Aquí huele raro
Acabo de volver de casa de mis padres, donde he pasado un rato la mar de entretenido... La tarde había empezado bien, aunque pronto. En vez de piscina, mi hermana y yo nos hemos pasado la tarde de compras
aprovechando que mis sobrinas están en la playa con los yayos (una tarde genial de las que ya echaba de menos). Muy entretenido, la verdad, y mi hermana ha sacado a pasear ese sentido del humor medio irónico que tiene y que adoro.
Hasta ahí bien. Cuando la he dejado en casa, he pensado en pasarme por casa de mis padres a regar y coger el correo. Será un momento, he pensado. Y aunque estaba deseando llegar a casa, el desvío no me
costaría más de diez minutos. ¡Ay! ¡ilusa! Cuando he llegado, no había luz en la casa. No sé cuando se habrá ido, pero el frigorífico estaba pitando y un olorcillo sospechoso salía de la cocina.
Y tan sospechoso. El frigorífico tenía una temperatura interior de 25º, que se dice rápido. Y el congelador, de donde salía el "olorcillo", lleno a rebosar de comida en distintos estados de descongelación. Comida
empapada en líquido proveniente de otros alimentos, además, lo que ha acabado de estropearla. Mis diez minutos se han convertido en una hora larga... lo que me ha costado vaciar el congelador y limpiarlo mínimamente.
Mi pobre hermana, a la que he había dicho que no viniera y que se quedara viendo el fútbol, se ha acercado para ayudarme... No ha podido ni encontrar un taxi, la pobre. Todos los taxistas debían debe estar viendo la televisión... Finalmente, hemos puesto todo en bolsas y se lo ha llevado a casa para que mi cuñado disfrute de la cocina intensiva. Mañana le va a tocar cocinar todo lo que se pueda salvar, me temo. Eso sí, creo que el pescado y el marisco no tienen salvación.
¡¡Y encima me he olvidado de regar las plantas!!
aprovechando que mis sobrinas están en la playa con los yayos (una tarde genial de las que ya echaba de menos). Muy entretenido, la verdad, y mi hermana ha sacado a pasear ese sentido del humor medio irónico que tiene y que adoro.
Hasta ahí bien. Cuando la he dejado en casa, he pensado en pasarme por casa de mis padres a regar y coger el correo. Será un momento, he pensado. Y aunque estaba deseando llegar a casa, el desvío no me
costaría más de diez minutos. ¡Ay! ¡ilusa! Cuando he llegado, no había luz en la casa. No sé cuando se habrá ido, pero el frigorífico estaba pitando y un olorcillo sospechoso salía de la cocina.
Y tan sospechoso. El frigorífico tenía una temperatura interior de 25º, que se dice rápido. Y el congelador, de donde salía el "olorcillo", lleno a rebosar de comida en distintos estados de descongelación. Comida
empapada en líquido proveniente de otros alimentos, además, lo que ha acabado de estropearla. Mis diez minutos se han convertido en una hora larga... lo que me ha costado vaciar el congelador y limpiarlo mínimamente.
Mi pobre hermana, a la que he había dicho que no viniera y que se quedara viendo el fútbol, se ha acercado para ayudarme... No ha podido ni encontrar un taxi, la pobre. Todos los taxistas debían debe estar viendo la televisión... Finalmente, hemos puesto todo en bolsas y se lo ha llevado a casa para que mi cuñado disfrute de la cocina intensiva. Mañana le va a tocar cocinar todo lo que se pueda salvar, me temo. Eso sí, creo que el pescado y el marisco no tienen salvación.
¡¡Y encima me he olvidado de regar las plantas!!

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