Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, marzo 28, 2005

Formas estúpidas de destrozarse un dedo

Hace dos meses intenté cortar un trozo de salchichón. Pura gula, dejemoslo claro. Y tambien pura estupidez: decidí usar un cuchillo jamonero que era el que tenía más a mano.

El cuchillo resbaló y me di un tajo en el dedo índice que me dejó sangrando como una fuente. Concretamente debajo del nudillo. Era profundo, pero lo subestimé y lo solucioné con una tirita y un montón de betadine. ¿cómo voy a ir al médico por una chorrada así?

El salchichón me lo acabé comiendo a mordiscos, y el dedo comenzó a doler de una forma terrible. Se hinchó y siguió sangrando un par de días. Tampoco fui al médico porque me iba de carnavales, y la elección era clara: ¿médico o carnavales?
¡carnavales, claro!

Entonces pensé que había llegado al hueso y cada vez estoy más convencida. A la semana del corte la inflamación bajó y aunque dolía un poco y no podía doblarlo, seguí sin hacer nada.
Hasta hoy. He ido al médico porque dos meses después sigo sin poder doblar totalmente el dedo, y tengo una extraña hinchazón rosa en el nudillo. Y resulta que tengo el tendón tocado -no cortado del todo porque entonces no podría ni moverlo-.

En fin, que entre el bulto rosa y la plantación de champiñones que tengo en los dedos -las verrugas, que me han cogido cariño- , he tenido que descartar para siempre la opción de hacer anuncios de crema de manos.

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martes, marzo 22, 2005

Siguiente paso: los colores

Ya está decidido: me cambian las molduras de las puertas. No sé si hago bien o mal pero era lo que había querido desde un principio así que me atendré a las consecuencias si las otras me gustaban más.

Ahora entro en la siguiente fase: los colores de las paredes. Menos mal que esto es más sencillo, que si no...

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jueves, marzo 17, 2005

Mis adorables vecinos

Antes de mudarme ya he conseguido que mis vecinos me odien. O al menos que no me aprecien demasiado.

¡Esto es rapidez!

El vecino de arriba se quejó a mi padre de que llevo un año de obras y lo de dar golpes a las ocho de la mañana del domingo es una broma pesada. Estoy de acuerdo con él, de hecho.

Mi padre había pedido que no se trabajase tan temprano los fines de semana, pero que si quieres arroz, Catalina.

Otro "amable" vecino subió cuando estaban colocando las molduras de las puertas y dijo que si no las ponía igual que las del resto del rellano, las arrancaba.

¡Ahí le aplaudo! Y es que el carpintero había decidido, otra vez sin preguntar a nadie, ponerle las mismas molduras que al resto de las puertas de la casa. Sí, sí, de esas a las que solo les faltan angelotes...

No sé de que me sorprendo ya que en la casa de mis padres ha hecho lo mismo. La puerta de su casa tiene ahora un dibujo distinto al resto del bloque -distinto tamaño de rectángulos-, un pomo que no se parece en nada a lo que era, y una moldura horrible igualita a las mías.

Mi padre le dijo que no la cambiara, pero claro, es que no tiene un vecino defensor de la uniformidad como el mío...

¿Por qué siempre acabo hablando de molduras?

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lunes, marzo 14, 2005

A vueltas con las puertas

Debo estar metida en una película de Buñuel y aún no me he dado cuenta. Sino, no le encuentro explicación...

El viernes mi padre me hace comer aprisa y corriendo para ir a ver mis puertas antes de irme a Madrid. Parecía el vendedor, en serio. Que si estaban de acuerdo con el marco, que si están preciosas, que si era el mismo dibujo que el bajorelieve de la hoja, que si el cerrajero le había dicho que así estaban preciosas,...

En fin, que las puertas no estaban mal, pero sigo convencida de que podrían quedar bonitas con las molduras lisas y lasas.

Mi padre, que le pone voluntad pero veces parece que se alía con el enemigo, me dice que llame al carpintero para decirle como las quiero, porque si se lo digo me las v¡cambia. Pero yo quiero ver como quedan las lisas, que son las que quería, así que no tengo nada que decirle. Todavía.

¡¡Que llames al carpintero!!
¿Y para qué?¿para nada? Lo peor es que cualquier jefe de obra haría lo mismo. Asumen que hay cosas que no hay que preguntar. Pues no, ¡¡hay que preguntar TODO!!

Hablo con el carpintero -otra estupidez de esas que hay que hacer en la vida- y me dice que haga lo que quiera pero que esas puertas se ponen con esas molduras. En este punto empiezo a pensar que vivo en un universo paralelo. Que si pongo molduras lisas mato la puerta. ¡Pues claro, memón! ¡Si quiero angelotes ya los pintaré luego!. Que así quedan preciosas y que si no van a quedar muy sosas. Sobrias, digo yo, van a quedar sobrias. ¡Modernas! Pero es que esas no son puertas modernas, responde. Bueno, que el lunes te digo lo que sea.

Lo único que conseguí es cabrearme. Otro gilipollas que no se plantea diferentes maneras de hacer las cosas. Y ahora estoy convencida de que no preguntó, porque, ¿como va a querer alguien unas puertas blancas modernas y sin florituras? Al menos el carpintero aun no acaba de imaginárselo.

