Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

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Lugar: Zaragoza, Spain

domingo, agosto 30, 2009

Ensalada de lentejas

A principios de verano invité a mis padres a comer, prometiéndoles una ensalada de lentejas como plato fuerte. Había visto la receta en una revista y me apetecía probarla, y como me gusta tener "conejillos de indias" para los experimentos, ¿qué mejor que invitar a mis padres?

Finalmente no pudo ser -les salió otro compromiso y conmigo no tienen que quedar bien-, y, aunque lo retrasamos sin poner fecha fija, mi padre se ha pasado todo el verano recordándome que le debía unas lentejas. Hasta la semana pasada, cuando mi madre me llamó y me dijo que se venían el domingo. Hoy, para más señas.

La primera -y única- dificultad del plato era cocer las lentejas. Las puse a remojo anoche, decidiendo cocerlas usando la olla a presión. Teniendo en cuenta que no la he usado nunca y que la mayor parte del tiempo la he dedicado a la lectura de las instrucciones, tampoco
se me ha dado muy mal. ¡Incluso me he acordado de echar sal!

La receta indicaba 750 grs de lentejas cocidas y escurridas para cuatro personas, y yo, tonta de mí, puse a remojo 750 grs de lentejas secas. Después de la cocción han salido lentejas para alimentar a un regimiento. Eso si, a pesar de haberme pasado un poquito con la cocción, estaban deliciosas. He apartado un cuarto -que arreglaré con un sofrito de chorizo y cebolla-, escurriendo el resto, dejándolas enfriar en la ventana mientras preparaba el resto de la ensalada.

Aunque la receta indicaba codillo de cerdo cocido, he utilizado jamón de york, que era más sencillo de conseguir. Lo he troceado en cubitos, y he hecho lo propio con un tomate maduro y con un buen puñado de pepinillos en vinagre, añadiendo un poco de perejil troceado por encima -una cucharadita por lo menos-.

La salsa ha sido un poco más trabajosa: vinagre, pimienta, sal, aceite (cuatro veces la cantidad de vinagre por lo menos), dos cucharadas de mahonesa y otras dos de mostaza. Las proporciones pueden variar.

Con las lentejas tibias, he mezclado todo en un recipiente y lo he metido al frigo, dejándolo enfriar hasta que han venido mis padres.

Han salido encantados, como mi hermana y mi cuñado, a los que les he dado un pinchito para probar por la noche. ¡Claramente repetible!

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