Esto no es Alemania
Normalmente, cuando pienso esto, estoy quejándome de algo. De la falta de respeto a los no fumadores, del incumplimiento de las leyes, de la falta de puntualidad,....Lo que sea. Sin embargo, hoy ha sido al revés, y casi merece la pena resaltarlo.
He venido a Potsdam para una reunión en la que participábamos gente de al menos siete nacionalidades distintas. Alemanes -juegan en casa-, franceses, italianos, ingleses, húngaros...y españoles, claro.Ayer por la noche fuimos a cenar, y, como es habitual, el anfitrión invita. Bueno, al menos es habitual en los pobres y hospitalarios países del sur, porque en este caso nos lo avisaron antes como algo excepcional.
Vale, venga, vamos.
Lo sorprendente llegó al final de la cena: la anfitriona cogió la cuenta y pidió 1,80 por cada café y 1,50 a quienes habíamos bebido agua. Nos dejó de piedra, al menos a los italianos y españoles. ¿Cómo? No es el dinero, pero el detalle nos dejó alucinados. En mi tierra, si invitas a alguien, lo invitas a todo. Y punto. ¡Pensar que cuando vienen por casa les tratamos a cuerpo de reyes!
¡Y menos mal que el coordinador estaba generoso y pagó el vino!
Etiquetas: Recorriendo mundo

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