Estoy hasta el moño y si transijo es por acabar de una vez y no volver a escuchar a nadie sobre mi casa NUNCA MÁS. Si no le gusta a alguien que se joda, pero los muebles los elegiré yo, y ya está.

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miércoles, marzo 09, 2005

Obras

Hoy es ese el tema estrella en casa: las famosas obras de mi casa, que parece que no van a acabar nunca.

Tengo un frigorífico nuevo en la cocina. Yo ya tenía uno pequeñito que venía con la casa, pero mis padres -que son un encanto- se empeñaron en regalarme uno. Estuvimos mirando distintas posibilidades y al final se lo compraron al que me había vendido la cocina.

Lo trajeron, me rallaron dos de las carísimas baldosas de la cocina, y mi madre me dijo que le parecía que tenía demasiado congelador. ¡¡Demasiado!! Eso es quedarse corto. Tiene más congelador que frigorífico.

Veo mi futuro en forma de ultracongelados. Si meto más de una lechuga en el frigorífico, ya no me cabe nada más, así que...¡Me cabía más en el antiguo! Es que no aprendemos, de verdad... Además no tenía marcador de temperatura, así que debes suponerla.

Mi madre me dijo que preguntaría sobre la posibilidad de cambiarlo, pero eso, como es fácil suponer, es imposible. Y así era. Cuanto más lo pienso, peor.

La verdad es que es alucinante: tres días mirando frigos para comprar uno a ciegas. ¡Manda huevos!

Pasemos a otro tema: Las molduras de las puertas.

Me las han puesto barrocas totales. El carpintero me dice que si quiero las cambia, que no tenía apuntado que las quisiera lisas y lasas. Tengo que ir a verlas, a ver que hago. Mi padre me dice que las deje como están, que si son más bonitas, que si el cerrajero le ha dicho lo mismo...Este hombre, con tal de acabarlo, es capaz de dejarlo como esté.

Lo hizo con su baño, lo hizo con el radiador de mi hermana, y lo ha hecho con la puerta de entrada. La han cambiado, y aunque se supone que es igualita al resto de las del rellano, no se parece en nada. Ni la moldura, ni el dibujo de la madera ni la maderita que lleva encima para hacer los dos cuadros. Hasta el carpintero le dijo de cambiarla y papa le dijo que la dejara estar. Sin comentarios.


Yo estoy por hacer lo mismo: si las molduras ya están puestas que se queden. No quiero seguir esperando a que las hagan, etc, etc...

Se ve que hoy llevo un cabreo con el tema casa de alucinar. Pero es un cabreo triste. Veo que la PUTA OBRA DE LOS HUEVOS no acaba nunca, y que basta que yo pida un cosa para que hagan la contraria. Va a hacer un año que he vuelto y sigo viviendo con mis padres. Estoy que trino. Y encima mi madre diciendo que soy poco tolerante. Y mi padre diciendo que parece que no haga nada a derechas. ¡Pues vaya!


Las luces del baño pequeño las voy a poner igual que las del grande. Me niego a discurrir. Y el salón todo del mismo color, que tampoco quiero pensar. Solo quiero que la acaben y mudarme a toda velocidad. Se puede vivir con menaje de plástico (ya lo he hecho) y en cuanto tenga luces y cama emigro.

Me voy a ver las molduras, a ver si saco un ojo a alguien.

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He tocado fondo

El sábado toqué fondo. Ya no se puede caer más bajo, ni intentándolo.

Me pasé el día haciendo el vago -sanísimo, ya tenía ganas- y por la tarde llamé a mi prima para ver si le apetecía hacer algo. Estaba desganada y no me apetecía llamar a las amigas de mi hermana.

Mi prima me dijo que iba a ir al cine con su madre, y que si quería ir. Pues eso: fui al cine con mi tía, ¡una amiga de mi tía! y mi prima. Cuando el acomodador nos pidió las entradas a mi prima y a mí y dijimos que íbamos con las señoras de delante puso una cara de susto digna del momento.

He llegado a lo peor de lo peor.
Vale que mi tejido social haya desaparecido prácticamente, vale que la mayoría de mis amigos estén repartidos por el mundo, pero llegara a esto...

Como dice mi hermana, mejor quedarse en casa escuchando a Perales.

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martes, marzo 01, 2005

Ya está...

Mi hermana se casó el sabado.

Y la verdad es que estaba deseando que llegara el día, no porque se fuera de casa, no. En realidad estos dos días la he echado de menos al levantarme y desayunar sola, sin que dijera nada peyorativo sobre el modelo que llevaba o sobre los pelos que sacaba de casa.

Pero tras dos meses de preparativos, ya no podía más. Especialmente el último mes fue una pesadilla desde el primer día al último.

La boda salió genial. Los novios guapísimos (y no todos los novios están así de guapos, que he visto ya muchas bodas), la ceremonia preciosa, y el banquete buenísimo.

Ellos estaban radiantes y felices, compartiendo su alegría con todos los que se ponían a tiro. Los invitados, ninguno de compromiso, disfrutaron y se dejaron contagiar de la alegría general.

A ver si tienen suerte y son felices.

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