Jugando a quinceañeras (y III)
Y con esto acabo. No tengo ganas de perder más tiempo con estas cosas.
El lunes llamó C, que había llegado el sábado y se había sorprendido de no verme en la despedida -pues haber preguntado, chata-. Y no fue la única.
Me estuvo diciendo (resumo):
- que tenía unos prontos que ya, ya (cierto, tengo una mala leche de impresión). Que la gente no estaba contra mí, y que me lo tomaba todo a la tremenda.
- que sabía que yo estaba cabreada con ella por el mensajito que le escribí a las dos de la mañana (cierto, el sábado anterior, para decirle que esperaba que la boda de M. me la dijese ella y no saberlo de terceros). Que también lo sabía porque (alucina, vecina) llevaba dos semanas sin llamar y yo era de las que llamaba bastante a menudo.
;nota: a partir de ahora el pretérito imperfecto va a reflejar exactamente la situación: llamABA
- que pensase lo que quisiera, pero que ella no había dicho nada. A estas alturas la verdad es que eso ya importa un bledo, ya he visto con quien puedo contar.
- que intentase llamar a B. para arreglar las cosas (va lista, otra igual). ¿qué pasa?¿le han cortado el teléfono a B.?
- que cambiase el compromiso de Madrid del día de la boda, porque sino después me daría pena, y bla, bla, bla. La verdad es que le había dicho a A que tenía que irme a Madrid el día D, y ya me había dicho que sonaba muy orgulloso. Sonara o no, así era.
- Que ¿como sabía que no me había invitado si aún no había dado las invitaciones?. Esta chica es tonta...¡pues una "corazonada", mujer!
- Y que según mi prima estaría muy triste, pero no que no paraba. Mira, sola por parte de estas si, pero tonta no: se buscarme la vida. Y eso sí se lo dije.
- Que tambien podían cabrearse ellas porque yo me iba de viaje y quedaba con amigas y no les decía nada. Que también se podía enfadas Mz, que estaba soltera y todas las demás emparejadas. ¡¡Ohhhh, qué pena!! No me gusta mezclar gente y esto solo me ha dado la razón.
En fin, que en mi semana de madurez y tras haberlo pasado fatal, decidí portarme como una mujer de treinta años y no como una cría de catorce: llamé a P. y quedé a tomar café el jueves.
El café fue una de las escenas surrealistas que jalonan últimamente mi vida. Me equivoque en el lugar de la cita, para empezar. Nada más llegar estuvimos media hora hablando como si tal cosa, como si hubiese vuelto de vacaciones y no supiera nada de lo que había pasado.
Le dije que sí me alegraba de su boda y me dió su versión de los hechos. Ella no creía que yo lo pensara cuando dije eso (ahhhhhhh), sabía que era producto del cabreo (más ahhhh), pero le molestó que no llamara para disculparme.
¿Y como lo voy a saber yo?¿por ciencia infusa?
Que como no llamaba, hizo que su hermana me telefoneara(¡¡!!). Y como no respondía, lo dió como una afirmación. Estaba de vacaciones, que también tengo derecho, ¿sabes?
Dejamos esa parte clara, aunque no me quiso decir quien le había ido con el cuento. CCC, a la que se lo había dicho...¿quién?
Me confirmó que no me había saludado aquel día porque, cuando se iba a parar, las otras le hicieron señas y ella, sin saber que pasaba, decidió hacerles caso. Después me dice que no se deja influir por lo que piense o le diga el resto del mundo, ya. Me comentó que lo sentía y que no había estado bien.
La verdad es que yo tampoco soy una santa y cuando fui a ver a A al hospital yo pasé de ella como si no estuviera, lo que tampoco se puede considerar educado ni correcto.
En fin, que todo quedó más o menos arreglado. Le dije lo que si había dicho como producto del cabreo: "que no quería ir a la boda de alguien que no me quería saludar". Ella me respondió que lo entendía.
Y nos despedimos con un "ya sabes donde estoy". " Y tú también". Muy educadas ambas.
No sé, sigo pensando que los jarrones rotos no se reparan así como así. Hace falta demasiado esfuerzo para sujetar los trozos con fuerza mientras se pegan.
Antes de que pregunteis: no me dijo nada de ir a la boda ni yo le dije que quisiera ir.
El broche final de la historia lo puso S, que llamó el sábado por la tarde a casa. Que no sabía lo que pasaba pero que no era cuestión, que no me podía pasar toda la vida cabreada. No, pero apática si. Y que si estábamos así no podríamos quedar todas juntas. ¡Pues mira qué pérdida para la humanidad!
También me dijo que ella, M. y MC estaban en medio, en una posición incómoda. En realidad se han posicionado por omisión y no por acción, pero no deja de ser una forma de tomar partido.
Habían quedado por la tarde debajo casa de C (y de la mía, para más señas) para pasear a la niña de C y me pidió que me pasara, que así nos veíamos. Yo me fui de compras y haciendo de tripas corazón fui a saludarlas.
No creo que esperasen que fuera. Saludé a todos, siguiendo mi nueva campaña de "sé sincera y natural con tus amigos y una hipócrita de las que odias con el resto del mundo mundial", con dos besos. El ambiente era gélido pero hice lo que tenía que hacer.
Para terminar de una vez, diré que hay gente que me ha decepcionado mucho en esta historia, y que me ha dolido, pero he decidido tirar para delante.
La primera puñalada por la espalda te la dan sin opciones. Si la misma gente te da otra es porque te dejas. Y no pienso permitirlo.
