Teatro: La cena de los idiotas
Parece ser que todos los años, el departamento de cultura de la Universidad de Zaragoza organiza un ciclo de teatro universitario. Yo sabía que a veces organizaban funciones de teatro, pero hasta el año pasado no me di cuenta de que era algo recurrente.
Y eso que los anuncios lo dejan bien clarito: “El teatro tiene una larga tradición en nuestra universidad, y la Muestra de Teatro Universitario retoma la actividad teatral universitaria, focalizando la atención en la actividad de los grupos existentes en este momento en la Universidad de Zaragoza, y continuando con la brillantez mantenida en las últimas dos décadas.
La Muestra de Teatro Universitario, se celebra en el Colegio Mayor Pedro Cerbuna, esta organizada conjuntamente por el Área de Cultura del Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social y el colegio mayor anfitrión, en ella que participan varios grupos de teatro, procedentes de la propia Universidad de Zaragoza: dos grupos del Colegio Mayor Pedro Cerbuna, grupos de teatro de los campus universitarios de Huesca y de Teruel, y el grupo interuniversitario independiente Atajú Teatro.
Todas las actuaciones se celebran a las 19:30h de la tarde en el cine-teatro del Colegio Mayor Pedro Cerbuna, y las entradas podrán adquirirse desde las 18:30h en las taquillas del teatro.”
En cualquier caso, cuando este año me llegó la notificación, le eché un vistazo, deseando poder ir a ver alguna obra… Muchas me apetecían, pero, desgraciadamente, la mayoría son el lunes o viernes, coincidiendo con mi clase de francés, o en martes, con pilates.
Así, cuando me dijeron el lunes que la clase de francés iba a ser substituida por una conferencia sobre música de Quebec impartida por un español, decidí que cambiar la clase por una función de teatro era perfectamente justificable.
Pensé en mi hermana -el año pasado fuimos juntas a ver una de las obras de este ciclo- pero últimamente me dice que no a estas cosas, por miedo a que le dé un “parraque”, que dice ella-. Descartada, le pregunté a Patricia, esperando que no tuviera clase o reunión. Y tuve suerte, porque se animó enseguida.
En principio, la idea era quedar a tomar algo antes de la función, pero al final, quedamos más tarde de lo previsto y nos limitamos a dar un paseo hasta allí, mirando de paso un par de tiendas de ropa -Patricia tiene boda en mayo y va a la caza del conjunto perfecto que además pueda ponerse luego sin problemas-.
Yo me temía que, siendo gratis, tuviéramos problemas para entrar, por el aforo. Pero no; cuando llegamos hay sitio más que de sobra. Aunque es gratis, aceptan donativos, y aunque las dos vamos mal de suelto, conseguimos rascar tres euros -básicamente la entrada normal cuesta 2€, así que no nos desviamos demasiado-.
Hay poca gente para lo que esperaba, y muchos son de nuestra quinta. Nos sentamos más o menos a mitad de la sala, y con apenas diez minutos de retraso, empieza la obra.
El argumento se centra en Carlos, un hombre adinerado con problemas de pareja que decide celebrar su rutina habitual de los miércoles, una “cena de idiotas”, donde se reirán de un pobre infeliz. Y es que Carlos se reúne a cenar todos los miércoles con sus amigos, importantes hombres de negocio, donde siempre invitan a un “idiota” con la única pretensión de reírse de él. Pero a la velada de esta noche han invitado a Francisco Piñón, un gris funcionario aficionado a las maquetas, lo que, junto a un ataque de lumbago que le impide asistir, consigue que las cosas no salgan como están previstas.
Yo ya había visto la película en la que se basa la obra, y me pareció divertida en su momento. La obra de teatro, debo de decir, es igual o más divertida. Los protagonistas -de la compañía de teatro del CMU Pedro Cerbuna- lo bordan, y los tres principales, especialmente, lo hacen fenomenal.
Estoy convencida de que han añadido algún elemento para meter más actores -al fin y al cabo, la compañía tiene muchos- y a veces los protagonistas se olvidan de los cambios de localización que han hecho para acercar la obra a la audiencia (como ejemplo, la obra original transcurre en París, que substituyen por ZgZ en la función de hoy).
En conjunto, salimos encantadas. Patricia no había venido nunca -de hecho, está muy contenta con el descubrimiento-. Y la verdad, los actores -especialmente los tres protagonistas-, han mantenido las casi dos horas de obra sin esfuerzo aparente. Unos actorazos.
Aunque en principio Patricia me había sugerido ir a un concierto de jazz con Uli y con ella, a eso de las 9 -después de la función- y yo le había dicho que como mucho a tomar algo -mañana es día de escuela-, ninguna de las dos contábamos con las 2 h de función, de la que salimos pasadas las 9,30.
Así, lo del jazz se cancela, y volvemos directamente a casa. Patricia coge un taxi y me deja de camino, así que antes de las diez ya estoy en casa, feliz de la experiencia.
Definitivamente habrá que repetir 😊
Etiquetas: Actividades culturales varias

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