Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, diciembre 31, 2007

Tradiciones navideñas

Hoy es nochevieja, y, no se por qué, he estado pensando en esas tradiciones navideñas "propias" que todos tenemos. No, no estoy hablando del empacho -obligatorio-, de la felicidad -casi obligatoria, tengas el ánimo como lo tengas-, de la embriaguez -optativa pero complicada de evitar- o de la obligación de salir por ahí- las alternativas van desde "qué sosa eres", "solo es una copa" hasta mi favorita "hay que empezar bien el año".

Que conste que no estaba pensando en eso, pero esta última obligación me repatea. Eso de tener que salir por obligación pasada la medianoche a pasar frio entre copa y copa en garitos abarrotados y llenos de humo, no es que me convenza demasiado. Y si añades el pestazo a pulmón muerto....esto...a tabaco, quiero decir, las ganas de quedarte en casa suben. Hace dos años me quedé en casa, yéndome a dormir después de las uvas, y la recuerdo como uno de los mejores fines de año que he pasado.

Volviendo a las tradiciones, tampoco pensaba en las uvas de medianoche, que en mi casa están siempre protagonizadas por mi padre. Escoge las uvas más pequeñas para él, y además hace trampa, comiéndose unas cuantas antes de que suenen los cuartos; pese a todo, casi nunca se las acaba con las campanadas. No, más bien pensaba en M., que en Alemania estará viendo la película esa que solamente tiene dos actores, y que ven todas las nocheviejas desde hace varios lustros. Sin salir de las películas, en Estados Unidos estarán emitiendo "Que bello es vivir", fábula con moraleja que ponen cada año. Y aquí, debajo de casa de mis padres, en el parque, hay vecinos que cada fin de año organizan un espectáculo de fuegos artificiales que siempre supera al anterior. Todos salimos a los balcones, desafiando al frio, para ver el espectáculo y unirnos a él con serpentinas y juegos de luces -encendiendo y apagando las lámparas de las terrazas-.

Además de los fuegos artificiales de nochevieja -año nuevo, más bien, porque se hace después de las uvas-, cada Navidad tiene sus tradiciones, además de las consabidas cenas. En familia, por ejemplo, siempre jugábamos al parchis en nochebuena, después de la cena, con el encanto de que mi hermana y mi padre perseguían con saña a mi madre, que indefectiblemente acababa cabreada con ellos. Digo jugábamos porque ahora, con mi cuñado en la familia, parece ser que lo del parchís no convence. Con las presuntas, cada año había una timba de pocha -La "Superpocha"- que duraba toda la noche y que incluia una cena bien regada con los -ejem. ejem- amigos. Con ellas mismas, nos hacíamos un regalito con el sistema del "amigo invisible", que normalmente coindicía con el café del día de Navidad y la visita al macro belén de B., que ampliaba cada año, ocupando una habitación entera.

Ahora, continuo la tradición del amigo invisible, pero con otras amigas. También me voy a Madrid un fin de semana para comer o cenar con mis amigos, aunque más que la Navidad, celebramos la oportunidad de estar juntos, lo que no es poco.

A mi nunca me ha gustado la Navidad. Al menos cuando vivía fuera era un motivo de alegría volver una semana a casa... En cualquier caso reconozco que estas tradiciones hacen de la Navidad algo especial, y ayudan a que el consumismo desmedido y las rebajas no sean los protagonistas.

Este año, además, he puesto el árbol, iniciando una costumbre que espero que se convierta en tradición.
¿Conseguiré además poner el belén?

viernes, diciembre 28, 2007

Uno de esos dias

Si, hoy es uno de esos dias en los que hubiera sido mejor quedarse en la cama y no levantarse.

Con el frio que hace ahora (es normal, estamos en invierno), no hay muchos dias en los que apetezca levantarse, pero hoy...
Al menos he tenido el sentido comun de ponerme pantalones. Ayer tuve la falta de cordura suficiente para ponerme un vestido y casi me congelo por la tarde.
Ufff, notaba incluso como el frío subía por mis piernas. ¡¡Qué horror!!

También fue ayer cuando me hicieron la inocentada: una revisión en el dentista me "alegró" la tarde con dos nuevas caries y una mala noticia que yo no esperaba. Ni de léjos.

Aunque sabía que tenía un bultito remanente de aquella inflamación de octubre, yo pensaba que la reendodoncia me la había arreglado definitivamente. Craso error: según parece, ese "bultito" es una fístula, muestra de que algo va mal.

Una radiografía lo confirmó: estoy perdiendo hueso por culpa de una infección que no ha curado bien. Puede ser una fractura del diente, o vete a saber, pero el caso es que la dentista no veía muchas posibilidades de salvación para esa muela. Y tampoco puedo dejar pasar mucho tiempo, me dijo, ya que el hueso que se pierde no se recupera.

