Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

viernes, marzo 10, 2023

Teatro (Plátanos, cacahuetes y lo que el viento se llevó) y salsa

Cuando acompañé a Vega y Tere a la puerta del teatro hace unas semanas, vi anunciada esta obra y les sugerí ir a verla, lo que las dos aceptaron sin dudarlo. Preferían viernes a domingo, así que compré las entradas -siempre en la taquilla; me gusta más hablar con la taquillera que comprar fríamente por internet- y hoy a las 7,30 las tres estábamos en la puerta del teatro. Sí, empezaba a las 8, pero es que así teníamos un rato para hablar y disfrutar de la compañía antes de que empezara.

Además, así también teníamos tiempo de comentar a Tere que después de la función, teníamos planes: nuestro grupo de salsa ha quedado luego en un bar para bailar, y habíamos pensado en unirnos un rato. Tere no sabe bailar salsa, pero nunca dice que no -es súper animosa- así que su única preocupación ha sido saber donde coger el búho para volver a casa. Una maravilla. Y eso que las tres estábamos agotadas tras la semana de trabajo.

La función, titulada "Plátanos, cacahuetes y lo que el viento se llevó", es una adaptación del texto de 2004 "MOONLIGHT and MAGNOLIAS", del guionista y dramaturgo norirlandés Ron Hutchinson. Se centra en parte del rodaje de "Lo que el viento se llevo", que fue un auténtico desastre. Concretamente se centra en el momento en que el productor cinematográfico, David O. Selznick, acaba de frenarlo en seco para poder reconducirlo y que la película no deje de ser la que él siempre soñó. Pero el tiempo corre en su contra y cada segundo de parón le está costando una auténtica fortuna. Acompañado de su aguda e infalible secretaria, la Srta. Poppenghul, decide convocar en su oficina a dos grandes de la época para intentar resolver la situación: su gran amigo y excelente guionista, Ben Hetch y el talentoso director, aunque de carácter imposible, Victor Fleming.

Pero ninguno de los dos apostará por este folletín ambientado en la guerra civil norteamericana y protagonizado por una heroína como Escarlata O’Hara, engreída y de moral dudosa. Ambos intentarán persuadirla de su error, una y otra vez, pero les será imposible. el productor está totalmente imbuido por la personalidad de Escarlata y al igual que ella, no parará hasta conseguir lo que quiere. Y al igual que ella, se saldrá con la suya cueste lo que cueste. 

La función encierra a los cuatro en el amplio despacho del productor durante cinco días y re-imagina como se terminó el guión de Luz de Luna y Magnolias. Encerrados en este espacio, con nada más que cacahuetes, plátanos y el texto de Margaret Michell sobre la mesa, comienzan dispuestos, aunque reacios, a cumplir el compromiso pactado. Sin embargo los días pasan, miles de papeles sobre el suelo junto a cientos de cáscaras de cacahuetes y plátanos esparcidas, cubren toda la habitación. El hambre y el agotamiento comienzan a hacer mella en los reunidos, mientras imaginan escenas y desarrollan la estructura dramática del filme, creando un ambiente absurdo, lleno de comicidad, en el que todos ellos dudan del buen resultado de lo que están creando, (alguno de ellos no desea ni figurar en los créditos de la película) por temor a represalias en su futuro como guionistas. Reflexiones, inverosímiles comentarios y acciones dramáticas escenificadas de lo que consideran debería contar la película, hacen de esta trama dramática ficticia, toda una original versión de lo que fueron los orígenes de Lo que el Viento se LLevó, una de las películas más míticas de la historia del cine de todos los tiempos.

Y sí, sabemos que conseguirán hacer la película y que fue uno de los mayores éxitos de la historia del cine, pero sólo nosotros podremos asistir a los acontecimientos reales que ocurrieron durante el periodo de este rodaje. Una fascinante historia sobre el dorado Hollywood de los años 30. Luces, cámara… ¡Acción!

Un poco de historia 
La epopeya de Margaret Michell sobre la Guerra Civil Norteamericana, Lo que el Viento se Llevó, se publicó en 1936 convirtiéndose de inmediato, en un gran éxito de ventas internacional. Fue adaptada a cine en 1939, obteniendo ocho Óscars de la Academia de Cine, incluido el de Hattie McDaniel a la Mejor Actriz de Reparto, convirtiéndose en la primera actriz afroamericana en llevarse un Óscar. Sin embargo, la puesta en marcha y el rodaje de la película constituyó todo un auténtico calvario. El productor David O. Selznick, clausuró el rodaje después de treinta días, puesto que no estaba nada convencido con ese guión, despidiendo a George Cukor de la dirección del filme. Llamó a Ben Hecht, que nunca antes había leído el libro de Michell, para realizar una reescritura del guión. 
 
El reparto es bueno: Gonzalo de Castro, Pedro Mari Sánchez, José Bustos y Carmen Barrantes. El guión descansa sobre los tres primeros, que se comen el escenario. La actriz representa exactamente el papel de las mujeres en aquella época, me temo: mujer florero.
 
En conjunto la obra ha sido entretenida y la hemos disfrutado mucho. De ahí, hemos ido a cenar una hamburguesa -la pobre Tere, de dieta, se ha quedado con las ganas...- antes de subir a bailar.
 
El bar estaba abarrotado. Un montón de gente bailando y disfrutando del viernes por la noche, incluyendo a parte de nuestros compañeros de salsa. Además de bailar un rato, la sorpresa de la noche ha sido encontrarme con F.M. Más gordo, más calvo, y más mayor, casi no lo reconozco (más de 20 años hace que no lo veía). Yo también estoy más gorda y más mayor, así que no sé de qué me sorprendo. Y sí, ha sido una sorpresa. Según me ha dicho, desde que yo le piqué con el gusanillo de la salsa, baila de forma habitual -y lo hace bien-. Hemos bailado una canción, y nos hemos emplazado a vernos por ahí... 
 
Tras una rueda frustrante -peor no podía salir-, un par de bailes y una cerveza, Tere, Vega y yo nos hemos ido a casa, que mañana hay que ser personas y ya era la 1 de la mañana. Tere ha conseguido coger el búho, pero Vega y yo hemos vuelto paseando. Hacía buena noche -demasiado calor para ser marzo, de hecho-, y en media hora estaba en casa. Incluso me ha dado tiempo a encontrarme con un compañero de trabajo que también baila salsa.. Estaba en otro local, empero. Habrá que apuntarlo. 
 
Lo único malo de la noche ha sido que, con el baile, el brazo ha vuelto a empezar a doler como un demonio. A ver si hay suerte y se vuelve a calmar para mañana (esta mañana casi no ha dado mal).

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