Un día de furia
Agggggggggggggggggg. Estoy de los nervios y necesito morder a alguien. Preferiblemente a alguien responsable del caos circulatorio que han montado en ZgZ.
Yo salía a las 7 y diez del trabajo, con tiempo más que suficiente de llegar a casa, aparcar, subir a asearme y dar un paseo hasta el bar donde había quedado a tomar una cerveza.
Llevo un resfriado monumental y encima desde ayer "estoy contenta de ser mujer". Pero bueno, es primavera, hace buen tiempo y había quedado a tomar algo con unas amigas, lo que en el yermo páramo de mi vida social era todo un acontecimiento.
Pero no; mi trabajo está al otro lado del Ebro, y tengo que cruzar un puente si o si para volver al centro.
Uno, el que uso habitualmente, está de obras desde hace unos días, y se montan unos atascos alucinantes de forma continua. Era hora punta, así que lo he descartado sin pensarlo.
He ido hacia el siguiente, pero la calle que debía de tomar (un giro a la izquierda) estaba cortada TAMBIËN POR OBRAS, y te obligan a ir a la derecha. ¡¡Al siguiente puente, entonces!!
Ahí, después de un rato de parón, un policía me ha impedido cogerlo a pesar de no verse ningún problema, y he tenido que llegar hasta el siguiente: un puente con tres incorporaciones que normalmente no cojo por el terrible atasco que se forma si o si. Allí he estado media hora cagándome en los muertos del concejal de urbanismo que ha permitido que los accesos de tres puentes estén cortados.
A los cincuenta minutos de haber cogido el coche, apenas había conseguido cruzar el río. De hecho, estaba enfrente del punto en el que las obras no me han dejado girar a la izquierda.
El atasco se iba haciendo más y más grande, y cuando he llegado al puente donde no me habían dejado pasar el cabreo ha alcanzado cotas monumentales: una de las cinco calles que llevan al puente estaba cortada y en otra solo habían dejado un carril. Lo peor es que va a durar ocho meses, así que me veo repitiendo mi mala uva durante este tiempo.
Para colmo de males, el centro estaba tan atascado como de costumbre pero a mi me ha sentado peor por lo que ya llevaba acumulado.
En fin, que no he llegado al bar hasta las ocho y cuarto...
Yo salía a las 7 y diez del trabajo, con tiempo más que suficiente de llegar a casa, aparcar, subir a asearme y dar un paseo hasta el bar donde había quedado a tomar una cerveza.
Llevo un resfriado monumental y encima desde ayer "estoy contenta de ser mujer". Pero bueno, es primavera, hace buen tiempo y había quedado a tomar algo con unas amigas, lo que en el yermo páramo de mi vida social era todo un acontecimiento.
Pero no; mi trabajo está al otro lado del Ebro, y tengo que cruzar un puente si o si para volver al centro.
Uno, el que uso habitualmente, está de obras desde hace unos días, y se montan unos atascos alucinantes de forma continua. Era hora punta, así que lo he descartado sin pensarlo.
He ido hacia el siguiente, pero la calle que debía de tomar (un giro a la izquierda) estaba cortada TAMBIËN POR OBRAS, y te obligan a ir a la derecha. ¡¡Al siguiente puente, entonces!!
Ahí, después de un rato de parón, un policía me ha impedido cogerlo a pesar de no verse ningún problema, y he tenido que llegar hasta el siguiente: un puente con tres incorporaciones que normalmente no cojo por el terrible atasco que se forma si o si. Allí he estado media hora cagándome en los muertos del concejal de urbanismo que ha permitido que los accesos de tres puentes estén cortados.
A los cincuenta minutos de haber cogido el coche, apenas había conseguido cruzar el río. De hecho, estaba enfrente del punto en el que las obras no me han dejado girar a la izquierda.
El atasco se iba haciendo más y más grande, y cuando he llegado al puente donde no me habían dejado pasar el cabreo ha alcanzado cotas monumentales: una de las cinco calles que llevan al puente estaba cortada y en otra solo habían dejado un carril. Lo peor es que va a durar ocho meses, así que me veo repitiendo mi mala uva durante este tiempo.
Para colmo de males, el centro estaba tan atascado como de costumbre pero a mi me ha sentado peor por lo que ya llevaba acumulado.
En fin, que no he llegado al bar hasta las ocho y cuarto...

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