Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

miércoles, febrero 15, 2023

Cata en Montal: blancos

Ya hace tiempo que Vega y yo pensábamos en organizar otra “actividad extralaboral” con algunas compañeras de trabajo. La primera fue en septiembre del año pasado. Nos lo pasamos muy bien y todas acordamos repetirlo en algún momento; antes de acabar el año, si es posible. Pero, sin darnos cuenta, el tiempo ha pasado y no hemos hecho nada…

Así, cuando Vega me mandó la lista de catas de Montal de febrero, decidimos intentar organizarla para hoy, 15 de febrero. Además, Vega sugirió incluir a Carolina, una chica muy maja de otro departamento.

Escribí a todas, y por A o por B, solamente pudimos unirnos tres. Clara se lo comentó a Carolina, quien también se animó, así que llamé para reservar. Siendo dos o más, ya es factible 😊

Vega y yo hemos llegado antes y hemos esperado al resto con una cervecita. Clara ha llegado justa, y Carolina ya cuando habíamos empezado.

Otras veces -yo ha he venido a estas catas un par de veces antes- hemos atendido la explicación atentamente, siguiendo la cata. Hoy, sin embargo, la cosa se ha desmandado, y hemos disfrutado del vino y la comida sin hacer mucho caso a la chica que llevaba la cata. Menos mal que estábamos un poco alejadas del resto, y no hemos molestado demasiado (al menos eso creo).

Hemos disfrutado del vino y los aperitivos, y como nos hemos quedado con hambre hemos pedido algo más, incluyendo una botellita de vino de los que habíamos probado hoy. Así, a lo tonto, hemos acabado tardísimo y hemos tenido que salir por detrás.

Al pagar, eso sí, nos han ofrecido la posibilidad de bajar a ver el museo de la Torre Nueva. Claro lo ha atribuido a que, antes de empezar la cata guiada, ella ha podido saludar a uno de los dueños, con el que fue a clase. Al saludarle, le ha comentado las ganas que tenía de ver el museo de la Torre Nueva y él le ha dicho que venga cualquier día.

Y sí, esa puede ser una explicación lógica, porque éramos las últimas, y supongo que los empleados estaban deseando que nos fuéramos a casa.

Al final, ha sido una noche muy agradable, y aunque mañana estaremos hechas puré(*), ha merecido la pena.

(*) Confirmado, el día siguiente estábamos hechas puré.

++

MIÉRCOLES 15 DE FEBRERO

UVAS BLANCAS EXPATRIADAS EN ESPAÑA

Puerros asados con salsa de Calçots - Maridado con Marqués de Riscal Sauvignon Blanc, D.O.P. Rueda

Sardinillas con tartar de tomate - Maridado con Anayón Chardonnay de Grandes Vinos y Viñedos, D.O.P. Cariñena

Chistorra de Navarra - Maridado con Viñas del Vero Gewürztraminer, D.O.P. Somontano


 

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lunes, febrero 13, 2023

“Yincana” para niños en el trabajo: día de la mujer en la ciencia

Desde hace varios años, mi empresa se une a las celebraciones del día internacional de la mujer en la ciencia, que ahora se llama día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. En fin. Tonterías progres.

Hace un tiempo, la ONU declaró el 11 de febrero como día de la mujer en la ciencia, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología. Así, a partir de entonces, en esa fecha se realizan distintas actividades para visibilizar el trabajo de las mujeres que se dedican a las áreas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics), creando así referentes femeninos para la infancia que puedan contribuir a la elección de estas áreas como carreras profesionales.

En años anteriores, bajo el título «Buscamos a las científicas del futuro» se han organizado ‘escape rooms’, experimentos varios, exposiciones de carteles con científicas -que siguen colgados en el vestíbulo-… Este año, sin embargo, se ha organizado una yincana por grupos. En principio iba a organizarse el día 9 de febrero, pero tuvo tanto éxito, que se abrió otra sesión el día 13.

