Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

Nombre:
Lugar: Zaragoza, Spain

jueves, enero 30, 2025

El triunfo de la moderación

Hace ya tiempo propusimos una cena otoñal que no pudo ser por razones varias -básicamente, me fui de vacaciones a Vietnam y cuando volví, ya era periodo de cenas navideñas-. Aunque no pudiera ser, lo que sí hicimos fue fijar una fecha para enero. Concretamente, para hoy.

Hace una semana, Carol nos dice que no puede venir porque se le ha complicado la logística. El mismo día, Cristina tiene que cancelar su participación: su niño tiene recital, el padre de la criatura no puede ir y la abuela, que tiene médico, tampoco. Aunque intenta cuadrar la agenda hasta hoy mismo -incluso intenta saber en qué orden participa para venirse justo después-, no lo consigue, y con gran dolor de corazón, nos dice que no puede. Le pido que llame al restaurante, pero según parece no ha podido hablar con ellos y les ha dejado un mensaje en el contestador.

La noche empieza tranquila: quedamos directamente en el restaurante a las 9, hora a la que reservado. Otras veces hemos quedado a tomar una cervecita, pero esta vez no ha habido quorum. No obstante, antes de la hora y aprovechando que el restaurante está al lado de casa -el Ataraxia-, Vega viene a casa a traerme el vestido que le dejé para la boda de septiembre; y sí, aprovechamos para tomarnos una cervecita.

Siendo que está a tiro de piedra, bajamos a la hora justa y nos encontramos en la puerta con Pilar y Clara. Mientras llegan Paula y Mcarmen -quien ya había avisado de que llegaría tarde- aviso de que somos 6 en vez de 8. Como me temía, no han oído el mensaje que Cristina ha dejado en el contestador.

La cena agradable y copiosa. Hablamos un poco de todo, incluyendo del pelo de Clara, que toma lo mismo que yo para evitar la caída. La mitad de nosotras está a régimen -Pilar, de hecho, no come ni entrantes- y/o no beben alcohol, y aunque un día es un día, se ve que estamos muy muy moderadas en el hecho de que solamente tomamos una botella de vino. Intento arrastrarlas por el mal camino y pedir otra, pero no. ¿Ni una copa? No hay forma. Estamos mayores, dice Clara viendo el panorama. Visto lo visto, todas indican que la próxima vez será mejor comer que cenar, así que propongo intentarlo un viernes de marzo.

El colmo de la moderación lo alcanzamos cuando nos vamos, cuando nadie quiere tomar una copa. De hecho, a las 11 y pico yo ya estoy en casa. Eso sí, algo bueno tiene esto: al día siguiente ninguna tenemos resaca.

Etiquetas: ,

miércoles, enero 29, 2025

Tarde de no-juegos

En Nochevieja, cuando Anamari, Marta y yo estábamos en mi casa celebrando el nuevo año -nota: a ver si este año se merece la celebración, porque el anterior tuvo poco que celebrar-, quedamos en juntarnos hoy a comer en casa de Anamari y pasar la tarde jugando a juegos de mesa, que a las tres nos gustan.

El lunes no teníamos noticias -Marta y yo consideramos que era Anamari quien debía recordarlo-, así que no teníamos claro si la cosa seguía en pie. De hecho, hasta ayer no escribe un mensaje recordando lo de hoy… bueno, nunca es tarde si la dicha es buena.

Para ir, Marta y yo quedamos a la 1 en la plaza San Miguel, así que me da tiempo a comprar el roscón antes de ir -como es normal tratándose de Marta, me encargo yo-. Mi primer intento, Los mayses, se revela imposible: se han acabado los roscones de cuatro raciones y solo quedan los de tamaño familia numerosa. Saldrán en una hora, pero no voy a esperar… Mi siguiente opción es El Rincón, aunque miro antes en Martín Martín, y es ahí donde lo compro. Después me entero de que son los mismos, así que seguramente los roscones vengan del mismo sitio.

Vamos a casa de Anamari en autobus. Anamari nos había indicado como ir con el 35 pero el 29 también nos lleva, así que probaremos primero con este último. Como dice Marta, yo “manejo” el autobús -esta chica definitivamente se deja querer-. Al final vamos con el 35 porque el 29 acaba de irse y falta mucho para que venga el siguiente.

Anamari nos había sugerido la 1,30 como hora de llegada, y somos bastante puntuales. Mientras termina la comida, nos tomamos una cerveza -yo- y una cocacola -Anamari-, hablando de todo y de nada. Además, me sorprende con una ballenita de ganchillo. Sencillamente monísima, toda rosa con su chorro de agua azul. Me encanta 😊 La verdad es que hace tiempo que le llevo pidiendo que me haga un cactus de ganchillo, pero no me esperaba que me hiciera nada para hoy. También nos enseña el inicio de lo que será una maceta de girasoles, también en ganchillo. Quiere hacer una para cada una, pero es lento y costoso, así que nos dice que nos lo tomemos con calma.

La comida está buenísima. Ha preparado un coctel de langostinos de entrante y pan portugués -una compañera le ha pasado la receta llamándolo así- relleno de queso y carne. Está buenísimo, pero llena barbaridad. Mañana tengo análisis, además, y no creo que todo este queso ayude a mi colesterol. O al revés, lo ayudará, pero a subir.

De postre, nos tomamos el café con un trozo de roscón. No está mal, la verdad; lo del Rincón es repetible. En teoría, habíamos previsto dedicarnos a los juegos de mesa después de comer, pero el hombre propone y Dios dispone. Al final, en vez de jugar, nos dedicamos a charrar.

Entre otras cosas, nos ponemos al día con las aventuras y desventuras amorosas de Amparo. Parece ser que está entre dos chicos, ¡saliendo con los dos! Entre duda y duda, además de que cada uno es consciente de que el otro existe, también le cuenta sus cuitas a su próximamente exmarido, quien a su vez tiene novia. Parece ser que, en plena vuelta a la adolescencia profunda, además de a su ex, también les cuenta todos los detalles a Anamari y a Susana. Las está volviendo locas. Incluso se autoinvitó a casa de Anamari a hablar -y de paso invitó a Susana y a Mati-. En fin.

Entre unas cosas y otras nos vamos a casa a eso de las 6,30. Ha sido una tarde muy agradable. Lo repetiremos -en mi casa, supongo-.

Etiquetas:

miércoles, enero 08, 2025

Hombro 1 - corazón 0

 El sábado hay organizada una excursión de raquetas con el grupo de montaña con el que salgo, y la verdad es que me apetece. Me apetece muchísimo. Además, hace tiempo que no salgo a caminar y empiezo a tener mono de monte. Con estas premisas, lo normal hubiera sido apuntarme sin pensármelo.

Pues no. Nada de eso. Desde mediados de diciembre mi hombro -y el brazo en general- me están "matando". Me duele muchísimo, y me temo que no sé qué hacer, pero de lo que estoy segura es que todo un día de bastones no van a mejorar la situación. Y sí, podría hacerlo, pero -por experiencia- después voy a pasar dos o tres días de aupa, así que, casi mejor dejarlo.

Con gran dolor de corazón.

Etiquetas: ,

Free counter and web stats usuarios conectados