Concierto: órgano en la Seo
Antes de las vacaciones, con ocasión de uno de esos ciclos de música antigua en las iglesias, Tere y yo intentamos asistir a un concierto en Santa Isabel. El concierto era a las 8, y, tontas de nosotras, acudimos allí solamente media hora antes, encontrándonos con que no había sitio ya; el aforo estaba completo.
No éramos las únicas -había mucha gente como nosotras-, y, a pesar de la decepción (especialmente mía, ya que había sido la incitadora del plan), nos fuimos a tomar una cervecita a una terraza y a disfrutar de la tarde estival.
Así, cuando me enteré que este mes había otro ciclo de música antigua, volví a proponérselo a Tere y Vega. Vega no podía, pero Tere se animó rápidamente. El concierto de hoy era a las 8 en la Seo y tocaba una experta en música antigua, Esther Ciudad.
Volvía a ser a las 8, así que quedamos a las 7 en la plaza del Pilar con la idea de coger las entradas y tomar algo. Pero no se podían coger las entradas aún, nos dijeron. Había que esperar hasta las 8 más o menos, así que nos pusimos a la fila, ya formada, y pasamos allí el rato hasta que se hizo la hora.
Aunque el programa decía que empezaba a las 8, el hombre de la puerta nos había dicho que hasta y media no iba a comenzar. En cualquier caso, nos quedaba un buen rato de espera, durante el cual la fila se hacía más y más larga. Nosotras estábamos relativamente cerca de la entrada; esta vez no nos quedábamos en la puerta.
Cuando conseguimos entrar, pudimos ponernos muy cerca del altar mayor. El órgano estaba a nuestra espalda, pero una pantalla proyectaba el programa -ilegible desde nuestro sitio- y emitía imágenes de la organista.
Entre pieza y pieza, ella nos iba contando las distintas piezas que iba a tocar, sacadas de la música compuesta -y tocada- para el órgano del Palacio de Versalles. De hecho, según contó, el de la Seo es de los pocos órganos que son similares a aquel. Una verdadera joya.
Conforme hablaba, se veía que la chica sabía un montón del tema y que disfrutaba tanto tocando como haciendo pedagogía. Y nosotros lo disfrutamos tanto como ella.
El concierto, bonito, acabó a las 9,30. Habíamos estado una hora y media de fila para un concierto de una hora. En fin. No me queda claro si a Tere le gusta tanto como a mí, pero al menos una cosa está clara, está dispuesta a probar cosas nuevas.
Al salir, intentamos echar un vistazo al resto de la catedral, una de las más bonitas que conozco, pero estaba cerrada al público con cordones, y era imposible.
De ahí, ya tarde, nos fuimos cada una a su casa. Al menos esta vez hemos podido entrar :-)
Etiquetas: Actividades culturales varias
