Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

martes, mayo 30, 2006

Restaurantes en Logroño

(Sugerencias de Quique)

Restaurantes en los que se come bastante bien a buen precio comida típica riojana y situados en la parte vieja:

LA SENDA
PRECIO MEDIO (CARTA): 20-25 € - PRECIO MEDIO (MENU): 13 €
C/ LAUREL, 19
Tel. 941 229 093

LA BOMBILLA II
PRECIO MEDIO (CARTA): 18-24 € - PRECIO MEDIO (MENU): 8 €
C/ MAYOR S/N
Tel. 941 224 523

EL PORTALON
PRECIO MEDIO (CARTA): 24 € - PRECIO MEDIO (MENU): 12 €
C/ PORTALES, 7
Tel. 941 241 334

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viernes, mayo 26, 2006

Fase expansiva

Y es que llegamos al segundo "momentus horribilis" del verano.

O al primero, según como se mire.

Hace calor, los vaqueros ya se pegan a la piel, y te apetece volver a esa ropa fresca, a esas faldas vaporosas que dejan que el aire corra, y a las telas finas que maldices en el momento de plancharlas.

Emocionada, sacas la ropa de verano de las cajas y las fundas donde ha dormido el sueño de los justos durante los meses de invierno. Y te la pruebas.

Ese es el "momentus horribilis". Cuando descubres con horror que lo que antes te estaba holgado apenas te cabe. Las cremalleras cierran haciendo un esfuerzo desesperado y las costuras gritan silenciosas por el esfuerzo realizado.

Tantos meses con los michelines tapados para descubrir que tus lorzas han crecido y se han multiplicado. ¿Y no podían desoir el mandato bíblico? Pues no, ahí están.

Y encima se descuelgan, en plan Homer Simpson.

En fin, voy a ver si comiendo chocolate se me pasa el disgusto :-)

lunes, mayo 22, 2006

Una maldición de todos los veranos

Una de las que viene con el calor, el buen tiempo y el cambio de ropa de temporada. Indefectiblemente. Todos los años lo mismo. Sin piedad.

En esta ciudad en la que vivo, donde hay nueve meses de invierno y tres de infierno, pasa la mayor parte del año con los pies tapados, con calcetines, medias y demás aparataje. Además de abrigarlos, así consigues que los pies se queden blanditos y se malacostumbren al exceso de mimos.

Pero nada dura para siempre.

Con los primeros calores aguantas. Con los segundos, te planteas cambiar de ropa -y de zapatos, claro-. Y cuando vienen los terceros, mandas cualquier prevención a freir espárragos y sacas rápidamente la ropa de verano y las sandalias.

Dejaré de lado el famoso tema de la ropa de verano, la muestra de michelines, que no te vale nada, etc, etc...Es demasiado doloroso :-(

El caso es que este fin de semana me fui a Madrid con unos amigos. Inocente de mí, creí a pies juntillas lo de la bajada de temperaturas para el fin de semana que había anunciado el hombre del tiempo a bombo y platillo, y ni pensé en llevarme nada más fresco que unos mocasines. Con calcetines, por supuesto.

Pues bien, la esperada bajada de doce grados sería por la noche, porque el sábado a mediodía había 36 grados en el exterior de la Avenida de América. ¡Casi nada!

Desesperada, me compré unas alpargatas en la primera tienda que ví -sobra decir que me las llevé puestas-. Además eran bonitas. ¿qué más podía pedir?

Las primeras dos horas fueron de completa felicidad. ¡¡Qué a gusto se va con los pies al aire!!

Poco a poco empecé a notar molestias. "La falta de costumbre" pensé. Pero no me arredré y seguí como si nada.

Por la noche no podía más. Tenía rozaduras en todos los sitios imaginables. ¡¡Incluyendo la planta del pie!! Cuando me desincrusté la sandalia confirmé lo que me temía: varios trozos de piel estaban en carne viva -bonita contradicción, porque ya no quedaba piel en las rozaduras-.

Ayer domingo me volví a poner los zapatos con calcetines, seguro. Aunque lo peor es saber que esto solo es el comienzo.

Hasta que el pie se endurezca por todos sitios, habrá que rotar las sandalias, para que las rozaduras se hagan por todos sitios, y dando tiempo a las más viejas a curarse. Hoy he vuelto a los calcetines, pero se que los zapatos de invierno tienen los dias contados.

Bueno, supongo que siempre es mejor que pasar calor con zapato cerrado. ¿Cómo aguantarán los hombres?

martes, mayo 16, 2006

Formas de complicarse la vida

Y es que los seres humanos somos complejos, y muchas veces incomprensibles. Empezando por mí misma.

Después de dos años, yo pensaba que tenía superadas muchas cosas. Incluyendo la impresión de ver que las que tú creías tus amigas eran unas arpías sin ningún tipo de cariño ni sentimientos que no te conocían lo más mínimo.

Nota: si, hablo de mis presuntas. ¿de quién, sino?

Pues no, parece que no lo tengo tan superado como yo creía.

C. , que está fuera de España, vino la semana pasada para hacer un examen interno de su empresa. Estuvo aquí una semana, por lo que parece.

Sé que estuvo aquí porque mi prima me lo dijo. Lo mejor del asunto es que tampoco la llamó a ella. Se lo dijo una amiga común con la que había quedado C., y le comentó que se lo dijera a mi prima y quedaran las tres.

A mi no me hubiera gustado que no me llamara ella, pero mi prima es un pedazo de pan que no se enfada con nadie, así que no me sorprendió que fuera.

Lo mejor del asunto es que C. le dijo que podía decirme que estaba aquí (¡¡qué "honor"!!) y que me llamaría (¡¡aún más "honor"!!).

También se que tuvo tiempo para reunirse con el resto de las presuntas, lo que molestó a otra amiga ya que una de ellas nunca tiene tiempo de quedar. "¡¡Conmigo, claro; con el resto si que tiene tiempo!!", me confesó.

No, no me ha llamado. Y lo peor de todo es que me siento molesta. De hecho es lo que llevo peor: que aún me afecten estas cosas de alguien de la que sé que no puedo esperar nada.

Lo dicho: que somos, cuando menos, difíciles de comprender.

Le he pedido a mi prima que no le diga a C. que yo sé que ha venido a ZgZ. No se porqué lo he hecho, la verdad.

Quizá para poder pillarla en un renuncio si alguna vez me la encuentro.

En cualquier caso, no me conozco lo demasiado bien para saberlo...

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miércoles, mayo 03, 2006

No es una leyenda urbana

Cuando la ciudad duerme. Cuando todos están en sus casas, en sus camas, mecidos en los brazos de Morfeo. O a punto de hacerlo. Entonces, él actúa.

Es él. El roncador enmascarado, terror de niños y adultos.

Aliándose con las paredes de papel y el silencio de las calles sin tráfico, comienza su terrible obra. Sin prisa; sin pausa.

Nadie se escapa. No hay donde huir.

Sus terribles ronquidos mantienen a los imsomnes con los ojos abiertos y hacen que aumente la audiencia de los programas nocturnos, permitiendo que siga siendo válida la frase "Cultura para todos. A las tres de la mañana".

Un niño llora desconsolado. Todavía no sabe que nada hará callarse al monstruo, que no hay salida.

La noche pasa y sale el sol, iluminando las ojeras obscuras y las caras cansadas de sus víctimas. Hay que trabajar.

Sólo nos queda esperar que esta noche sea clemente y permita que durmamos unas horas antes de volver a atormentarnos.

Sólo nos queda la esperanza.

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