Cotilleos
Ayer, aprovechando una escala de mi viaje a Estonia, quedé a cenar con A. y el A. Tanto A. como yo esperábamos que el A. nos contara como había ido la famosa boda de L. y C., a la que ninguna habíamos ido a pesar de estar invitadas.
No solamente nos contó un montón de cosas, incluyendo su conversación con L. antes del evento, sino que disfrutamos de una buena cena en su restaurante de cabecera.
Bien regada, eso sí. Acabé con un dolor de cabeza espantoso y esta mañana he desayunado aspirina con café. Dormir solamente tres horas tampoco ha ayudado nada de nada. ¡¡Menos mal que he encontrado un alma caritativa en la sala VIP del aeropuerto que me ha hecho café!!
A. me ha contado que el A. llenaba mi copa en cuanto se quedaba medio vacía, y yo no me di ni cuenta. Entre eso, y la mezcla de bebidas -malísima para el hígado y la cabeza-, no me extraña que esté como estoy.
¡Con decir que ni me acordaba de cuanto me había costado la cena!
Eso sí, a pesar de que viajar con resaca es la peor forma de coger un avión, confieso que me alegré de verlos a los dos, y es que cada día es más dificil cuadrar agendas y rollos cuando me acerco a Madrid. Especialmente es dificil cuadrar los malos rollos entre la gente.
¡Ay!¡Como nos complicamos la vida!
No solamente nos contó un montón de cosas, incluyendo su conversación con L. antes del evento, sino que disfrutamos de una buena cena en su restaurante de cabecera.
Bien regada, eso sí. Acabé con un dolor de cabeza espantoso y esta mañana he desayunado aspirina con café. Dormir solamente tres horas tampoco ha ayudado nada de nada. ¡¡Menos mal que he encontrado un alma caritativa en la sala VIP del aeropuerto que me ha hecho café!!
A. me ha contado que el A. llenaba mi copa en cuanto se quedaba medio vacía, y yo no me di ni cuenta. Entre eso, y la mezcla de bebidas -malísima para el hígado y la cabeza-, no me extraña que esté como estoy.
¡Con decir que ni me acordaba de cuanto me había costado la cena!
Eso sí, a pesar de que viajar con resaca es la peor forma de coger un avión, confieso que me alegré de verlos a los dos, y es que cada día es más dificil cuadrar agendas y rollos cuando me acerco a Madrid. Especialmente es dificil cuadrar los malos rollos entre la gente.
¡Ay!¡Como nos complicamos la vida!

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