París: siempre un bonito regalo
Hoy estoy en Lille para asistir a una reunión. Ha sido un viaje pesado y el madrugón no ha ayudado. ¡A las 4h 30 ya estaba arrriba!
Pese a que Lille me esperaba con el cielo encapotado, estaba feliz. Y es que, al llegar, Francia me ha hecho un bonito regalo: cuando descendíamos para aterrizar en CDG, hemos sobrevolado el centro de París.
Mi París.
Pese a que Lille me esperaba con el cielo encapotado, estaba feliz. Y es que, al llegar, Francia me ha hecho un bonito regalo: cuando descendíamos para aterrizar en CDG, hemos sobrevolado el centro de París.
Mi París.
Etiquetas: Recorriendo mundo, Trabajo

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