Me siento estafada
Mi sorpresa fue descubrir que, cuando fui a devolverlo -no pegaba ni con cola-, el vale que me dieron caducaba a los tres meses. Eso me ha obligado a ir comprando cosillas en dicha tienda a lo largo de los últimos seis meses, ya que, al comprar algo, el nuevo vale con la cantidad restante volvía a tener una duración de tres meses. Esto me fastidia bastante, porque a) si yo doy dinero, ¿por qué ellos no me lo devuelven? y b) si mi dinero no caduca, ¿por qué ha de caducar el vale
que me den?. Para postre, cuando compré un artículo en otra franquicia de la misma tienda, no me quisieron admitir el vale alegando que era otra franquicia. ¡Si hasta la encargada era la misma!
Aborrecida ya, y con ganas de terminar este episodio, ayer me dirigí a acabar con lo que me quedaba. Hoy caducaba el vale dichoso y quería terminar con él, comprando lo que fuera. Mi sorpresa fue descubrir que la tienda estaba cerrada. No por vacaciones, no, sino cerrada. Desmantelada, a juzgar por lo que se veía a través del escaparate, y sin el rótulo ni nada que indicase qué tienda había sido. Pasmada, con mi vale de quince euros en el bolso, miraba el escaparate vacío mientras el sentimiento de haber sido estafada crecía.
La parte buena de todo esto es que he aprendido una valiosa lección, acrecentada en cada viaje a gastar el vale: NUNCA COMPRES NADA EN UN SITIO DONDE NO TE DEVUELVAN EL DINERO.
Y pienso practicar lo aprendido.

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