Al final, me dio un mes más. Si en ese tiempo la fístula no desaparece -qué bien hecho está el cuerpo humano-, será la señal de que el problema sigue ahí y de que hay que quitar la muela. Ya me veo como los ancianitos, contando los dientes que no son míos. En cualquier caso, dentro de un mes aprovecharemos para empastar una de las caries que detectamos. ¡¡Alegría, alegría!! :-(

Con esta buena noticia en el cuerpo, he llegado esta mañana para recibir una carta relativa a dos proyectos que llevo. Básicamente, me piden una tonelada de documentación -la mitad de la cual está ya entregada. ¿No habrán leido bien la primera vez?- para dentro de tres semanas. Parece una tontería, pero me ha descentrado tanto que ya no consigo coger el hilo de lo que estaba haciendo.

Menos mal que es viernes, y que ya no puede ser peor...

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lunes, diciembre 24, 2007

Absurdos navideños

Y es que a veces parece que esta vida sea una sucesión de absurdos, y quizá sea en Navidad cuando más se nota.

Hace dos días fui al entierro del niño de I., una amiga. El chiquitín hubiera cumplido dos años en menos de un mes, y la verdad, no creo que haya palabras ante esa situáción. Lo único que puedes hacer es acompañar a los padres, arropándolos, y sabiendo que no puedes hacer nada de nada.

Hoy, dos dias más tarde, me estoy preparando para una cena llena de excesos (comida y bebida), seguida por una comida que mañana pecará exactamente de lo mismo.

Además, estoy deseándoles a todos que pasen unos buenos días y que entren bien en el año. ¿Y después?¿Acaso ya no importe?

Como dice B., podríamos empezar a llamarnos deseándonos mutuamente algo así como "que cenes y bien hoy y comas bien mañana, aunque si el 26 no tienes donde caerte muerto, ya no es mi problema".

En fin, ¡qué vivan las convenciones sociales!

viernes, diciembre 21, 2007

En estas fechas...

Este año estoy desconocida: he puesto el árbol de Navidad en casa, he mandado postales (electrónicas, eso si), y ahora:

¡¡Feliz Navidad!!


El año que viene me emociono y pongo hasta el belén.

lunes, diciembre 17, 2007

Madrid

Cuando solo podía pensar en el fin de semana que planteaba pasarme tirada en mi sofá, mi amiga C. me avisó de que estaban pensando en hacer la comida de Navidad del N.D. este pasado domingo.

Por una parte, me apetecía mucho, pero parte de mi se moría por quedarse en casa disfrutando del "calor de hogar".

Al final, mis ganas de ver a mis amigos se impusieron a mi pereza, y cogí el tren el sábado por la mañana. Si, fui en tren; fui de rica, en el AVE, dejando "la gallina" -el autobús- para próximas ocasiones.

Ha sido un fin de semana intenso y divertido. Me he puesto al dia con C. , a la que tenía muchas ganas de ver. Como hacía sol, dimos un paseo con autohomenaje incluido...También aproveché para visitar a E., M. y a su bebé -dos meses y seis kilos de niño dormilón y riquísimo-. Debo de confesar que, aunque cada dia nos cuesta más encontrar el camino a su casa, llegar merece la pena. Son un encanto, y la maternidad le ha sentado genial a E..

Por la noche vino Q. a cenar. No le había visto en varios años, y me sorprendió ver que no había cambiado lo más mínimo. Y al dia siguiente, levantándome casi al mediodia, C. y yo nos dimos un paseo hacia el restaurante donde habíamos quedado a comer. Aunque faltaban algunos -paternidades responsables, vacaciones, y gripes varias-, nos juntamos once, incluyendo a los viajeros patagónicos -¡che!-.Fue divertido, y acabamos a eso de las seis y media, con la digestión medio hecha y un subidón de alcohol en la sangre nada despreciable.

Ha merecido la pena, pero no dejo de pensar que NADA va a impedir que el próximo fin de semana me quede en mi sofá, disfrutando de mi casa.

¿Apostamos?

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martes, diciembre 11, 2007

Milán

Ayer estuve en Milán, disfrutando del frio lombardo. A pesar del cansancio después de las vacaciones, de la diferencia horaria y del choque térmico (si, en Tailandia el tiempo es totalmente veraniego), disfruté.

Me encanta Italia, y, aunque los milaneses son menos cálidos que los romanos, siguen siendo encantadores. Más que los españoles.

Además, estoy contenta de haber empezado a cumplir uno de los propósitos que me hice en la última reunión a la que asistí. Stuttgart, creo.Las chicas que asistieron conmigo, las dos italianas, iban monísimas de la "muette" y a su lado me sentía desaliñada y de cualquier manera. Me prometí a mi misma que iría a las siguientes reuniones de la misma guisa, aprovechando que ahora tengo tipo para ello. Y lo he hecho. :-)

Mi traje, mis zapatos rojos italianos, mi bolso de Loewe...¡¡ya solo me falta pintarme un poquito para completar la faena!!

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domingo, diciembre 09, 2007

Tocar marro y volver

Ayer volví de Tailandia.
Aterricé a las 7 y media de la mañana, y a mediodia ya estaba en ZgZ...

El bajón vino a media tarde (para mi, medianoche), aunque lo esperaba antes.
Tenía cena con una amigas, y conseguí aguantar despierta hasta medianoche; me lo pasé genial, de hecho.

Y hoy a Milán, para una reunión que tengo mañana.
¡¡Lo que yo daría por tumbarme toda la tarde a la bartola!!

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