Fase expansiva
Y es que llegamos al segundo "momentus horribilis" del verano.
O al primero, según como se mire.
Hace calor, los vaqueros ya se pegan a la piel, y te apetece volver a esa ropa fresca, a esas faldas vaporosas que dejan que el aire corra, y a las telas finas que maldices en el momento de plancharlas.
Emocionada, sacas la ropa de verano de las cajas y las fundas donde ha dormido el sueño de los justos durante los meses de invierno. Y te la pruebas.
Ese es el "momentus horribilis". Cuando descubres con horror que lo que antes te estaba holgado apenas te cabe. Las cremalleras cierran haciendo un esfuerzo desesperado y las costuras gritan silenciosas por el esfuerzo realizado.
Tantos meses con los michelines tapados para descubrir que tus lorzas han crecido y se han multiplicado. ¿Y no podían desoir el mandato bíblico? Pues no, ahí están.
Y encima se descuelgan, en plan Homer Simpson.
En fin, voy a ver si comiendo chocolate se me pasa el disgusto :-)
O al primero, según como se mire.
Hace calor, los vaqueros ya se pegan a la piel, y te apetece volver a esa ropa fresca, a esas faldas vaporosas que dejan que el aire corra, y a las telas finas que maldices en el momento de plancharlas.
Emocionada, sacas la ropa de verano de las cajas y las fundas donde ha dormido el sueño de los justos durante los meses de invierno. Y te la pruebas.
Ese es el "momentus horribilis". Cuando descubres con horror que lo que antes te estaba holgado apenas te cabe. Las cremalleras cierran haciendo un esfuerzo desesperado y las costuras gritan silenciosas por el esfuerzo realizado.
Tantos meses con los michelines tapados para descubrir que tus lorzas han crecido y se han multiplicado. ¿Y no podían desoir el mandato bíblico? Pues no, ahí están.
Y encima se descuelgan, en plan Homer Simpson.
En fin, voy a ver si comiendo chocolate se me pasa el disgusto :-)

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