Pasta rellena de bacalao
Troceé dos pimientos verdes, una cebolla, un tomate cumplidito y medio kilo de bacalao, y con todo esto hice un revuelto que, ya solo, estaba delicioso. Para hacerlo use una olla ancha y plana, y fui echando todos los ingredientes en orden. Al principio pensé que me había pasado de sal
-suelo pecar de comida sosa- pero la cosa estaba en su punto justo, así que no hizo falta tocarlo después. Tampoco eché ninguna especia; el plato no lo necesitaba y a mi hermana no le habría gustado nada....
Mientras todo esto se hacía, cocí la pasta. Eran unos macarrones gigantes que podían haber pasado por minicanelones (gigantoni, se llamaban). Hice demasiados, pero esto era un experimento y no sabía a priori como saldría la cosa. A la vez, hice una pasta con parte del
sofrito de bacalao, ni demasiado seca ni demasiado espesa. Un término medio.
Cuando la pasta estuvo cocida, con una cuchara y un poco de maña, rellené cada supermacarrón poniéndolo de pié sobre una fuente para el horno. Los que me sobraron acabaron en el frigo, esperando mejor ocasión, y las pasta que no pude poner en la pasta la puse por encima,
cubriendo alguno de los que habían quedado más vacíos. Después, un poco de besamel por encima y un poquito de queso edam, y todo a gratinar.
A estos dos les encantó el experimento, así que algún día repetiré...
Etiquetas: Cocinando

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