Sorpresas
El año pasado, en la cena de Navidad de la empresa, se hizo un intercambio de regalos -tipo amigo invisible- y hubo regalos muy muy cutres. Pero que MUY cutres.
Uno de ellos fue la camiseta de la empresa, que -supuse bien- no había costado nada a quien la puso. Ni en dinero ni en neuronas.
Pues bien, hoy, por casualidad, me he enterado de quien la regaló: O.P. No sólo no se avergüenza, sino que está orgullosísimo de su regalo.
Lo peor: ¡¡No era ni nueva!! ¡¡La había usado en la carrera de la ciencia!!
Etiquetas: Trabajo

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