que no se alegrase por su boda.

Me dejó peor que antes, la verdad. No contenta con el recibimiento que me habían hecho, va y escucha al primero que le va con cuentos. Y encima asume que es verdad, sin preguntar. ¡manda huevos!

Escena segunda:
La semana pasada, toda dolida y sin haber dejado de pensar en estas cosas, le escribí una carta manuscrita a P dejándole claro que si me alegraba de su boda, pero que me había decepcionado que daba gusto.

Escena tercera:
Quedo a tomar café con mi prima y me cuenta que otra de las presuntas (llamémosle M) se casa en Noviembre. Se lo había contado C, y claro, mi pobre prima estaba un poco preocupada pensando que quizá no tenía que habermelo contado. Para más aclaración, yo había hablado con C esta semana pasada como si tal cosa.

Si lees esto, R, tranquila, has hecho bien. Es bueno saber a tiempo los apoyos con los que cuentas, y los que te dejan colgada a la mínima. Sobretodo si tienes una vista para catar a la gente de miope con cataratas como la mía.

En teoría mi relación con M seguía como siempre. Yo le había llamado un par de veces por su cumple, le había dejado mensajitos, aunque solo me había respondido a uno. En su línea, vamos. Pero enterarme de su boda por un comentario de terceros no me lo esperaba.

Lo dicho: soy mema y no cambiaré.

Escena cuarta:
Le felicito el cumple a S (otra que tal baila), y le comentó la posibilidad de vernos este fin de semana. Vale, -me responde- podemos quedar a cenar todas,...
Y ahí le corto:
-Prefiero que no. Yo voy a tomar café cuando podais, pero paso de rollos-
- ¿Pero aún estais así? Pensaba que se os había pasado...- Como si fuese el sarampión, vamos.
-Pues no, S, yo no las llamo; ellas tampoco; es difícil que nada se haya arreglado.
Nota: S vive en un mundo feliz donde gente como yo es excentrica y exagera un pelo
- Ah, ya te llamaré el sábado al mediodía, pues-

No aclaró de que fin de semana hablábamos, porque este no fue, lo juro.
Le escribí un mensajito el sábado, pero tuve la callada por respuesta.

Escena quinta:
Para acabar el fin de semana, el domingo por la mañana me encuentro a P, que me saluda totalmente efusiva, y me dice que ya hablaremos.

Me descolocó.
Y como tenía prisa, ni la pude esperar. Eso fue un error, porque ella quería hablar. No se de qué, pero seguro que la persona mezquina que ha hablado por mi puede aclararle cualquier punto.

En este punto de la obra, me dediqué a borrar teléfonos del móvil. Y, si nada lo remedia, esta semana seguiré. Es una memoria ocupada en balde, para nada, y seguro que está mejor libre que ocupada por esos números.

¡Ójala fuera tan fácil quitarse estas historias de la cabeza!

(*) Llamarlas ex-amigas sería demasiado porque no creo que nunca hayan sido amigas. Conocidas tampoco vale porque para mi fueron algo más (ciega que estaba) . Presuntas amigas, o por acortar, presuntas, es el adjetivo perfecto.

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viernes, septiembre 10, 2004

Viernes...¡al fin!

Y es que llevo una semanita guapa: he re-comenzado el gimnasio (hasta ahí bien) y me siento como una bolita de grasa (ahí mal).

Tengo una boda el sábado que viene; según la báscula me he echado un par de kilos en verano y voy a tener que arreglar por n-ésima vez el mismo vestido que llevo a todas las bodas.

Y todo porque no quepo en los vestidos super-chachis-pirulis que tiene mi hermana.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa :-(
¡Ni con faja!

Para postre, ayer mi madre me dice toda contenta cuando me iba al gimnasio:
-enseñando ombligo, ¿eh?
- pues, no, mami, sale solo. Yo no enseño nada :-(
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

miércoles, septiembre 08, 2004

Acabé

Cuando me voy de viaje a algún sitio, normalmente hago un resumen del mismo.

Eso si no lo hace otra persona -tengo una amiga que tiene un don para estas cosas y cuando viene ella, borda los resúmenes-.