Tengo gente que me quiere, me aprecia y me lo demuestra. Con ellos y por ellos seguiré.
El lunes llamó C, que había llegado el sábado y se había sorprendido de no verme en la despedida -pues haber preguntado, chata-. Y no fue la única.
Me estuvo diciendo (resumo):
- que tenía unos prontos que ya, ya (cierto, tengo una mala leche de impresión). Que la gente no estaba contra mí, y que me lo tomaba todo a la tremenda.
- que sabía que yo estaba cabreada con ella por el mensajito que le escribí a las dos de la mañana (cierto, el sábado anterior, para decirle que esperaba que la boda de M. me la dijese ella y no saberlo de terceros). Que también lo sabía porque (alucina, vecina) llevaba dos semanas sin llamar y yo era de las que llamaba bastante a menudo.
;nota: a partir de ahora el pretérito imperfecto va a reflejar exactamente la situación: llamABA
- que pensase lo que quisiera, pero que ella no había dicho nada. A estas alturas la verdad es que eso ya importa un bledo, ya he visto con quien puedo contar.
- que intentase llamar a B. para arreglar las cosas (va lista, otra igual). ¿qué pasa?¿le han cortado el teléfono a B.?
- que cambiase el compromiso de Madrid del día de la boda, porque sino después me daría pena, y bla, bla, bla. La verdad es que le había dicho a A que tenía que irme a Madrid el día D, y ya me había dicho que sonaba muy orgulloso. Sonara o no, así era.
- Que ¿como sabía que no me había invitado si aún no había dado las invitaciones?. Esta chica es tonta...¡pues una "corazonada", mujer!
- Y que según mi prima estaría muy triste, pero no que no paraba. Mira, sola por parte de estas si, pero tonta no: se buscarme la vida. Y eso sí se lo dije.
- Que tambien podían cabrearse ellas porque yo me iba de viaje y quedaba con amigas y no les decía nada. Que también se podía enfadas Mz, que estaba soltera y todas las demás emparejadas. ¡¡Ohhhh, qué pena!! No me gusta mezclar gente y esto solo me ha dado la razón.
En fin, que en mi semana de madurez y tras haberlo pasado fatal, decidí portarme como una mujer de treinta años y no como una cría de catorce: llamé a P. y quedé a tomar café el jueves.
El café fue una de las escenas surrealistas que jalonan últimamente mi vida. Me equivoque en el lugar de la cita, para empezar. Nada más llegar estuvimos media hora hablando como si tal cosa, como si hubiese vuelto de vacaciones y no supiera nada de lo que había pasado.
Le dije que sí me alegraba de su boda y me dió su versión de los hechos. Ella no creía que yo lo pensara cuando dije eso (ahhhhhhh), sabía que era producto del cabreo (más ahhhh), pero le molestó que no llamara para disculparme.
¿Y como lo voy a saber yo?¿por ciencia infusa?
Que como no llamaba, hizo que su hermana me telefoneara(¡¡!!). Y como no respondía, lo dió como una afirmación. Estaba de vacaciones, que también tengo derecho, ¿sabes?
Dejamos esa parte clara, aunque no me quiso decir quien le había ido con el cuento. CCC, a la que se lo había dicho...¿quién?
Me confirmó que no me había saludado aquel día porque, cuando se iba a parar, las otras le hicieron señas y ella, sin saber que pasaba, decidió hacerles caso. Después me dice que no se deja influir por lo que piense o le diga el resto del mundo, ya. Me comentó que lo sentía y que no había estado bien.
La verdad es que yo tampoco soy una santa y cuando fui a ver a A al hospital yo pasé de ella como si no estuviera, lo que tampoco se puede considerar educado ni correcto.
En fin, que todo quedó más o menos arreglado. Le dije lo que si había dicho como producto del cabreo: "que no quería ir a la boda de alguien que no me quería saludar". Ella me respondió que lo entendía.
Y nos despedimos con un "ya sabes donde estoy". " Y tú también". Muy educadas ambas.
No sé, sigo pensando que los jarrones rotos no se reparan así como así. Hace falta demasiado esfuerzo para sujetar los trozos con fuerza mientras se pegan.
Antes de que pregunteis: no me dijo nada de ir a la boda ni yo le dije que quisiera ir.
El broche final de la historia lo puso S, que llamó el sábado por la tarde a casa. Que no sabía lo que pasaba pero que no era cuestión, que no me podía pasar toda la vida cabreada. No, pero apática si. Y que si estábamos así no podríamos quedar todas juntas. ¡Pues mira qué pérdida para la humanidad!
También me dijo que ella, M. y MC estaban en medio, en una posición incómoda. En realidad se han posicionado por omisión y no por acción, pero no deja de ser una forma de tomar partido.
Habían quedado por la tarde debajo casa de C (y de la mía, para más señas) para pasear a la niña de C y me pidió que me pasara, que así nos veíamos. Yo me fui de compras y haciendo de tripas corazón fui a saludarlas.
No creo que esperasen que fuera. Saludé a todos, siguiendo mi nueva campaña de "sé sincera y natural con tus amigos y una hipócrita de las que odias con el resto del mundo mundial", con dos besos. El ambiente era gélido pero hice lo que tenía que hacer.
Para terminar de una vez, diré que hay gente que me ha decepcionado mucho en esta historia, y que me ha dolido, pero he decidido tirar para delante.
La primera puñalada por la espalda te la dan sin opciones. Si la misma gente te da otra es porque te dejas. Y no pienso permitirlo.
Tengo gente que me quiere, me aprecia y me lo demuestra. Con ellos y por ellos seguiré.
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