Plantón en Domingo de Ramos
El año pasado decidí que se habían acabado las palmas y los dulces para mis sobrinas el Domingo de Ramos. En su lugar, les invitaría a comer ese domingo para disfrutar de un rato juntas. Mi idea era instaurar una costumbre y hacerlo todos los años, empezando por este.
A ellas les pareció bien, y aunque, cuando se lo recordaba, me decían que aún faltaba mucho, no por ello dejaba de comentárselo. Aún más cuando, hace un par de meses, hice la reserva en un restaurante japonés -a las dos les gusta ese tipo de comida-.
También había planeado ir a alguna procesión antes, ves algunos pasos, quizá tomar algo… No había conseguido reservar antes de las 3, así que en teoría había bastante tiempo.
Todo parecía ir bien hasta que, el miércoles, mi madre me comentó que no sabía si mis niñas vendrían el domingo. ¿¿Y eso?? Parece ser que mi hermana y mi cuñado van a celebrar su cumpleaños con unos amigos este mismo día, y claro, quizá las crías tengan que ir.
Por supuesto, a mí mi hermana no me ha dicho ni Pamplona, no sea que me entere. Y mis sobrinas, cuando les pregunté el jueves, tampoco lo tenían claro, pero sí me dijeron que preferían comer conmigo. No son muy expresivas, la verdad, pero confieso que me agradó saber que tenían presente la fecha y tenían ganas de hacerlo.
No sé para qué tuve que hablar con mi cuñado, quien me confirmó que celebraban el cumpleaños y que se les había olvidado decírmelo; que mi hermana me llamaría por la tarde para decírmelo. Ya.
Conociéndolos, no me creo lo del supuesto “olvido”. Es más plausible que les haya surgido este plan a última hora -o al menos que hayan fijado la fecha hace poco- y total, como mis planes son perfectamente descartables o al menos, menos deseables que los otros, pues oye, se abandonan y punto. Ya se hará otro día, que la Tata siempre tiene tiempo.
Sea como sea, he pillado un rebote de narices. Por la cancelación y por las formas -de las que no debería sorprenderme; sigo siendo imbécil-. Pero bueno, ya me las llevaré a comer otro año. O cuando controlen su propia agenda. O nunca.
De momento, he conseguido animar a Tere a comer hoy conmigo, aprovechando la reserva. Y sí, me hubiera encantado estar con mis sobrinas, pero poco más puedo hacer.
Al menos he pasado un buen rato con una amiga.Etiquetas: Amigos de aquí más que de allá, Mis niñas

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home