De cumpleaños
(NOTA: esto lo he escrito unos meses después, así que hay cosas que se han perdido... no sé si para bien, o para mal, esto es lo que tiene procrastinar).
Hoy hemos celebrado el cumpleaños de Marta y Olga. Bueno, ha sido una celebración como todas en este grupo; básicamente nos juntamos a cena, las homenajeadas nos invitan a una cerveza y/o copa, dependiendo del día, y ya está. Básicamente es una excusa para juntarnos, que tampoco está mal.
Estaba lloviendo a cántaros, así que he sugerido a Marta, con la que había quedado en los cañones, que fuéramos directamente al restaurante y si eso, nos tomábamos la cerveza allí, en la barra*. Dado que el resto no ha conseguido llegar a los cañones, les hemos dicho que vinieran directamente allí.
Poco a poco, todas han conseguido venir - parece ser que las gemelas han tenido que guarecerse un buen rato en un portal delante de la plaza de los cañones porque Olga no tenía paraguas y las gemelas solo llevaban uno.
Tras una cerveza en la barra, hemos entrado a cenar. Como de costumbre, hemos pedido más bien poco -a veces, con éstas, parece que estamos en un concurso de "a ver quien come menos"- y hemos bebido aún menos. Una botella de vino para 7 no da para mucho, pero para éstas parece más que suficiente. Yo alucino -suelo beber más, además-, pero he aprendido que no voy a ser yo la que sugiera pedir más vino ni más nada. Basta con comer bien los días de las cenas, y si quiero vino, ya me lo tomaré en casa.
En fin.
El cumpleaños ha acabado como de costumbre: con una copa -cóctel esta vez- y a casa -yo además hoy estaba agotada, así que he agradecido que no se alargara demasiado-. Después de cenar ya no llovía tanto, así que, por lo menos, hemos podido ir donde queríamos sin mojarnos en exceso.
(*) Como es habitual, Marta se ha atribuido la idea luego, cuando ha venido el resto.
Etiquetas: Amigos de aquí más que de allá

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