Una semana movidita
Estamos prácticamente a mitad de Abril y aún no he podido siquiera pararme a escribir todo lo que tenía en mente. La verdad es que la semana pasada fue de las que se pasan volando a fuerza de hacer cosas, así que tiene su explicación.
El domingo volví de Lérida alrededor de las ocho de la tarde, con tiempo justo de llegar a casa y hacer la maleta para irme a Madrid por la noche.
El lunes tenía que coger un avión a Bruselas, y gracias a las "mentes pensantes" que nos gobiernan (léase con ironía), tuve que pasar la noche en Madrid. Han quitado el avión que conectaba ZgZ con Madrid y Barcelona a primera hora, y el primer tren llega a Madrid a las 9 menos cuarto. Eso implica que, contando con media hora de translado al aeropuerto y la hora que hay que estar antes del vuelo, no se puede coger ningún avión que salga antes de las 10,15. Y yendo justos, que si no...
En fin, que me fui a Bruselas el lunes, volví el martes, descansé el miércoles, y el jueves me fui al sur de Francia, de donde regresé el viernes por la tarde.
De no estar agotada aún hubiera ido el sábado a Madrid a ver a una amiga que pasaba por allí, pero el cuerpo no da para más...
¡Y es que ya no tengo dieciocho añitos!
El domingo volví de Lérida alrededor de las ocho de la tarde, con tiempo justo de llegar a casa y hacer la maleta para irme a Madrid por la noche.
El lunes tenía que coger un avión a Bruselas, y gracias a las "mentes pensantes" que nos gobiernan (léase con ironía), tuve que pasar la noche en Madrid. Han quitado el avión que conectaba ZgZ con Madrid y Barcelona a primera hora, y el primer tren llega a Madrid a las 9 menos cuarto. Eso implica que, contando con media hora de translado al aeropuerto y la hora que hay que estar antes del vuelo, no se puede coger ningún avión que salga antes de las 10,15. Y yendo justos, que si no...
En fin, que me fui a Bruselas el lunes, volví el martes, descansé el miércoles, y el jueves me fui al sur de Francia, de donde regresé el viernes por la tarde.
De no estar agotada aún hubiera ido el sábado a Madrid a ver a una amiga que pasaba por allí, pero el cuerpo no da para más...
¡Y es que ya no tengo dieciocho añitos!
Etiquetas: Recorriendo mundo

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