Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

Nombre:
Lugar: Zaragoza, Spain

lunes, noviembre 05, 2007

Puente de todos los santos I

Este puente he estado en la Selva de Irati, y aunque cansado, ha merecido la pena. Mi hermana dice que siempre estoy cansada, así que no pasa nada. De hecho, sostiene que el dia que deje de estar cansada se preocupará de verdad.

Salí el miércoles de Zaragoza, estresada y fiel a la máxima de todos mis viajes. Esto es, yendo ocho personas, fuimos de tres maneras diferentes y volvimos de otras tres, y solamente una de ellas coincidía con la de ida.

Después de pensármelo un poco, decidí seguir mis primeros planes y salir el miércoles. Ese día tenía clase de francés y tenía el tiempo justo de llegar a casa y que mis padres me acercaran a una gasolinera, donde me recogerían mis amigos de Madrid, así que iba a ir muy justa de tiempo. Madrugué y tuve tiempo de hacer la maleta, lavarme el pelo, prepararme la comida -fria, eso si-, limpiar la vajilla del dia anterior y recoger la colada. ¡Una mujer de mi tiempo, vaya!

Cuando salí de francés, el A. y el F. ya estaban debajo de mi casa, tomando una caña y diciéndome que me relajara. ¿COMOOOOO?¿Ya habían llegado?. Seguía sin relajarme lo más mínimo, debo decirlo. Tenía que llegar a casa de mis padres, coger el plumas y el dinero y volver a mi casa. Aggggggggg.

Pese a todo lo conseguí. A las seis y media, y con un poco de ayuda de mis padres, estaba tomando una caña con los dos hombres de la expedición. A. se había rajado y saldría con la prima el dia siguiente, así que esa noche seríamos los únicos que fuéramos hacia Irati.

Al segundo penalti de cerveza yo ya estaba en modo vacaciones. Y es que los puentes y los fines de semana que salgo de ZgZ son verdaderas vacaciones para mi. Cortitas, pero vacaciones al fin y al cabo...

Preocupados por la cena -la gastronomía es importante en este grupo-, a eso de las diez llegamos a la casa que teníamos alquilada. C. había encontrado cuatro habitaciones en una casa de la que podíamos disponer libremente, ya que no había nadie más. No había cocina, pero la casa estaba justamente encima del bar de los mismos propietarios. Debían de ser el emporio del pueblo, por cierto, porque su madre tenía la tienda del pueblo y otro de los hermanos tenía la casa rural justo enfrente de la nuestra.

Cenamos directamente en el bar y tomamos posesión de la casa, con todas las llaves y habitaciones en nuestro poder. Yo me quedé la habitación más grande de todas, con cama de matrimonio, televisión, sofá y baño dentro. Quedó bautizada como "el tálamo" desde ese mismo momento...¡¡ay, qué desperdicio!!¡¡Pensar que la iba a compartir con una chica!!

Etiquetas:

Free counter and web stats usuarios conectados