Ven a la escuela de calor
Pero había un buena razón: tenía entrada para asistir a una representación de la ópera Carmina Burana a las cinco. Iba con mi hermana y M.P., que -gracias a Dios- se apuntan a un bombardeo.
Aunque yo no le llamaría ópera, sino ballet, he de decir que me encantó. Hace ya tiempo que descubrí la belleza de la música, pero el baile que lo acompañaba era también precioso. Pura poesía. Definitivamente fueron veinte euros bien disfrutados.
El único punto negativo fue la mala educación de la gente. Cuando era pequeña me enseñaron que no se entra ni se sale de los conciertos cuando están tocando. No solo es una falta de respeto a quien toca sino al resto del público. Pues que si quieres arroz, Catalina. Durante más de diez minutos, se oyó entrar a grupitos de rezagados que, en vez de intentar pasar desapercibidos, hablaban como si hubieran llegado media hora antes. Para postre, había niños, lo que a priori no es malo. Digo a priori, porque el que estaba detrás de mi, sin ir más lejos, estuvo toda la obra diciéndole a su madre que no veía nada, y claro, como se aburría, no dejó de hablar hasta que se cansó. O al menos, yo conseguí dejar de oirle.
En cualquier caso, salimos las tres encantadas y también algo deshidratadas. Hacía un calor terrible, y el recinto del concierto no estaba especialmente refrigerado. Como descubrimos con horror, ayer, uno de los dias más calurosos de este verano, ese no era un problema aislado. Ocurría lo mismo en los otros pabellones que visitamos, de forma que, deshidratadas perdidas, acabamos volviendo a casa antes de las siete y media. Por supuesto, en un autobús con un aire acondicionado de risa...¡¡qué buen dia para quedarse en casa!!
Para mantener la costumbre, los pabellones visitados fueron:
- México - No está mal, pero parece mucho más de lo que va a ser. Lo mejor: el bar y las Coronitas.
- Angola - Fotos, una reproducción de una choza y cuatro expositores con las cosas más destacables. Lo que más me sorprendió fue una planta desértica que coge la humedad del aire y solo tiene dos hojas durante toda su vida, que puede durar más de mil años.
- Bulgaria - Es un bar decorado con fotos en las paredes y tres cortinas de agua. Supongo que el dinero dedicado a esto se perdería por las decenas de estratos de corrupción del país.
- Austria - Aunque el pabellón no tiene nada especial, cada pocos minutos hacen algún tipo de mini espectáculo tipicamente austriaco. Unas gradas rodeadas de una pantalla circular y un escenario cubierto por una burbuja son suficientes. Además, una pared de espejo duplica el espacio ópticamente. Aunque estuvimos viendo a un bávaro en chanclas cantando folklore en alemán mientras una chica con bombín tocaba el acordeón, nos tuvimos que ir a mitad porque no aguantábamos el calor. ¡¡Pobrecillos los de la burbuja!! ¡¡Con los focos apuntando tenían que estar en las últimas!!
Etiquetas: Expo Zaragoza 2008

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