Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, septiembre 01, 2008

Entrando de VIP

Ayer fue un dia cansado. El calor, especialmente, ayudó a que me echara a la cama como los niños: a las once y media. Bueno, vale, quiza no como los niños, pero tampoco tan tarde como suelo hacerlo.

Después de comer con mi hermana y mi cuñado (la chica tenía antojo de tapas), y de mucho re-pensárnoslo, decidimos entrar a la Expo para intentar ver algún pabéllón de los que nos faltan.

Según parece, el sábado estuvo hasta la bandera (los del pase de temporada recibimos un SMS diciendo que el aforo estaba a punto de completarse y que nos pensáramos dos veces lo de ir). Y nos temíamos que ayer, domingo, estuviera igual.

Yo he visto bastante más que ellos dos, así que en teoría yo me iría antes. En cualquier caso, a las cinco de la tarde y bajo un sol de justicia nos unimos a las masas que visitaban la Expo.

Si, había barbaridad de gente. Demasiada. Y todos los pabellones tenían filas inmensas que hacían plantearse la cordura del personal. Si algo he aprendido es que no hay nada en la Expo que merezca más de una hora de fila. NADA.

Nuestra suerte -la de mi cuñado y la mía- es que mi hermana está de treinta semanas, y la pobre, además de cansarse rápidamente y de tener la temperatura varios grados por encima de lo normal, se considera como "lisiada" a la hora de entrar en los pabellones.

Esto nos permitió entrar en varios de los que más fila tenían sin esperar prácticamente nada, aunque también vimos la de abusos que se hacen ahora que ha corrido la voz. Había lista de espera para coger sillas de ruedas, y en más de una ocasión vimos las sillas vacías en medio del recinto. ¿Se habrían ido a dar una vuelta?

Cuando me fui, a eso de las siete y media, aún se quedaron un ratito, pero no pudieron ver mucho más. En Kuwait, uno de los pabellones que ellos querían ver, la fila de "lisiados" era de dos horas, y tenían ya todo completo. Tampoco vieron ni Croacia ni Francia porque mi hermana no podía más.

Lo malo es que ahora vamos contra reloj: cada dia queda menos tiempo y hay que aprovechar los dias que quedan. El problema: creo que somos tropecientos en la misma situación...y a ninguno nos gustan las filas.

Los pabellones que vi ayer:

- Aragón - El comienzo es un poco decepcionante. Un pasillo bordeado de fotos sin ningún tipo de pista sobre lo que muestran lleva a una tienda y una cafetería. Después, bajando al piso inferior, una sala oscura rodeada por pantallas permite ver una proyección con distintos sitios de Aragón mientras suena una música muy bonita. Aunque pasa mucha gente por en medio y la arquitectura no facilita la visión, es un bonito sitio para sentarse/tumbarse en el suelo y disfrutar.

- Afganistán - No tiene prácticamente nada: varias fotos colgadas de las paredes (la primera es la única que me llamó la atención), una tienda - ¡qué raro! - y un par de carteles explicativos.

- Santa Sede - Un minimuseo con cuadros y esculturas relativas al agua traídas de distintos museos y catedrales. No hay que olvidar que Jesucristo es fuente de vida para la iglesia católica...
Me gustó bastante.

- Rusia - Aunque el simulador estaba cerrado, entramos a ver el pabellón. Es bastante espectacular -a lo grande, vamos-. Me sorprendió el hecho de que el lago Bakal tuviera el 25% del agua dulce sobre la Tierra. También tiene un pequeño documental sobre el agua que nos podíamos haber ahorrado. En cuanto al simulador, no creo que lo vea ya; desde fuera avisan que la fila para verlo está dentro y puede durar de dos a tres horas, y me niego por principio.

- Corea - El pabellón de Corea tiene dos partes: la exposición y el audiovisual. La exposición es curiosa y no tiene filas de espera. Básicamente se trata de una habitación enorme con un montón de pantallas simulando la superficie de unos calderos de hierro. El audiovisual es una pequeña peliculita en 3D que cuenta una historia sobre un gigante hecho de agua.

Como cosa curiosa, nos contaron que Corea es uno de los cinco países donde se extrae agua del mar para beber. A más de 30 metros de profundidad, el agua no es dulce, pero los minerales que contienen la dejan apta -y aconsejable- para el consumo.

Pudimos probarla, y la verdad es que, a pesar de tener un sabor bastante curioso, era bastante agradable. Especialmente con el calor que hacía...

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