Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, diciembre 20, 2004

Malos tiempos para la lírica

En realidad para la lírica y para lo que sea...

Llevo unos días de mala leche intensa, y no puedo evitarlo. Ya no es sólo que llega la Navidad y no me gusta nada de nada -encima este año no tengo vacaciones como hasta ahora así que peor-.
Además, para dos tradiciones navideñas que tenía (la superpocha y el amigo invisible), las dos eran con mis presuntas y por tanto han desaparecido.

Se junta todo.
Hoy hace ocho meses que estoy aquí y sigo viviendo con mis padres. El albañil es un gilipollas que no hace más que poner excusas.

¿La última? Que es muy difícil aparcar por allí.
Totalmente de acuerdo pero la casa no la han movido y cuando aceptó la obra ya era difícil aparcar.

Dijo que estaría acabada para Navidad, pero no aclaró de qué año.

El caso es que hace un mes que mi cocina está en un almacén, que metí prisa para que llevaran las baldosas, que el criterio de elección del mueble del baño fue la rapidez de entrega, y este IDIOTA lleva dos meses sin dar ni chapa.

En fin, que estoy que subo las paredes a mordiscos. No acabo de estar bien en casa porque...¡¡como iba a ser cosa de dos meses....!!

Pero ya son 8 y los que colearan. ¡Dios! ¡Podía haberme alquilado un apartamento para un año y tan contenta! Aunque seguro que tampoco me hubiera asentado porque...como iba a ser provisional...

En fin, cualquier día de estos conozco al albañil -el jefe de obra es mi padre y yo solo lo he visto una vez- y le pongo firme. Quería conocerme para que me replanteara un par de cosas, decía -deben dar trabajo-.

¡Pues va dado!

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miércoles, diciembre 15, 2004

Purismo lingüístico

Pozi, lo reconozco.

Tengo la terrible manía de corregir las faltas lingüísticas del personal (tanto ortográficas como sintácticas). Y es que a veces da la sensación de que la gente no ha aprendido a hablar/escribir en ningún sitio.

Me encanta mi idioma. Y cada día más.
De hecho no entiendo la manía de empobrecerlo a base de desconocimiento y golpes a la base de la enseñanza. Y mucho menos entiendo que, justo las personas que deberían ayudar con su ejemplo -periodistas y escritores- den patadas al diccionario y a la gramática día si y día también.

Todos los días veo faltas de ortografía garrafales en los medios de comunicación escritos. No se si achacarlas al uso indiscriminado de los correctores ortográficos (los cuales admiten "a echo frío") o a la expansión de la incultura como forma de progresía (que no comparto).

Ayer, sin ir más léjos, vi un cartel en un centro comercial que hizo doler mis ojos: "Coje uno: es gratis".
Literal.

Una, que todavía cree que la escritura es una carta de presentación, no pudo por menos que avisar al encargado de la planta. "No nos habíamos dado cuenta, como vienen de Telefónica....".

No creo que el hecho de subcontratar algo sea una excusa para no verificarlo, pero al menos me dijeron que iban a avisar.

Mañana tengo que volver, así que veremos si sirve para algo.


lunes, diciembre 13, 2004

A dos semanas de Navidad

Y es que no hay forma de olvidarse de que llega "Santa tarjeta de crédito" y toda la parafernalia que lo acompaña.

Este fin de semana he estado en Madrid, visitando a una amiga que acaba de perder a su padre. Aprovechando que estaba allí, he visto las famosas luces de ¿Navidad?. Hacían un efecto raro, sobretodo porque (supongo que con el gasto en diseño vanguardista, no llegaba para todo) había zonas del centro sin una triste estrellita iluminada.

Había zonas, como la Gran Via, donde solo había unas cortinillas de luces amarillas colgadas de un extremo a otro de la calle, como si fueran manteles tendidos en un barrio napolitano.

Otras zonas, como la calle Preciados, estaba preciosa (valga la aliteración). Los propios comerciantes han sido quienes ponen la iluminación. O al menos pagan por ello, sabiendo lo que queda bonito.

En todo caso, la iluminación de las calles está bien. La gente se anima, y caminar por segun que sitios es un entrenamiento perfecto para el Corte Ingles en rebajas. A veces en invierno es difíci encontrar excusas para salir al frío.

Por eso me ha sorprendido la iluminación de las palabras. Entiendo que sea original, e incluso rompedora. Pero no es especialmente bonita, ni te mueves del sofá solo para verla (a menos que te guste la polémica).

No sé. Quizá el alcalde siga la máxima esa de "aunque sea mal, que hablen de ti". En ese caso, admitámoslo, lo ha conseguido.

viernes, diciembre 10, 2004

Puente de relax

Este puente no he hecho nada de provecho.
Nada de nada, exactamente.

Tenía que ordenar la ropa, limpiar zapatos, organizar las fotos de Argentina (de las que estoy argullosa, por cierto), estudiar alemán...

Pero me he dedicado a ver la tele, y a remolonear en el sofá mientras leía revistas y periodicos atrasados. Esa es una vieja costumbre que no he conseguido -ni he querido- desterrar.

Quizá lo más interesante fue una cena que tuve el martes. Íbamos a ser tres amigas, pero vino el novio -él jamás dirá que lo es- de una de ellas. Debía de haberle engañado para venir porque llevaba un cabreo monumental y no se molestó en ser agradable ni por un momento.

Fue una cena desagrable donde las haya, y la copa de después -a la que hice amago de renunciar- tampoco mejoró la situación.

Ya no es que sea un garrulo y un gañán, ni que intente demostrar que está encima del mundo. Ni que nos trató, incluyendo a su pareja en el 'nos', de una manera incalificable. No hay cabreo que justifique ciertos comportamientos. Al menos eso creo.

Lo que realmente me alucinó es que la humillaba, y ella simplemente estaba feliz. Fue una nueva demostración de que cuando las mujeres nos enamoramos, estamos ciegas a lo evidente. Entre otras cosas nos llamó raras, viejas y unas cuantas lindezas más, vanagloriándose de meterse con ella; ella sonreía y lo justificaba.

Yo no lo conocía más que de oidas, a través de los ojos de mi amiga. Y la persona a la que conocí el martes no era la misma de la que me hablaba, seguro.
¿dónde está ese chico tan majo y agradable? Allí no, doy fé.

También puedo dar fé de que el sentimiento fue mutuo. Le debo caer como una patada en salva sea la parte, lo que me ayudará en el trabajo de evitarlo.

Ayer recibí un mensaje preguntando qué tal me lo había pasado en la cena, junto con algún comentario tipo "¡qué bien que os hayais conocido!". No queda duda: está enamorada hasta los huesos.

Y yo no contesté.

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