Callos de bacalao
Hace ya algún tiempo que oigo hablar de los callos de bacalao como una "delicatessen" gastronómica poco conocida, o al menos redescubierta. A pesar del nombre, no tienen nada de callos, como se podría pensar. No son las tripas, sino la vejiga natatoria del bacalao, que parecía ser una delicia que no puede dejar de probarse.
Pues bien, hoy los he probado -con tomate y cebolla- y si, están buenos. No creo que matara por ellos, pero estaban ricos...y tienen un sabor y una textura completamente diferentes a la de la carne del bacalao.
En cualquier caso, lo más sorprendente del asunto es el sitio donde los he probado: en Illueca. Si, en plena comarca del Aranda (famoso puerto de mar, como todos saben -léase con ironía-). La persona a la que íbamos a visitar nos ha llevado a comer a un bar local, pequeño y sencillo, pero agradable. Huevos rotos de dos tipos y callos de bacalao, todo delicioso.
Para repetir, vamos.
Etiquetas: Cocinando

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