Hace semana y media volví de vacaciones y me puse a la tarea. Nadie más lo iba a hacer, porque de hecho mi prima, con la que me fui, es una de mis lectoras más asiduas.

Le encanta leer mis crónicas.

Y a mí escribirlas.

Pero esta vez me he enrollado más que de costumbre. ¡Quince páginas! Hoy mismo la he terminado. Y estoy agotada pero feliz.

Y aliviada: no me gusta dejarlas a medias.

Ahora puedo seguir dedicándome a la bitácora :-)

p.d. Tengo la de la última boda pendiente... pero esa será más corta.

viernes, septiembre 03, 2004

Un paso adelante

Estoy contenta.

Ayer parece que dí un paso adelante en la dirección correcta. Al fin vi unas baldosas para mi baño que me gustaron. Más que eso, al fin pude entender a mi hermana cuando decía: "verás unas baldosas de las que dirás <>".

Empezaba a pensar que no lo conseguiría, y que tendría que ponerme las que menos me disgustasen.

Incluso me he arrepentido varias veces de haber quitado las viejas. Eran blancas, pequeñas, de las de obra, y llenas de agujeros (el piso es de segunda mano). Pero, para no encontrar otras que me gusten, podría haber sobrevivido con estas sin problemas.

También he visto unas baldosas bastante majas para la cocina.
¿Sabeis lo difícil que es combinar un suelo con una encimera azul oscuro con brillos?
Yo tampoco lo sabía, pero lo estoy descubriendo.

Tengo ganas de ver mi casa, de verdad.
Puede ser el primer avance a establecerme de nuevo aquí como Dios manda.

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miércoles, septiembre 01, 2004

De vuelta

Pues ya esta, ya he vuelto de vacaciones.

Sin salir del tópico (cada día soy menos original) se han hecho cortísimas.
Además, el domingo llegué y el lunes ya tenía a mi padre arreando para que mirase baldosas...

Hacer una obra es malo, estresante, y frustrante siempre, al menos mientras se está en ello. Pero si el jefe de obra es tu padre, la obra se puede transformar en una pesadilla.

¡¡Qué horror!!
¿Sabeis esa horrible sensación de tener a tu padre de copiloto cuando te has sacado el carnet y estás aprendiendo a conducir? ¡Pues esto aún es peor!

Si tus sugerencias le gustan, no hay problema. Pero como no le gusten...

Ayer me desesperó especialmente. Fui a la casa para medir el salón e indicar donde quería los enchufes. A primera vista es fácil, ¿no? Además, yo siempre he pensado que los enchufes deberían sobrar más que faltar en una casa.

Pues de eso nada. Tuve que luchar con uñas y dientes por cada enchufe que quería poner.
¿Que para qué quería tres enchufes detrás del mueble del salón? Que podía poner una de esas (horrorosas, desde mi punto de vista) alargaderas; que ya no se llevaba poner tantos enchufes (¡¡!! ahora se me pone en plan moderno "fashion", lo que hay que oir).

¿que para qué correr el enchufe del pasillo hacia la puerta?
- Papá, y si pongo alí el piano, ¿qué? o un mueble...-
- Pues para el enchufe del piano (¡¡!!) -
Con tal de no moverlo es capaz de hacer maravillas, ya se ve.

¿que por qué poner un enchufe al lado de la puerta en el dormitorio?
Porque querré enchufar la aspiradora, cuando la tenga (en el futuro lejano, pero esto no hay por qué especificarlo). Pues pese a no tener NINGÚN enchufe al lado de las puertas, casi no se convence.

La verdad es que parecía que las rozas había que hacérselas a él, en vez de a las paredes, por lo que le costó acceder a algunas cosas. Acabé agotada y desesperada. Y eso que no conseguí todo lo que quería...

Mi hermana, que ya ha sufrido una obra con el mismo jefe, me ha recomendado paciencia. Se está divirtiendo mucho viendo los sufrimientos que ella ha pasado en cabeza ajena.

En fin, que solo espero ir con el electricista para decirle a él directamente lo que quiero...
Seguiré informando para entonces.

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