Cuando lo supe, no le dije nada a mi hermana porque enseguida comentaron que se habían quedado sin plazas. Podía habérselo dicho cuando se estaba organizando, pero entre unas cosas y otras, lo dejé pasar. Y la verdad es que otros años, aunque se lo había comentado, tampoco había insistido mucho. Cuando a finales de febrero avisaron de que se abría otra sesión, decidí comentárselo.

En principio no se mostró entusiasmada: que si tenían partidos, exámenes… Por algo no insistía yo otros años. Se lo comenté a mi madre y ella sí que vio el atractivo: quería que las apuntara sin dudarlo. Finalmente, entre una y otra, la convencimos, aunque seguía diciendo que quizá Sofía no viniera por los exámenes.

Yo por ahí no pasaba: si era una actividad con plazas limitadas, había que ser responsable. Si te apuntas, acudes. Tras algún tira y afloja, y dado que las dos querían venir (*), al final quedaron apuntadas, con firma materna incluida para los derechos de imagen (como hay confianza, me lo pasaron a mí para que se lo enviara a mi hermana, que decía no haberlo recibido).

Aunque al principio yo no iba a participar, hacían falta voluntarias para la segunda sesión, así que hoy a las cuatro estaba con todos ayudando a terminar de preparar el vestíbulo donde íbamos a celebrar la yincana.

Básicamente, la idea era dividir a los niños en grupos y, apoyados por un voluntario, que cada uno de estos grupos realizase una serie de pruebas, ganando el grupo que acabara primero.

Yo había visto la lista de posibles pruebas, pero hasta esa misma mañana no había sabido cuales se iban a hacer. La organizadora principal y algunas de las otras voluntarias ya habían estado la semana pasada, así que sabían ya por donde iban los tiros, cuáles eran las pruebas complicadas…

A las cinco han empezado a venir los niños, incluyendo a mis sobrinas. Aunque en principio las plazas estaban completas, finalmente varios niños fallan, así que los grupos se reorganizan para que no haya ninguno con menos de cuatro niños. También hay alguna reorganización por petición paterna, para que los niños vayan con sus amigos/compañeros.

Al final, yo me encargo de un grupo de cuatro niños, y hay una voluntaria que se queda sin nadie -se tenía que ir pronto, así que le va bien-. Tenemos treinta críos en 5 grupos, en total, y cinco pruebas que hacer:

1) Hacer un circuito con patatas, encendiendo una bombilla
2) Montar un vaso con un motor, una hélice y varios rotuladores. El resultado tiene que pintar algo sobre un papel para darse por válido.
3) Tirar un huevo sin que se rompa, acolchándolo antes con papel, pajitas de plástico y una tira de celo.
4) Detectar quien ha tocado un vaso comparando las huellas dactilares
5) Hacer una torre de espaguetis y ‘jamones’. Ganará la más alta.

Tras un pequeño discurso de la directora (**), empezamos las pruebas. Tenemos 20 minutos para cada una, aunque alguna, como la del vaso, pueden costar más, según la experiencia de la semana pasada. Tendremos que ayudarles, dicen.

Mi grupo son tres niños y una niña, que además de obediente, escucha mis recomendaciones. De hecho, yo creo que les ayudo más de lo que debería, pero como no me hacen caso, especialmente uno de ellos, que parece tener ganas de protagonismo (actúa como si supiera todo y no hace caso a nada, revolucionando de paso a los otros dos), acaban sin ganar una sola prueba.

La bombilla no luce -estaba bien, pero la intensidad es muy baja y apenas se ve-, el vaso no hay forma de montarlo, el huevo se rompe sin remedio, las huellas las sacan pero se equivocan al comparar y la torre de espaguetis se convierte en un amasijo sin estructura y sin altura que es incapaz de competir con el resto (***). Guay.

Mis sobrinas han estado en el grupo de Rocío, que -en sus palabras- ha acabado “enamorada” de ellas. Las dos muy dulces, me ha dicho; Sofía, tímida, y la otra, disfrutando sin callarse, participando en todo. Yo he visto que las dos disfrutaban mucho, así que me doy por contenta.

Tras recoger (básicamente envolviendo todo en los manteles y tirando estos a la basura), las he llevado a casa y las dos me han confirmado que se lo habían pasado bien, así que espero que el próximo año se animen también.

