Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

miércoles, septiembre 18, 2024

Conferencia: El presente eterno: ciencia, espiritualidad y experiencias cercanas a la muerte

Hace una semana, Susana me sugirió unirme a una conferencia en la Ibercaja, en el Patio de la Infanta. El título, “El presente eterno: ciencia, espiritualidad y experiencias cercanas a la muerte” no me seducía mucho, la verdad, pero visto que a Su le apetecía -¡¡ya se había apuntado!!- y que yo todavía no tengo los miércoles demasiado liados, me animé. Quizá me sorprendiera…

Hemos quedado a las siete menos diez -empezaba a las siete- en la puerta. Me ha costado salir de casa, pero hay que reconocer que es más sano salir a lo que sea que quedarse viendo la tele y/o dormitando.

He llegado justa -Su ya me había llamado para decir que estaba, pero yo tenía el teléfono en silencio así que no me he enterado- y al entrar, hemos visto que la mitad del auditorio estaba lleno. Confieso que me ha sorprendido tanta afluencia -y tanto interés- en este tema.

El ponente, Ignacio Rabadán España, es un ingeniero informático por la Universidad de Salamanca, al que le ha dado por “investigar disciplinas muy diversas como la psicología, la psiquiatría, la espiritualidad o la física cuántica, y así poder encontrar de alguna forma sentido a todo aquello que somos”.

Tras una introducción bastante floja -que a mí me ha parecido un acúmulo de datos y de citas-, la disertación ha derivado en la afirmación de que la muerte no existe - no habla de muerte ni de morir, sino de transitar y de tránsito-, que somos conciencia, y que la muerte como tal no existe; solamente pasamos a otro plano de la existencia. Según este hombre, “la vida y la muerte son seguramente la misma cosa”, y la ciencia y espiritualidad están obligadas a convivir.

Por supuesto, además del convencimiento de que tenemos que trabajar la mente, y la energía, y demás, ha añadido el lema del buenismo rampante sobre la necesidad de ser felices y de perdonar -como dice Su, ¿tanta gente tiene que perdonar cosas a nadie?-. En fin, que salvo el mérito de hablar una hora seguida -cualquiera que haya hablado en público sabe que tiene su mérito-, no he oído nada que me haga pensar que no he perdido el tiempo.

Al acabar, sin embargo, la gente se ha animado a preguntar y participar, dejando claro que muchos están de acuerdo con él, y que nadie ha salido de allí con su opinión cambiada. Honestamente, como católica, creo en la vida después de la muerte, lo que no se contradice con lo que ha dicho (de hecho, ha incluido un toque de religión y su admiración por Jesucristo como persona dentro del discurso); pero también creo que tanto buenismo y tantas zarandajas son un signo de la degradación actual. Eso de usar eufemismos para hablar de la muerte es una manera de no querer enfrentarse al hecho. Y es que sí, la muerte existe, y normalmente no es agradable.

En fin, que seguro que no compro el libro, pero al menos he pasado un rato con Su, a la que no veo tanto como quisiera.

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