Desde hace varios años, mi
empresa se une a las celebraciones del día internacional de la mujer en la
ciencia, que ahora se llama día internacional de la mujer y la niña en la
ciencia. En fin. Tonterías progres.
Hace un tiempo, la ONU declaró el
11 de febrero como día de la mujer en la ciencia, en reconocimiento al papel
clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología.
Así, a partir de entonces, en esa fecha se realizan distintas actividades para
visibilizar el trabajo de las mujeres que se dedican a las áreas STEM (Science, Technology, Engineering and
Mathematics), creando así referentes femeninos para la infancia que
puedan contribuir a la elección de estas áreas como carreras profesionales.
En años anteriores, bajo el
título «Buscamos a las científicas del futuro» se han organizado ‘escape
rooms’, experimentos varios, exposiciones de carteles con científicas -que
siguen colgados en el vestíbulo-… Este año, sin embargo, se ha organizado una
yincana por grupos. En principio iba a organizarse el día 9 de febrero, pero
tuvo tanto éxito, que se abrió otra sesión el día 13.
Cuando lo supe, no le dije nada a
mi hermana porque enseguida comentaron que se habían quedado sin plazas. Podía
habérselo dicho cuando se estaba organizando, pero entre unas cosas y otras, lo
dejé pasar. Y la verdad es que otros años, aunque se lo había comentado,
tampoco había insistido mucho. Cuando a finales de febrero avisaron de que se
abría otra sesión, decidí comentárselo.
En principio no se mostró
entusiasmada: que si tenían partidos, exámenes… Por algo no insistía yo otros
años. Se lo comenté a mi madre y ella sí que vio el atractivo: quería que las
apuntara sin dudarlo. Finalmente, entre una y otra, la convencimos, aunque
seguía diciendo que quizá Sofía no viniera por los exámenes.
Yo por ahí no pasaba: si era una
actividad con plazas limitadas, había que ser responsable. Si te apuntas,
acudes. Tras algún tira y afloja, y dado que las dos querían venir (*), al
final quedaron apuntadas, con firma materna incluida para los derechos de
imagen (como hay confianza, me lo pasaron a mí para que se lo enviara a mi
hermana, que decía no haberlo recibido).
Aunque al principio yo no iba a
participar, hacían falta voluntarias para la segunda sesión, así que hoy a las
cuatro estaba con todos ayudando a terminar de preparar el vestíbulo donde
íbamos a celebrar la yincana.
Básicamente, la idea era dividir
a los niños en grupos y, apoyados por un voluntario, que cada uno de estos
grupos realizase una serie de pruebas, ganando el grupo que acabara primero.
Yo había visto la lista de
posibles pruebas, pero hasta esa misma mañana no había sabido cuales se iban a
hacer. La organizadora principal y algunas de las otras voluntarias ya habían
estado la semana pasada, así que sabían ya por donde iban los tiros, cuáles
eran las pruebas complicadas…
A las cinco han empezado a venir
los niños, incluyendo a mis sobrinas. Aunque en principio las plazas estaban
completas, finalmente varios niños fallan, así que los grupos se reorganizan
para que no haya ninguno con menos de cuatro niños. También hay alguna
reorganización por petición paterna, para que los niños vayan con sus
amigos/compañeros.
Al final, yo me encargo de un
grupo de cuatro niños, y hay una voluntaria que se queda sin nadie -se tenía
que ir pronto, así que le va bien-. Tenemos treinta críos en 5 grupos, en
total, y cinco pruebas que hacer:
1) Hacer un circuito
con patatas, encendiendo una bombilla
2) Montar un vaso con un motor, una hélice y varios rotuladores. El resultado tiene
que pintar algo sobre un papel para darse por válido.
3) Tirar un huevo sin que se rompa, acolchándolo antes con papel, pajitas de plástico
y una tira de celo.
4) Detectar quien ha tocado un vaso comparando las huellas dactilares
5) Hacer una torre de espaguetis y ‘jamones’. Ganará la más alta.
Tras un pequeño discurso de la directora
(**), empezamos las pruebas. Tenemos 20
minutos para cada una, aunque alguna, como la del vaso, pueden costar más,
según la experiencia de la semana pasada. Tendremos que ayudarles, dicen.
Mi grupo son tres niños y una niña, que además de obediente, escucha mis
recomendaciones. De hecho, yo creo que les ayudo más de lo que debería, pero
como no me hacen caso, especialmente uno de ellos, que parece tener ganas de
protagonismo (actúa como si supiera todo y no hace caso a nada, revolucionando
de paso a los otros dos), acaban sin ganar una sola prueba.
La bombilla no luce -estaba bien, pero la intensidad es muy baja y apenas
se ve-, el vaso no hay forma de montarlo, el huevo se rompe sin remedio, las
huellas las sacan pero se equivocan al comparar y la torre de espaguetis se
convierte en un amasijo sin estructura y sin altura que es incapaz de competir
con el resto (***). Guay.
Mis sobrinas han estado en el grupo
de Rocío, que -en sus palabras- ha acabado “enamorada” de ellas. Las dos muy
dulces, me ha dicho; Sofía, tímida, y la otra, disfrutando sin callarse,
participando en todo. Yo he visto que las dos disfrutaban mucho, así que me doy
por contenta.
Tras recoger
(básicamente envolviendo todo en los manteles y tirando estos a la basura), las
he llevado a casa y las dos me han confirmado que se lo habían pasado bien, así
que espero que el próximo año se animen también.
Ya veremos. No será por no intentarlo :-D.
(*) Teresa es disfrutona, pero también una encantadora de
serpientes que diría lo que fuera por agradarnos. La otra, en modo
preadolescente perdido, no ponía entusiasmo pero tampoco decía que no. Así,
asumimos que las dos querían venir.
(**) Mis sobrinas están
alucinadas con este discurso. Dicen que es una tonta y que se reía sin motivo,
con lo que no me queda otro remedio que estar de acuerdo.
(***) Y eso que les he dicho como montar la estructura para
que aguante y suba…
Nota: esto es lo que publicaron después en el boletín de la empresa:
"
El lunes 13 de febrero celebramos en nuestras instalaciones la
última sesión de este año de «Buscamos a las científicas del
futuro», la iniciativa de ITAINNOVA enmarcada en los actos del 11F
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Más de 30 niños asistieron ese día a realizar las distintas
pruebas de la gymkana organizada por el equipo 11F de ITAINNOVA.
En total, entre las dos jornadas han asistido 70 niños de entre
10 y 15 años.
Varios experimentos de robótica, electrónica y electricidad,
entre otras tecnologías, han conformado la gymkana de ITAINNOVA,
en la que debían construir una torre de espaguetis y chuches,
crear un vaso robotizado, investigar huellas digitales, etcétera.
Asesorados por un grupo de ingenieras del centro tecnológico, que
han colaborado en este “laboratorio de experiencias”."
Etiquetas: Mis niñas, Trabajo