Pastel salado de tomates secos y aceitunas
Después de terminar la ensalada, y a pesar de que no me daba tiempo de acabarlo antes de comer, empecé a preparar el pastel de marras. En un cuenco puse los 200 grs de harina que ponía la receta, los tres huevos, la levadura, la leche, el aceite, la sal y la albahaca. Como usé harina integral, tuve que echar un poquito más de leche y aceite ante el riesgo de que la masa acabara pareciendo masilla de tapar grietas. Aunque usé la batidora al final, hubiera sido suficiente con remover con una varilla. La pasta no se afinó lo más mínimo.
Hidraté los tomates -lo justo para cortarlos en trocitos-, laminé las olivas negras -sin hueso, claro-, y rallé el queso, echando todo a la masa. El queso no era parmesano sino curado nacional; lo más parecido que encontré en el supermercado. En el momento de echarlo todo a la masa, aquello perdió todo tipo de suavidad, convirtiéndose en una maseta dificil de remover a la que tuve que echar un poco más de leche para intentar mejorarla.
Con una cuchara extendí la pasta por un molde de flan, previamente untado de aceite, y lo metí al horno. 10 min de 200º y 35 de 180º. Bueno, más o menos, porque se me paró el temporizador y creo que pasó más tiempo del debido a 200º.
Olía bien, pero no pude probarlo hasta la noche, cuando descubrí que estaba bueno, pero era deeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenssssssssssso, deeeeeeeeeeeeeenssssso. Supongo que, si lo repito, será mejor usar harina blanca y/o más levadura.
En cualquier caso, hoy me lo he traido para desayunar y no está mal.
Etiquetas: Cocinando

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