Ya veremos. No será por no intentarlo :-D.

(*) Teresa es disfrutona, pero también una encantadora de serpientes que diría lo que fuera por agradarnos. La otra, en modo preadolescente perdido, no ponía entusiasmo pero tampoco decía que no. Así, asumimos que las dos querían venir.

(**) Mis sobrinas están alucinadas con este discurso. Dicen que es una tonta y que se reía sin motivo, con lo que no me queda otro remedio que estar de acuerdo.

(***) Y eso que les he dicho como montar la estructura para que aguante y suba…

Nota: esto es lo que publicaron después en el boletín de la empresa:

"

El lunes 13 de febrero celebramos en nuestras instalaciones la última sesión de este año de «Buscamos a las científicas del futuro», la iniciativa de ITAINNOVA enmarcada en los actos del 11F Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Más de 30 niños asistieron ese día a realizar las distintas pruebas de la gymkana organizada por el equipo 11F de ITAINNOVA.

En total, entre las dos jornadas han asistido 70 niños de entre 10 y 15 años.

Varios experimentos de robótica, electrónica y electricidad, entre otras tecnologías, han conformado la gymkana de ITAINNOVA, en la que debían construir una torre de espaguetis y chuches, crear un vaso robotizado, investigar huellas digitales, etcétera. Asesorados por un grupo de ingenieras del centro tecnológico, que han colaborado en este “laboratorio de experiencias”."

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jueves, febrero 02, 2023

Pinta y brinda

Hace un tiempo, al volver a casa, vi un local a pie de calle donde la gente estaba pintando enfrente de caballetes y me llamó la atención. Pinta y brinda, se llamaba. Paso bastante por allí  -está muy cerca de casa y me cae de paso- y a veces estaba abierto, a veces cerrado, pero despertó mi curiosidad lo suficiente para buscarlo por internet.

Básicamente se trata de una actividad que consistía en pintar un cuadro mientras se bebía algo. Tenía su atractivo, y se la sugerí a Patricia como una posibilidad para la próxima vez que quedáramos. A ella le encantó, e insistió en hacerlo. Y aunque sale algo carete (36€), es algo distinto, y me animé.

Hay distintos cuadros para elegir, y aunque la mayoría no son precisamente una maravilla (se tienen que poder hacer en una tarde por completos legos; imposible meternos en honduras), nos decidimos por un que mostraba un bosque en otoño. He de decir que la decisión se basó más en la fecha que en el cuadro, pero todo influye.

Es así como hoy, a las seis, Patricia y yo nos hemos visto a la puerta del local, dispuestas a pasar un buen rato. Un local grande con una mesa alargada, que ya había visto al pasar, tenía solamente seis pequeños caballetes, al lado de cada uno de los cuales había un equipo de brochas, pinceles y pinturas sobre una paleta de papel desechable. ¡Qué práctico! Entre cada dos caballetes, además, había una bandejita con queso y trozos de salchichón.

Andrea, la chica que nos ha recibido, nos ha indicado donde dejar los abrigos y nos ha preguntado que queríamos de beber. Hoy seremos pocos, nos ha dicho. También nos ha dado las pinceladas -nunca mejor dicho- de la actividad: usaremos pintura acrílica (ojo con las manchas secas en la ropa; no se van. Es mejor quitarlas en cuanto caen), es muy fácil, y cada uno puede improvisar lo que quiera.

A lo largo de las tres horas que ha durado la actividad, Andrea nos ha ido guiando paso a paso. Además, entre pincelada y pincelada, Patricia y yo hemos estado hablando tranquilamente. Hay que decir que he disfrutado de la actividad. Requiere atención, y hay que concentrarse, pero es agradable y hacer algo creativo siempre es satisfactorio.

Cuando hemos terminado, Patricia y yo nos hemos ido a cenar a una pizzería cercana que yo quería probar desde hace tiempo. La verdad es que es una chica súper maja, y disfrutamos mucho de estos ratos. Al acabar, la he acompañado al autobús y hemos puesto fecha para la siguiente... a ver si conseguimos no retrasarla :-)

Mi cuadro

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