Para este viaje no hacían falta alforjas
Y es que ayer, por fin, me quitaron la muela. Iba bastante nerviosa, ya que esperaba un proceso largo que me dejaría muy dolorida.
No, no fue para tanto; me durmieron la mitad de la boca (esperaron a que estuviera completamente dormida, de hecho) y con un poco de forcejeo la muela salió de su hueco.
¿O debería decir de su crater? Por que fue exactamente un crater lo que dejo detrás.
Fue mucho más suave de lo que yo creía. Me confirmaron que la llevaba rajada, y me limpiaron la infección a conciencia (eso si que lo sentí, a pesar de la anestesia), pero ni puntos ni antibiótico, ni nada: solamente una gasa y la advertencia de que no me enjuagara hasta hoy.
Al despertarse, por la tarde, la boca me dolía bastante, pero nada que no pudiera aguantar. Dolía mucho más la infección intermitente que llevo sufriendo desde octubre..
Eso si: el sabor a sangre que sigo teniendo es criminal. A ver si deja de sangrar de una vez y puedo empezar a disfrutar del hueco...:-D
Etiquetas: Salud y médicos

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