Catedral de Pamplona: exposición 'Occidens'
Hoy hemos tenido reunión de trabajo en Pamplona, y nos habían dado la opción de visitar la catedral después de la reunión, lo que hemos aceptado la mayoría.
Así, los anfitriones han concertado una visita a la catedral a las 6, pero nos han pedido que lleguemos un poco antes. Quedamos allí a menos cuarto. Tenemos el tiempo justo de pasar por el hotel, soltar todo y cambiarme de zapatos antes de salir hacia la catedral, donde llegamos a menos cinco. Aunque tarde, no está mal. Podía ser peor, y al fin y al cabo, algo antes sí hemos llegado.
Compramos la entrada uno a uno. No hay muchos visitantes a estas horas. Nos recibe un hombrecillo, Xavier creo que se llama(*), que va a ser nuestro guía. En principio, nos cuenta un poco la historia de la catedral, incluyendo la razón por la que la portada es tan horripilante -un incendio- y no deja adivinar lo bonito que es el resto. También cuenta cómo la catedral ha cambiado mucho desde que la construyeron (cambio de localización del coro, con reducción incluida, eliminación del retablo…) y como se ha mantenido la parte donde vivían los canónigos de la catedral, que en la mayoría de ellas ha desaparecido. Esto incluye el refectorio -una sala lujosa que sirvió de sede a las cortes de Navarra y que ahora es una sala de eventos y conciertos-, la cocina medieval y la sala capitular, que ahora es la capilla Barbazana, dedicada al obispo Barbazán. Todo esto es interesante, pero quizá la parte más interesante, o al menos la más distinta, sea la exposición “Occidens”, que a través de un recorrido por alguna de las salas de la catedral, plantea un recorrido por la historia y el desarrollo cultural de Occidente a partir de distintos elementos puestos de forma original.
Hay cuatro partes, más o menos, que incluyen elementos originales, tales como escuchar los cantos gregorianos de los monjes de Leire(**) o ver los restos arqueológicos que esconde el suelo de la Catedral, pasando por una pared donde se ven distintas imágenes de vírgenes dispuestas una matriz de hornacinas, a modo de columbario.
Parece ser que la exposición se ha diseñado sobre las bases del libro ¿Qué es occidente? del filósofo francés Philippe Nemo. Occidente podría asemejarse a una mesa sustentada por Atenas, Roma, Jerusalén y el espíritu germánico. La tabla superior representaría la Reforma Gregoriana, cimiento de la cultura occidental.
La exposición quiere fomentar la reflexión y el encuentro, pero desde el momento en que tienen que explicarla, no me queda muy claro que consiga su objetivo.
Además, el último elemento, el que muestra la contemporaneidad, es, cuando menos extraño: una casita de muñecas a tamaño natural de color rosa chicle con todos los muebles del mismo color. Debe de ser la parte favorita de los niños. Extraño y discordante, no me ha gustado nada. Los diseñadores de la exposición querían sorprender, y lo han conseguido, pero de la misma manera que podrían sorprender algunas supuestas obras de arte de vanguardia, y aquí estoy pensando en los huesos de vaca podridos -con moscas incluidas- o en la “merda d’artista”. Lo que es cierto es que la casita de la barbie no deja a nadie indiferente, así que han cumplido su misión.
Antes de irnos pasamos por el antiguo refectorio, una sala preciosa que servía como salón para las Cortes. Nos parece preciosa, pero además el efecto cuando el guía abre las puertas gritando: ¡Bienvenidos a las Cortes de Navarra! destacando la diferencia de decoración con el resto de las salas, aumenta la sorpresa y la apreciación.
En general, la visita nos ha gustado mucho y se notaba que el guía conoce bien la catedral -y le gusta enseñarla-. Antes de irnos, nos comenta que la catedral incluye todos los edificios anexos, y que son casi 8km2 de superficie en total. Se están llegando a plantear visitas de 7-8 horas para verlo todo bien, dice.
No sabemos si nos toma el pelo, pero es un buen final para la visita.
(*) ¿O es Mikel?
Etiquetas: Actividades culturales varias, Recorriendo mundo, Trabajo

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