Bautizo
Bautizo - boda - bautizo - ...
Es la época, lo se, pero no deja de ser curioso pensar que tú, de alguna forma, estás fuera de esa rueda y es difícil que entres.
Ayer fui a un bautizo. Fue especial; bautizaban al niño de mi mejor amiga y me apetecía muchísimo. Además, solo invitaron a la familia y amigos más cercanos, así que me hicieron sentir especial, genial.
El niño es una monería. Y S. ha conseguido tener un hijo sin perder la neurona ni exclusivizarla con chupetes-babitas-cacas-pañales-y-similares. Sigue siendo ella, y es una de las cosas que más me gusta.
El día salió soleado -no estaba nada claro, y menos con la semana que llevábamos- y conseguí meterme en el traje que pensaba ponerme. A partir de ahí comenzó el surrealismo.
No sabía si el bautizo era a las doce y media o la una, así que me acerqué al Pilar a la primera hora, ya que si era a la seguunda, no habría remedio.
Como era de esperar, era a la una, así que estuve esperando a mis amigos hasta que se hizo la hora. Tampoco hubiera tenido que correr, porque me dijeron al llegar que los bautizos llevaban un retraso de media hora.
¡qué se le va a hacer!
Además de bautizos a tutiplén, había una boda y algunos turistas decididos a hacer frente al calor atípico de un mediodía de octubre. Una pareja me tomó de guía y les estuve explicando el costumbrismo de las bodas españolas mientras se hacía la hora.
A la una entró la novia en el Pilar; y de paso todos los de los bautizos que estábamos por allí.
La media hora de retraso se iba encadenando, así que tampoco teníamos que darnos mucha prisa. Y menos al saber que el niño no estaba en la lista de los bautizos de hoy.
¡¡¡¡¿¿¿Cómoooooo???!!!!
Según el cura que llevaba los papeles, habían llamado el jueves para decir que lo aplazaban porque venía el obispo de visita o alguna mandanga de esas.
Por supuesto, después de un intercambio de palabras, el niño sería bautizado. Esa mañana.
Mientras los padres "conversaban"con el cura sobre las llamadas que no se habían producido, yo pude conocer al novio polaco de la hermana de mi amiga. Viven en inglaterra, y no se les ocurrió mejor momento para visitar España que aprovechando el bautizo.
¡Pobre hombre!
La situación se las traía. El chaval, que no sabía ni papa de español, se encontró en medio de una ceremonia social con toooooooda la familia de la novia. Tíos, primos, abuelos... Además, habían salido la noche anterior, y, después de dormir dos horas, una cosa así puede provocar daños irreparables al más pintado.
En su favor, debo admitir que no perdió el tipo y que jamás llegó a admitir que se aburría como una ostra.
Una hora más tarde de los previsto, H. fue bautizado (faltaba otro niño que si estaba en la lista, pero pronto lo olvidamos).
Después del bautizo, fuimos a comer celebrando el bautizo y el hecho de estar juntos. Y gracias a Dios, salvo por un pequeño lío de mesas, todo fue genial.
Es la época, lo se, pero no deja de ser curioso pensar que tú, de alguna forma, estás fuera de esa rueda y es difícil que entres.
Ayer fui a un bautizo. Fue especial; bautizaban al niño de mi mejor amiga y me apetecía muchísimo. Además, solo invitaron a la familia y amigos más cercanos, así que me hicieron sentir especial, genial.
El niño es una monería. Y S. ha conseguido tener un hijo sin perder la neurona ni exclusivizarla con chupetes-babitas-cacas-pañales-y-similares. Sigue siendo ella, y es una de las cosas que más me gusta.
El día salió soleado -no estaba nada claro, y menos con la semana que llevábamos- y conseguí meterme en el traje que pensaba ponerme. A partir de ahí comenzó el surrealismo.
No sabía si el bautizo era a las doce y media o la una, así que me acerqué al Pilar a la primera hora, ya que si era a la seguunda, no habría remedio.
Como era de esperar, era a la una, así que estuve esperando a mis amigos hasta que se hizo la hora. Tampoco hubiera tenido que correr, porque me dijeron al llegar que los bautizos llevaban un retraso de media hora.
¡qué se le va a hacer!
Además de bautizos a tutiplén, había una boda y algunos turistas decididos a hacer frente al calor atípico de un mediodía de octubre. Una pareja me tomó de guía y les estuve explicando el costumbrismo de las bodas españolas mientras se hacía la hora.
A la una entró la novia en el Pilar; y de paso todos los de los bautizos que estábamos por allí.
La media hora de retraso se iba encadenando, así que tampoco teníamos que darnos mucha prisa. Y menos al saber que el niño no estaba en la lista de los bautizos de hoy.
¡¡¡¡¿¿¿Cómoooooo???!!!!
Según el cura que llevaba los papeles, habían llamado el jueves para decir que lo aplazaban porque venía el obispo de visita o alguna mandanga de esas.
Por supuesto, después de un intercambio de palabras, el niño sería bautizado. Esa mañana.
Mientras los padres "conversaban"con el cura sobre las llamadas que no se habían producido, yo pude conocer al novio polaco de la hermana de mi amiga. Viven en inglaterra, y no se les ocurrió mejor momento para visitar España que aprovechando el bautizo.
¡Pobre hombre!
La situación se las traía. El chaval, que no sabía ni papa de español, se encontró en medio de una ceremonia social con toooooooda la familia de la novia. Tíos, primos, abuelos... Además, habían salido la noche anterior, y, después de dormir dos horas, una cosa así puede provocar daños irreparables al más pintado.
En su favor, debo admitir que no perdió el tipo y que jamás llegó a admitir que se aburría como una ostra.
Una hora más tarde de los previsto, H. fue bautizado (faltaba otro niño que si estaba en la lista, pero pronto lo olvidamos).
Después del bautizo, fuimos a comer celebrando el bautizo y el hecho de estar juntos. Y gracias a Dios, salvo por un pequeño lío de mesas, todo fue genial.
Etiquetas: Tiempo de bodas y celebraciones varias
