Un día completito
Hoy el día ha sido intenso. Además de trabajar -me he quedado a teletrabajar para ir con más holgura-, he quedado a comer con Vega y Tere. Vega tiene una boda en octubre y el vestido que quería ponerse no le vale, así que, como le iba mal gastar dinero en otro, le ofrecí mirar los míos, por si alguno le gustaba -yle valía-.
En principio habíamos quedado en mirar los vestidos hoy, pensando en irnos de compras luego si ninguno le valía. Con este punto de partida, sugerí que quedáramos a comer, incluyendo a Tere en la comida, y así lo hemos hecho.
Ha sido difícil encontrar un sitio donde nos dieran de comer a las tres y media -Tere no sale hasta las tres- pero al final, eligiendo el menú con antelación, y tras varios malentendidos de por medio, lo hemos conseguido. Vega y yo incluso hemos tenido tiempo de tomar una cerveza antes :-)
Después de comer, una visita rápida a mi casa -y al trastero- ha concluido con éxito: uno de mis vestidos, hecho a medida hace ya tiempo, antes de operarme el pecho, le ha valido y le ha gustado. No ha podido probarse todos -yo pensaba que estaban en mi trastero pero no es así; ¿quizá en casa de mis padres?- pero, viendo cómo le sentaban algunos, creo que tampoco le hubieran valido.
Como no ha hecho falta irnos de compras, nos hemos ido a tomar una copa aquí cerca. Una copa rápida, porque ayer finalmente cerramos el tema del viaje a Vietnam y hoy habíamos quedado en comprar el vuelo.
Las dejo, pues, con la copa en la mano y una hora y media de conversación después ya tenemos el vuelo a Vietnam. Incluso podré descansar un día a la vuelta.
Con "los deberes" hechos, he llamado a mi prima, que estaba en Zaragoza. Había acordado cenar con ella, pero antes he pasado a ver su casa nueva, a la que se ha mudado hace relativamente poco. He ido allí en autobús, pero hemos vuelto al centro caminando, con la esperanza de encontrar sitio en una terraza junto al río donde se está de fábula.
Desafortunadamente no ha podido ser, y hemos seguido el camino al centro -atravesando una densa nube de insectos, de los que confiamos habernos librado al cruzar el puente- para acabar en un garito clásico donde los haya: el de las sardinas.
Nota: unas guiris que se han sentado, se han asegurado con el camarero de que no había "only fish". ¿A qué habrán venido aquí? A este garito se viene a comer sardinas, señoritas :-).
En principio no había sitio fuera(*), pero cuando ya nos habíamos resignado a cenar dentro, una señora nos ha indicado que se iban y que dejaban la mesa libre. Maravilloso. Así, hemos cenado fantásticamente junto a la catedral, disfrutando del fresquito de la noche temprana, antes de dar una vuelta hasta el autobús, donde he dejado a mi prima.
Entre el trabajo y la tarde, he de confesar que he acabado agotada.
Normalmente este sitio está siempre lleno, pero hoy la ciudad está especialmente concurrida, quizá por el Vive Latino.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home