Primera visita a la Expo
Fue la toma de contacto, en realidad, porque no estuve mucho tiempo.
En un principio tenía la sensación de haber hecho el canelo al comprar el pase de temporada, pero todo el mundo que ya había entrado me había comentado que estaba bastante bien. Especialmente porque las expectativas, después de ver que no llegaban a acabarla, eran bastante bajas. Solo me quedaba entrar a verlo por mi misma.
Entramos por la puerta de la Torre del Agua, uno de los edificios emblemáticos de la exposición. además, es el primer edificio más alto que las Torres del Pilar en Zaragoza. Digo el primero porque seguro que siguen apareciendo más, ahora que hay uno. Los humanos somos así:
"citius, altius, fortius". Y cabezotas, se podría añadir.
No había mucha gente, y es que ayer jugaba España en un partido de la Eurocopa, lo que tenía a medio país delante de una pantalla gritando como si su vida dependiera de ello. Por si no se nota, no me gusta nada el futbol y no me siento representada por los jugadores que en teoría
"defienden nuestros colores". En cualquier caso, ayer era un buen momento para entrar en cualquier sitio normalmente abarrotado. Mi hermana y yo, de hecho, nos quedamos
un rato más mientras mi cuñado se escapaba al bar donde lo vería con los amigos.
Solamente visitamos dos o tres pabellones que no tenían gente, y ya se veía la diferencia de presupuesto entre unos y otros:
- Portugal - Fotos de sus tres pincipales cuencas y un panel interactivo donde la gente juega a cazar palabras que caen del techo. bueno, vale, en realidad es la sombra quien las caza.
- Libia - Fotos y paneles explicando como irriga el desierto (tiene que ser impresionante). Lo mejor, dos rinconcitos decorados de forma tipicamente árabe, con banquetas y tapices. Estos tienen hasta faltas de ortografía en el folleto.
- El pabellón de la sed - Para lo que hay dentro podían haberlo dejado vacío. Una proyección del tipo "la desertificación avanza" con el título autoexplicativo de "todo tiene sed". Una sala donde ponen ruido de tormenta y un recipiente con arena imita la caida de las gotas de lluvia sobre la misma, y un camino de piedra que lleva a la salida entre carteles explicando sistemas de purificación de agua y riego eficiente. Mejor por fuera que por dentro.
- El faro- Es un edificio de adobe precioso. Por dentro es una tribuna donde hay charlas y tienen expuestos algunos sistemas de ahorro de agua, pero lo mejor es por dentro. ¡¡Y está de fresquito!! la verdad es que seguramente tengan razón quienes dicen que es el edificio más fresco sin tener ninguna refrigeración.
Desde un primer dia ya ha quedado claro cual es la tónica de la mayoría de los pabellones: fotos, proyecciones, y frases en las paredes...Pero no está mal. Al final creo que no he hecho tanto el canelo como pensaba.
Además, el paseito con mi hermana de vuelta a casa también mereció la pena...Otro dia, más.
Etiquetas: Expo Zaragoza 2008

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