Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

viernes, enero 26, 2024

Teatro: Un detective muy original

Mi hermana me pidió los datos hace dos días para apuntarme a no-sé-qué, indicándome que si no quería ir, se lo diría a otra persona. Dicho no-sé-qué resultó ser una obra de teatro organizada por la asociación aragonesa de esclerosis lateral amiotrófica que se celebraba en el Centro cívico Río Ebro.

El pantallazo que me mandó, donde lo anunciaban, tenía buena pinta así que le dije que sí, que iría. Suelo ir a tomar cerveza con una amiga los viernes, pero como esto era a las seis, me daba tiempo.

Habíamos quedado a las seis menos cuarto en la puerta. Como yo llegaba antes (ella salió tarde de casa y después tuvo problemas con el tranvía), quedamos en que yo cogería las entradas. De hecho, el proceso de asistir a estas cosas es un ejercicio de burocracia que parece sacada de los tiempos de Stalin:

  •           Primero te inscribes, dando todo tipo de datos a mi entender innecesarios (¿para qué diablos quieren mi dni para asistir a una obra de teatro?¿y la fecha de nacimiento? Se les va con las ansias de control y de recoger datos).
  • Al inscribirte, te mandan un QR -pobre de ti como no tengas dirección de correo electrónico- que, al llegar allí, te escanean nada más pasar la puerta.
  • No sé cómo, los del QR -que parecen no enterarse de nada- te mandan a un mostrador donde te vuelven a pedir de nuevo los datos. Este paso fue un error burocrático, claro, porque si te habías registrado antes NO hacía falta volver a hacerlo.
  • Superado el vestíbulo, tuve que bajar abajo a pagar las entradas -este es el único paso normal de todos- aunque, Dios sabrá por qué, la chica que cobraba, ¡¡apuntaba los nombres!! ¿Para qué? Dios sabrá.

Al llegar antes, pasé el QR de mi hermana, le pagué la entrada y le llamé para que pasara directamente a la sala, donde yo, tras probar varios asientos, había encontrado un par con una visibilidad medio decente.

Tras los agradecimientos de rigor y la presentación de la obra por uno de los actores, la función empezó casi veinte minutos tarde. El local estaba lleno, a pesar de la poca visibilidad de algunos asientos.

La obra, a cargo del grupo de teatro de aficionados Luciérnaga, estaba anunciada como simpática y graciosa, pero pronto vimos que ni una cosa ni otra. Entre la mala acústica de la sala, su escasa visibilidad, y la tontería que estaban representando, mi hermana y yo estábamos deseando irnos. Mi cuñado, que en teoría no había venido porque tenía cosas que hacer, le había dicho que prefería que viniera conmigo; ¡ese sí que sabe!

En teoría la obra, “un detective muy original”, trataba de tres hermanas, que contratan a un detective para que les ayude a descubrir el ladrón que les ha robado varias veces. Este argumento, que podría dar para mucho (no hay más que ver lo que hace Agatha Christie con tres personajes y medio en la mayoría de sus novelas), queda deslucido por ciertos toques extraños, incluyendo alguno escatológico, y algún giro de guion digno de un mago. Si las cosas tienen que casar, casan; y si en el camino se pierde la lógica, ¡qué se le va a hacer!

En fin, lo mejor es que no duró demasiado, y que a las 7 y media pudimos irnos; yo a mi cerveza, y mi hermana con su marido.

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