Incumpliendo mis autopromesas
Me había prometido a mí misma que no le llamaría ni le escribiría. Estoy harta de ser siempre yo la primera que llame o que escriba. Él siempre responde enseguida, o si no me lo coge, me vuelve a llamar, pero raramente da el primer paso. Y no, el viernes decidí dejarle demostrar que él quería hablar conmigo tanto como a mi me apetece hablar con él. El maldito orgullo, que me pierde.
El sábado me llamó para confirmar la receta del tiramisú, puesto que iba a hacerlo. ¡¡Manda huevos!!¡Que vivan las conversaciones trascendentes! C. dice que puede ser la excusa de alguien tímido. ¿Tímido? C. empieza a ver la vida con más color de rosa que yo, me temo...
En cualquier caso, intercambiamos un par de sms el domingo -el postre no le había salido bueno sino espectacular- y nada hasta ayer. Porque si, señoras y señores, ayer incumplí mi promesa y le escribí un mail que contestó rápidamente. Agggggggggggggggggggggg ¡Soy idiota!
O al menos estoy idiota.
Etiquetas: Él

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home