Tarde lluviosa de domingo
Ayer salió un dia triste, lluvioso y plomizo que invitaba a quedarse en casa mirando la lluvia desde el sofá. Como dice una amiga, tiempo de hacer el amor y ver la tele sin salir de casa. Pero claro, ya había quedado, así que tuve que dejar esos fantásticos planes para otro día (alguno de ellos para otro universo) y salir de casa.
Vino mi hermana a tomar café, y después de dejarla en el autobús armada de un paraguas cutrecillo y enclenque (comprado en un aeropuerto como última solución ante la lluvia), me fui con MP al cine.
Aunque al principio dudamos, acabamos entrando a ver la de los niños de Huang Shi. La había visto anunciar, y ya imaginaba que los paisajes y la fotografía serían espectaculares, pero no me esperaba que me gustara tanto.
No era solo la luz, los sitios. También la historia -basada en un hecho real- era preciosa. Y bien contada, a pesar de ser un tanto dramática.
Salí del cine encantada, a pesar de la lluvia que no había dejado de caer desde la mañana. Y pensando que esas son las películas por las que merece la pena ir al cine, me volví a la comodidad y el calor de mi casita.
Vino mi hermana a tomar café, y después de dejarla en el autobús armada de un paraguas cutrecillo y enclenque (comprado en un aeropuerto como última solución ante la lluvia), me fui con MP al cine.
Aunque al principio dudamos, acabamos entrando a ver la de los niños de Huang Shi. La había visto anunciar, y ya imaginaba que los paisajes y la fotografía serían espectaculares, pero no me esperaba que me gustara tanto.
No era solo la luz, los sitios. También la historia -basada en un hecho real- era preciosa. Y bien contada, a pesar de ser un tanto dramática.
Salí del cine encantada, a pesar de la lluvia que no había dejado de caer desde la mañana. Y pensando que esas son las películas por las que merece la pena ir al cine, me volví a la comodidad y el calor de mi casita.
Etiquetas: Actividades culturales varias

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