Mañana de agujetas
Que es lo que sigue a una tarde de gimnasio.
Ayer me lo planteaba mientras mi querido Armando (monitor único en su especie) volvía a deleitarnos con una hora de sufrimiento.
Bueno, sufrir, sufrir, lo que se dice sufrir tampoco.
Pero para un cuerpo curtido en las artes del buen comer y del buen beber, que hasta hace poco no iba al gimnasio más que para pagar la cuota, lo de ayer fue demasiado.
La semana pasada mi hermana y yo fuimos a la misma clase impartida por otra chica. El dia siguiente costaba trabajo hasta moverse, pero, por masocas e inconscientes, ayer volvimos.
"Será más relajado", pensamos. Como ya estamos curtidas...
¡Animalicos! ¡Esto nos pasa por inocentes!
Volvimos y nos encontramos con un clase durísima, con Armando, que es super simpático pero da una caña alucinante. Al menos te ries, eso sí.
¿Y qué decir de la gallarda postura?
Hubo un momento que estábamos con las piernas abiertas, rodillas flexionadas, espalda recta, cuerpo hacia delante, abdominales contraidos y culo para fuera....¡¡SUPER SEXY, ¿no?!!
Ni siquiera te daba tiempo a pensar en todo, porque cuando te descuidabas, la espalda se arqueaba o los abdominales (vale, vale, el flotador, en realidad) se salían de madre.
Pese a todo, y porque me gusta pagar por sufrir, la semana que viene volveré a castigarme, je, je...
Quizá, como dice mi compañero de despacho, el deporte no es sano, pero es super divertido.
Ayer me lo planteaba mientras mi querido Armando (monitor único en su especie) volvía a deleitarnos con una hora de sufrimiento.
Bueno, sufrir, sufrir, lo que se dice sufrir tampoco.
Pero para un cuerpo curtido en las artes del buen comer y del buen beber, que hasta hace poco no iba al gimnasio más que para pagar la cuota, lo de ayer fue demasiado.
La semana pasada mi hermana y yo fuimos a la misma clase impartida por otra chica. El dia siguiente costaba trabajo hasta moverse, pero, por masocas e inconscientes, ayer volvimos.
"Será más relajado", pensamos. Como ya estamos curtidas...
¡Animalicos! ¡Esto nos pasa por inocentes!
Volvimos y nos encontramos con un clase durísima, con Armando, que es super simpático pero da una caña alucinante. Al menos te ries, eso sí.
¿Y qué decir de la gallarda postura?
Hubo un momento que estábamos con las piernas abiertas, rodillas flexionadas, espalda recta, cuerpo hacia delante, abdominales contraidos y culo para fuera....¡¡SUPER SEXY, ¿no?!!
Ni siquiera te daba tiempo a pensar en todo, porque cuando te descuidabas, la espalda se arqueaba o los abdominales (vale, vale, el flotador, en realidad) se salían de madre.
Pese a todo, y porque me gusta pagar por sufrir, la semana que viene volveré a castigarme, je, je...
Quizá, como dice mi compañero de despacho, el deporte no es sano, pero es super divertido.

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